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16/11/2018: Fallecimiento de Oscar Buzón

Queridos Dinos,

Lamento comunicarles que Oscar Buzón falleció en el día de la fecha. Fue colega mío en IBM, allá lejos y hace tiempo, y luego lo he visto en almuerzos o cenas de nuestro grupo, cuando el mismo se llamaba Bit 25. 

Una persona querida por todos los que tuvieron la suerte de conocerlo. 

Lo siento mucho. Hago llegar mis condolencias a sus familiares.

Que en paz descanse.


Hernán Huergo

07/11/2018: Eduardo Vila Echagüe: El Judas del UNIX y otras peripecias

[Capítulo 35 de La Informática y yo]
El Judas del UNIX y otras peripecias

En el capítulo anterior conté que la división de Computadores Personales se manejaba casi como una empresa separada. También a ellos les interesaba conocer su mercado y para ello habían encargado una encuesta a una de las consultoras más importantes del rubro. Me invitaron a la presentación de los resultados. Era la típica encuesta donde había que calificar a las principales marcas de PC según distintos criterios, como ser calidad del producto, precio, soporte, etc. Respondían los gerentes de informática de un amplio universo de empresas. Los resultados mostraban mucha paridad. Creo que nuestros equipos salían un poco mejor que el promedio en calidad pero algo más caros, nada para sorprender siendo que éramos los inventores de los PC. Esto explicaba que nuestra participación en el mercado fuera moderada, no muy diferente a la de nuestros principales competidores.

De vuelta en mi oficina recordé que disponíamos de otra encuesta que podía dar más luces sobre el asunto. Se trataba de la encuesta de satisfacción de clientes, la que en ese año estaba bajo mi responsabilidad. Se hacía anualmente mediante una consultora externa, de modo que las empresas no supieran quién la había encargado, aunque presumo que la mayoría sospechaba que era IBM. Era la típica encuesta similar a las que recibimos a menudo en nuestro correo electrónico, donde se hacen una serie de preguntas en que hay que responder entre muy insatisfecho y muy satisfecho, con toda una gama de graduaciones intermedias. Pero no era eso lo que entonces me interesó, sino algunas preguntas de tipo demográfico, al estilo de edad, sexo, ubicación geográfica, etc. 

Había dos preguntas de ese tipo que despertaron mi atención: ¿Cuál es su principal proveedor de su sistema central? ¿Cuál es su principal proveedor de PC? Hice un rápido análisis cuyos resultados fueron del estilo que muestra el cuadro siguiente:



¿Que muestra esto? Que si no hay mucha diferencia en precio o calidad, el principal motivador de la compra es la lealtad a la marca o, dicho en términos futboleros, el amor a la camiseta. Recuerdo de niño que en la época de oro del Turismo de Carretera todos estábamos divididos entre Ford y Chevrolet. Cuando empezó la fabricación de autos en Argentina, ese papel lo tomaron Peugeot y Fiat. En casa éramos todos de Peugeot, pero un día encontramos a nuestro padre 
La coupé TC de Juan Manuel Fangio
analizando las características de un nuevo modelo de La coupé TC de Juan Manuel Fangio Fiat. Mis hermanos y yo lo encaramos diciéndole que cómo podía pensar en semejante traición. Nos dijo que el Fiat aceleraba de 0 a 100 en 2 segundos menos que el Peugeot y que a él no le gustaba que lo 'basurearan' en los semáforos cuando se ponía la luz verde. Al final lo convencimos de que a su edad el tema ya no era tan importante y que siguiera con la marca. Hubiera sido casi como si siendo de River o de la U tu hijo se hiciera hincha de Boca o del Colo Colo.


En informática teníamos el mismo fenómeno. En particular en Chile estaban los que habían estudiado en la Universidad de Chile, donde había mainframes IBM, y los de la Católica, que contaba con equipos DEC. Cada Gerente de Sistemas tenía su corazoncito y muchas veces éste primaba sobre los puros criterios racionales. Envié el cuadro de arriba a mi Gerente, quien supongo se lo pasó al responsable de los PC. No creo que a éste último le haya hecho mucha gracia porque contradecía toda la estrategia 'independentista' de su División.


