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2015.10.19: Jorge Mendivelzúa: La historia de mis comienzos

1.- El primer encuentro
A principios del año 1958 el Club de Ciencias del New Bedford High School en Massachusetts, donde yo cursaba el último año como estudiante Extranjero, organizó una visita al MIT. En la visita nos llevaron ante la computadora del Instituto para una demostración de sus habilidades. En una pantalla de televisión vimos como un conjunto de cables y válvulas jugaban al ta-te-ti y podían graficar las parábolas que recorría una pelotita rebotando en paredes y piso de una habitación hasta que caía en un hoyo. 

No hubo amor a primera vista. Me impresionó más el Campus y el contacto con la vida diaria de lo que en ese entonces era la Catedral Mundial de la Ingeniería que la bisabuela de mis futuros amores.

Hay dos motivos por los que quise incluir esta anécdota. El primero es la obvia intención ser parte del concurso de quien vio primero una computadora, y además por la impresión que me causó, mucho más tarde, el darme cuenta de los cambios tan grandes de los que fui testigo durante el transcurso de mi vida. Todos los Dinos y Dinas hemos visto desde la primera fila e incluso participado de los primeros pasos de cosas que hoy nuestros hijos suponen que siempre estuvieron ahí.


2.- Mi primer trabajo
Transcurría  apaciblemente el año 1965, cuando a raíz de una sugerencia fuerte de mi padre sobre  “Algo hay que hacer en la vida”, entré al Instituto Nacional de Tecnología Industrial en el Laboratorio de Tratamiento de Materiales. Antes de eso, en las pensiones de mendocinos, los hermanos Dussel y Calixto Calderón de Ciencias Exactas hablaban de Clementina. Yo, después de mezclar y calentar tubos de ensayos, pesaba y calculaba las concentraciones de cobre, plata y oro en las muestras recibidas usando una calculadora FACIT.

De repente llegó la oportunidad de encontrar lo que resultó ser mi verdadera vocación.  El Centro de Investigación de Técnicas  Matemáticas aplicadas a la Dirección de Empresas del INTI contrató una IBM 1130 y fui seleccionado para participar en los cursos de capacitación para futuros programadores y operadores. La fecha de los cursos de Fernando Pedemonte resulta fácil de precisar porque recuerdo que escuchábamos por radio los partidos de fútbol del Mundial de Londres 1966.

Esta anormalita disciplinaria se volvió a repetir cuando en un curso en la Escuela de Venezuela y Paseo Colon varios asistentes escuchaban por radio las movidas de una partida de Ajedrez  del Torneo de Candidatos  Jugado en Buenos Aires (Bobby Fischer- Petrosian, 1971) y Fernandez Murga nos sacudió a todos con un insólito; “esta posición ya se jugó”. Tenía razón.

IBM 1130
Con flamantes conocimientos de Diagramación, Assembler de 1130 y Fortran, y después de haber aprendido como operar; los dirigidos por la Señora de Cuadra encaramos inconscientemente el desarrollo de una aplicación de Automatización de los Recibos de Sueldo de los empleados del INTI. Funcionó razonablemente bien, programado en Fortran, con los atrasos de entrega que siguen ocurriendo en la actualidad. Dada la capacidad de la máquina y el estado del arte de las Técnicas para el Desarrollo de Aplicaciones (ni existía el nombre),  que las mayores quejas de los empleados fueran sobre las leyes laborales para los empleados en relación de dependencia y no sobre los avances de la tecnología. Fue un logro muy importante.

En esa época el Director del Centro era el Ing. Durañona y Vedia y nos frecuentaban muchos de los profesores y ayudantes de las cátedras de Investigación Operativa de la UCA y la Facultad de Ingeniería de la UBA. No recuerdo todos sus nombres por eso no los incluyo aquí. Hago una excepción con la visita del Ing. Ricardo Forno quien un día apareció tímidamente con dos cajas de tarjetas perforadas para compilar un programa que debería hacer jugar al ajedrez a una computadora.

Por lo que leo en otras historias de Dinos y mi propia experiencia la IBM 1130 fue una máquina muy querible. ¡¡Hasta mereció que Hugo Castro escribiera un tango en su honor!!


3.- 1967 – Ingreso a IBM y mi primer cliente
Cuando llegaron noticias de que IBM estaba contratando jóvenes profesionales o con estudios avanzados, me sometí a la larga lista de entrevistas y exámenes que en ese momento hacía la empresa para evaluar a sus futuros empleados.

Al saludar por primera vez al grupo de compañeros con que los que compartiría varios meses en sana competencia y entablaría duraderas amistades,  percibí que iba a ser algo especial. El Curso 2 (10 de Octubre de 1967) de la Segunda Tanda merece tener comentarios aparte, aunque más no fuera la lista completa de sus integrantes. Por ahora solo un par de anécdotas.