IBM RS/6000
Aunque parezca increíble, el tema informático de pronto tenía matices casi religiosos. Me di cuenta de ello el día en que me llamó mi Gerente para decirme que IBM necesitaba un representante en la Asociación Chilena de UNIX. Yo no sabía prácticamente nada de ese sistema operativo. Sólo que IBM se había opuesto tenazmente a él porque competía con nuestras arquitecturas propietarias, pero que recientemente había cambiado de parecer al anunciar la línea de procesadores RS/6000 que usaban la versión IBM del UNIX llamada AIX. Se suponía que si uno usaba un sistema operativo basado en UNIX no quedaría atado a IBM RS/6000 una marca determinada de computadores, debido a que la migración entre distintos tipos de UNIX era relativamente fácil. Obviamente esta no era muy buena noticia para una empresa cuyas arquitecturas propietarias dominaban el mercado.

Como donde manda capitán no manda marinero, acepté ser el representante de IBM en aquella Asociación. Partí a mi primera reunión al edificio de NCR. Cuando me presentaron a los otros miembros observé que en general no eran ejecutivos sino Ingenieros de Sistemas fanáticos del UNIX. Su misión era una especie de apostolado para convencer al mundo de las maravillas de dicho sistema operativo. Como pronto se dieron cuenta de que yo no compartía su perfil apostólico, me propusieron que tomara el cargo de tesorero de la Asociación. Les hice notar que esto me recordaba el papel de Judas Iscariote, encargado de manejar la bolsa común de Jesús y sus apóstoles, y que finalmente los traicionó. No se impresionaron  en lo más mínimo, quizás porque pensaron que rápidamente me convertirían a la nueva religión. La verdad es que después de algunos intentos fallidos de instalar Linux en alguno de mis PC, decidí quedarme con las más tradicionales. Pero recordando el triste fin que tuvo Judas, me cuidé de no traicionar a estos entusiastas muchachos.

En eso estaba cuando me sorprendió una llamada de un conocido de Argentina, quien en ese momento era el Gerente de Product Marketing de la IBM de allá. Me dijo que los del laboratorio de Boeblingen se habían comunicado con él debido a que habían observado que los IBM 9370, de los que eran responsables, se habían vendido mejor en Sudamérica que en el resto del mundo. Querían conocer el secreto del éxito y por eso nos invitaban a un tour por algunos de los principales países de Europa para compartir nuestras experiencias. Con el permiso de mi jefe acepté encantado y partí nuevamente al viejo continente.

Creo que nos juntamos en Alemania. El grupo estaba formado por mi conocido argentino, yo y un venezolano muy pintoresco. Por lo pronto era de raza negra, algo muy poco frecuente en las IBM Latinoamericanas de aquella época. Era un gran mérito suyo el haber alcanzado una posición gerencial en esas condiciones. Pero lo más simpático era su castellano, salpicado de modismos locales que apenas entendíamos. Debido al uso indiscriminado de la palabra 'vaina' en cualquier contexto, nos referíamos a él como 'el Vaina'. La sorpresa mayor fue cuando nos reunimos con los alemanes en el laboratorio. Su inglés era perfecto, con un marcado acento British. Ahí nos explicó que lo había perfeccionado cuando hizo sus estudios de ingeniería en la universidad en Jamaica, en tanto que su seudo-castellano lo había aprendido en los arrabales de Caracas.

Después de Alemania la siguiente parada era en París, donde estaban los headquarters de IBM Europa. Teníamos reserva en el hotel Georges V, en el barrio más elegante de la ciudad, pero al llegar nos dijeron que estaba lleno, por lo que nos consiguieron alojamiento en el hotel de al lado, el Prince de Galles. Ambos eran de los años entre las dos Guerras Mundiales y habían alojado a innumerables personalidades del siglo XX, tales como Winston Churchill o Marlene Dietrich. Fue por eso que el portero se asombró cuando nos vio llegar empujando las maletas por la vereda, cuando lo normal era que llegaran en ostentosas limusinas. Las habitaciones eran extremadamente lujosas, con un salita de estar anexa al dormitorio, pero aparentemente a IBM le hacían un descuento tan espectacular que no valía la pena ir a otro más barato.

En las reuniones en París también se hablaba en inglés, por lo que el
HQ de IBM Europa en París
Vaina se lució mucho más que nosotros, con nuestro marcado acento argentino. No recuerdo de qué hablamos pero seguramente no causamos un impacto duradero en sus estrategias comerciales. La siguiente parada era en España con el pretexto visitar la planta de fabricación de los IBM 9370 cerca de Valencia.


En IBM Madrid nos recibieron unos caballeros muy formales. Para evitar el choque cultural entre la jerga del Vaina y la patria de Cervantes intentamos HQ de IBM Europa en París minimizar su participación o a lo sumo que les hablara en inglés, para impedir que la reunión se convirtiera en una Babel hispano-parlante. Nos dieron indicaciones de cómo llegar a la planta de Valencia y hacia allí partimos en el auto que habíamos arrendado. El viaje por la meseta castellana resultó muy aburrido por lo monótono, a los sumo un par de ruinas de castillos a la distancia. El Quijote y Sancho no aparecieron por ninguna parte. Finalmente visitamos la fábrica, la que resultó no más interesante que la armaduría de PC que les conté en un capítulo anterior. El tiempo que perdimos allí nos impidió conocer Valencia, que era el real motivo de nuestro paseo. Nos resarcimos durante el fin de semana recorriendo los alrededores de Madrid, sumergiéndonos en  la España mozárabe al visitar Toledo y más tarde en la renacentista con el impresionante Escorial.

Aquí termina mi cuarto y último viaje a Europa costeado por IBM. Los recuerdo mejor que todos los innumerables viajes a lo largo del continente americano. Para mí valieron la pena, espero que para IBM también. 

28/10/2018: A propósito de recuerdos...: Juan Carlos Angió

A propósito de recuerdos, me acordé que tenía la imagen de una planilla de reserva de horas de Clementina correspondiente a la semana del 11 al 15 de Febrero de 1963, la que adjunto a este mail. Creo que tambien tengo el original pero en un armario lleno de cosas del pasado, por lo que es dificultoso encontrarlo.

En esa época yo estaba procesando los datos de la muestra del Censo Nacional de Poblacion 1960 por lo que requería muchas horas de máquina.

Aparecen en ella muchos nombres de la historia del Instituto de Cálculo como Guber, Bajar, Araoz, Eandi, Duran, Galimberti.

Espero que que les resulte interesante.

Un abrazo

Juan Carlos Angió



20/10/2018: Eduardo Vila Echagüe: Gerente estudioso

[Capítulo 34 de La Informática y yo]
Gerente estudioso

Tal vez mi afición a la astronomía hizo que lo que más me motivara de mi trabajo fuera la investigación de mercado. Los astrónomos clasifican las estrellas por sus tipos espectrales, las galaxias por sus formas y mis queridos asteroides por sus colores y sus órbitas. ¿Cuál sería el telescopio que usaríamos para analizar el mercado? 

Clasificando galaxias
Quizás ese fue uno de los motivos por los que en 1993 mi gerente decidiera asignarme una nueva posición dentro de la organización, la de Gerente de Estudios. Esta gerencia no existía dentro de la IBM pero era bastante común dentro de las empresas chilenas. En mi caso conservaba la responsabilidad por la investigación de mercado e incluía nuevas funciones de apoyo a la reestructuración de la compañía que se veía como necesaria debido a las nuevas tendencias del mercado que describí en algún capítulo previo.

Simultáneamente con mi cambio mi jefe fue promovido de Gerente de Operaciones a Gerente General. La misión de su predecesor brasilero había sido justamente identificar al mejor candidato chileno para cumplir esa función. Había hecho un buen trabajo, aunque nunca pudo dominar el castellano. Recuerdo una anécdota simpática al respecto. Normalmente cuando se cerraba un negocio importante, lo celebrábamos compartiendo bebidas (sin alcohol, obvio) y una torta que encargábamos en el casino. Una de nuestras vendedoras había traído un nuevo contrato y estábamos en pleno jolgorio, cuando llegó el caballero del que estoy hablando y preguntó — ¿Dónde está la tuerta? — Pero no se confundan, no se refería a nuestra vendedora, la que afortunadamente tenía visión binocular. Es que él pensó que si porta en portugués se dice puerta en castellano, seguramente torta se diría tuerta. Una incorrecta aplicación del principio de inducción. ¡Nos costó disimular la risa!