El primer día recibimos los manuales verdes de autoestudio y todos comenzamos a leer sin más charla.  Al llegar el momento del primer intervalo, de a poco se iban levantando algunos y yo miraba como pasaban por los bancos relojeando por que página iban los otros. Los atrasados tomaban el café más rápido.

Sobre el curso de Assembler nombrado por Hernán, y que Ricardo dice no recordar, comento dos detalles.
Existían premios para los programas que resolvieran el problema con el menor número de instrucciones.
Las respuestas eran corregidas con un compilador en la cabeza de Forno quien te bajaba la nota si aparecía un mensaje de Warning. Con uno solo de esos errores ya estabas en 98 puntos que no te servían ni para clasificar entre los 3 primeros.

Dicté varios cursos de Assembler en clientes y en Escuelas de IBM, programé solamente algunas rutinas para mis monitores de performance, corregí cientos de programas de otros programadores y pase muchísimas horas analizando vuelcos de memoria. Ricardo: muchas gracias.
Mi primer cliente fue la DGI. La máquina, bautizada Mercedes por Tato Bores en sus programas de TV, era una IBM 360-40 con discos removibles, entrada de tarjetas y cinta de papel Olivetti, Cintas 2400, impresora 1403, unidad central con un solo procesador y 64KB de memoria de núcleos magnéticos. Podías tener en la mano un bastidor de 2KB y ver los bits.

Me tocó en suerte generar el Release 3 del DOS en el que por primera vez se podían correr tres tareas simultáneamente. Como además se debía correr un programa emulador de 1401 para los programas todavía no convertidos y ese emulador tenía como dirección de comienzo la posición de memoria 16KB el sistema operativo no debía ocupar más de esa cantidad de bytes.

Otra función del Ingeniero de sistemas en esas épocas era acompañar los cambios culturales tales como atender tres particiones a la vez, cambiar las tarjetas por disquetes o lograr que los programadores escribieran y leyeran en pantallas verdes.  

En este caso particular los operadores tenían razón. Era de esperar que las tres particiones fueran iguales y la producción se multiplicara por algo menor a 3. Sin embargo, las particiones chicas eran tan chicas que el programa Loader no cabía en ellas y todos los programas se iniciaban desde la única partición grande. La propuesta fue usar una de ellas para imprimir desde cinta y la otra para leer a disco las cintas y tarjetas. Algo así como el spooling que apareció poco después o el Job Entry Subsystem actual, pero a pedal.


4.- La segunda escuela
En diciembre de 1969 me toco acompañar a Alberto Orcoyen y Arturo Rial en la instalación de una IBM 360 Modelo 50 en el nuevo Centro de Cómputos del CUPED en el Primer piso del edificio del entonces Ministerio de Bienestar Social.


La influencia del Centro Único de Procesamiento de Datos en mi vida profesional y la cantidad de amistades de las buenas,  que gane en los 3 años y medio que estuve con ellos merece un nuevo capítulo de esta historia.

Ro dijo...
Me parece que Mendivelzúa me gana en antigüedad por un año, yo comencé en 1959
Ricardo dijo...
Gracias, Mendy, por recordar otra vez aquel curso que yo no recuerdo...
Supongo que será en compensación por las anécdotas brasileñas que publiqué incluyéndote: la del "Pois não!" y la de la empleada que me envió el telegrama diciéndome que me esperaba en el aeropuerto.

2 comentarios:

Luis Panozzo dijo...

Jorge Luis ... Qué memorias hermosas. Fue mi gerente en el Centro de Educación

Claudio Di Veroli dijo...

¡Muy interesante estimadísimo!
Son memorias de "media" generación anterior a la mía (yo estudié en los 60).

Me permito algunos comentarios:

> 1967: Ingreso a IBM ... te bajaba la nota si aparecía un mensaje de Warning. Con uno solo de esos errores ya estabas en 98 puntos que no te servían ni para clasificar entre los 3 primeros.

¡Cruel ciertamente! Con ese criterio yo hubiese sido eliminado cuando, apenas 2 años más tarde, hacía mis primeras armas programando en FORTRAN en el Imperial College de Londres. Mis primeros programas estaban llenos de errores, y para un principiante era muy difícil hallar la causa. Por suerte había una joven norteamericana flaquita y rapidísima que hacía lo que hoy hace cualquier compilador moderno y te localizaba en un santiamén el problema. Se ve que no resulté tan mal programador si pocos meses más tarde, cuando se instaló el primer plotter (que para graficar requería redactar rutinas en FORTRAN) me pidieron que diera el primer cursillo para los alumnos de Análisis Numérico.

> Podías tener en la mano un bastidor de 2KB y ver los bits.

Esto de "tocar la memoria" es algo que inevitablemente se ha perdido. Recuerdo una PDP8, considerada la 8va. maravilla allí por Londres en 1969, con su memoria de 4k x 12-bit-words, equivalentes a 3kBytes... Y de regreso a la Argentina a fines de 1971 una NCR Century 200: la memoria de varillas de 32K era un armario, abrías las puertas y veías cada bit! ...