Lo primero que descubrí al empezar la investigación del mercado fue que ni siquiera teníamos muy claro cómo se descomponía lo que vendía IBM. Conocíamos las cifras totales, pero no las teníamos por segmento de clientes ni por categoría de producto. La información estaba en unos enormes archivos de Finanzas con el detalle de cada ítem facturado durante el año, desde un enorme mainframe hasta el mantenimiento mensual de un humilde terminal. Era algo inmanejable y nadie los consultaba. Cuando se fijaban las cuotas de ventas, el gerente no sabía ni la cantidad ni la composición de lo que se había vendido en los últimos años en el territorio de cada vendedor, por lo que estas se fijaban según le tincaba (chilenismo por intuir) al gerente. ¡Ahí supe por qué me había ido mal en mis años en Ventas!

Tuve que recordar mis tiempos de 'experto' en Base de Datos para organizar toda esa información, clasificando los innumerables productos de IBM por área de negocio (mainframes, intermedios, discos, terminales, etc.) y los clientes por segmento de Industria (Finanzas, Gobierno, Retail, etc.). En el camino tuve que depurar mucha información porque descubrí que los únicos datos 100% confiables eran los contables que le servían a Finanzas para sus Estados Financieros. Finalmente generé una base de datos con la información de los 3 últimos años y la puse a disposición de todos los gerentes. No sé si la usaron o siguieron con su método intuitivo, pero a mí me fue muy útil para el futuro, como veremos en algún próximo capítulo.

Como ahora dependía de la Gerencia General, me correspondía concurrir a las reuniones del llamado Comité Ejecutivo. Claramente yo era un participante de segundo nivel. Tuve que sufrir el que en los primeros minutos de cada reunión los llamados Directores, todos más jovenes que yo, compartieran sus experiencias con los nuevos autos que les daba la empresa, en tanto que yo me movilizaba en un potente Seat traído como importación directa por la Asociación de Empleados. Gracias a Dios ni soy envidioso ni me importan mucho los autos. Pero por otra parte era para mí bien entretenido como perro chico ver como se peleaban los perros grandes.

Inicio tabla de códigos de industria
Estábamos en una de esas reuniones cuando de pronto se acercó una secretaria y le cuchicheó algo al oído del Gerente General. Habían llamado de la recepción para avisar que en ella se había presentado el Almirante Merino junto con su escolta. Este señor había sido Comandante en Jefe de la Armada durante todo el período del gobierno militar, prácticamente el número dos después de Pinochet. Aunque ya no desempeñaba esa función, seguía siendo un personaje importante en el tenso período de transición que vivía el país. 
¿Qué estaría haciendo en IBM? 

La tensión se relajó cuando supimos que lo que buscaba era que le solucionaran un problema en su PC marca IBM. De la recepción habían llamado a la unidad de PC y uno de los muchachos había bajado a atenderlo. Lo hicieron subir a la reunión donde estábamos y nos contó que él le había explicado al Almirante que este tipo de soporte lo daban nuestros distribuidores de PC y le había dado las direcciones respectivas. El Almirante le agradeció y se retiró con su comitiva. También contó que cuando lo llamaron de la recepción había creído que se trataba de una broma pero lo mismo había bajado por las dudas, aunque sin ponerse la chaqueta. Se inició una discusión sobre cómo manejar la llegada de un personaje importante de improviso, y alguno quedó a cargo de definir un procedimiento para que siempre lo reciba un gerente (¡obviamente con chaqueta!). Sospecho que si se hizo nunca hubo oportunidad de usarlo.

¿Qué herramientas teníamos para dimensionar el mercado externo? Fuera de los registros de importación, prácticamente ninguna. Sólo sabíamos que el mercado total tenía que ser mucho más grande que el de hardware cuya magnitud estimábamos con bastante precisión. Sumando nuestros ingresos más los declarados o estimados de los principales proveedores de informática llegábamos a cifras que duplicaban y hasta triplicaban el mercado de hardware. ¿Dónde estaba la diferencia? Seguramente en los servicios, pero no teníamos ni idea de cómo medirlos. Era algo parecido al misterio de la masa faltante del universo, que se empezó a conocer en aquellos años. Para que el universo fuera prácticamente plano según mostraban las observaciones, tenía que tener una determinada densidad, pero la materia visible sólo explicaba un 5% de esa densidad. Tuvieron que postular cosas como la materia y la energía oscuras para cubrir la diferencia. Cuando yo les hacía esta comparaciones a nuestros ejecutivos y especialmente a los gringos, me miraban como si estuviera loco. No querían saber nada de eso del mercado oscuro (¡no confundir con el mercado negro!) que nos dejaba con una participación de mercado muy inferior a lo que habían supuesto hasta entonces.

Justamente ese era el problema. La Corporación había bajado a las IBM de cada país objetivos de crecimiento de la participación, de cuyo cumplimiento dependían nuestros bonos de desempeño. Recuerdo que hicimos un intento de medir el mercado a través de una encuesta anónima manejada por una Universidad. En ella le preguntábamos a los gerentes cuánto gastaban como porcentaje de los ingresos de la empresa, descompuesto en hardware, software, servicios y PC, que en IBM se manejaban casi como una empresa aparte. Pocos contestaron y, aunque obtuvimos algunos resultados interesantes, de ninguna manera servían para estimar el tamaño del mercado con la precisión requerida.

Finalmente la Corporación cortó por lo sano contratando una consultora internacional que metía los parámetros económicos de cada país en una coctelera y sacaba de ella el tamaño de mercado desagregado en múltiples áreas. El resultado claramente no tenía nada que ver con la realidad, pero esta vez no nos atrevimos a insinuarles que Chile era diferente. Como decimos en Argentina, si no te gustó, ¡andá llorale a Gardel!

29/09/2018: Club Palermo 28/09/2018: El placer se impuso al llanto


Queridos Dinos y Dinas,


Lo siento por la legión de ausentes de ayer viernes. Tuvimos un Club Palermo excelente. Es cierto que la U esta vez apenas fue una L. Que sumamos sólo unos veintipocos. Que del universo de Dinas sólo se presentaron dos de ellas. Tan pocas como para llorar, aunque vinieron dos de oro, que valen oro. Que el rosario de razones, peripecias, inconvenientes y pretextos arrancó lágrimas. Que la falta de noticias de unos cuantos colegas, otrora adictos, los enroló en ser protagonistas de sinrazones. Interrumpo para graficar estos sentimientos.


















Si hasta faltó el mismísimo Luca Repossi, cómo no llorar y llorar.

Del universo de Dinas sólo se presentaron dos de ellas.
Tan pocas como para llorar, aunque
vinieron dos de oro, que valen oro.
Pero no quieran saber los desertores, perdón, quise decir los ausentes, la calidad de la organización, inmaculada. Nuestro Master Hofmann está llevando las cosas a un nivel de perfección que no creo que tenga nada que envidiarle a alemanes, suizos o lo que sean. Sin olvidar que tampoco tuvimos nada que envidiar a italianos y españoles en cuanto a la cocina del día. Por de pronto, tuvimos el regreso triunfal de rabas y muzzarellas. Algo que muchos Dinos amábamos y que por algún tiempo extrañamos. Los mozos, misteriosamente adoctrinados, educados y eficientes, depositaban delante de cada uno de nosotros platos bien dotados con tal entrada. Cuando llegó mi farfalle era tal cual la foto de los moños que los tanos llaman mariposas. Me encantaron. El vino Malbec San Telmo era generoso y multiplicaba la conversación y la alegría. En mi barrio hablamos hasta por los codos. Puede que ayudados por la presencia de Eduardo Molinero, fuente inagotable de temas multivariados, inesperados y bien profusos. 

Pero me estoy descarrilando. Lo primero es lo primero, y fue sacarle la foto que le debía a Adolfo Drogue. Antes de hacerlo le pregunté cómo le caía que la camiseta de River apareciera como fondo de la imagen.
-Me parece perfecto, soy hincha de River.
Se notaba en él esa alegría y humor extraordinario que los simpatizantes del millonario estamos disfrutando por estos días.


Adolfo Drogue, portando alegría y humor
extraordinario, como buen "millonario"

En la entrevista de rigor le pregunté por cosas que no me había contado en la entrevista anterior y me habló de uno de sus hobbies, la pintura, con una anécdota especial. Hacen clic en el video arriba para escucharlo.

Las ceremonias oficiales del dia incluyeron Premios Dino para tres figuras bien merecedoras: José Fernández Pernas, Héctor Coppola y Hugo Scolnik. ¡Aleluyas y Felicitaciones para los tres!

 

Acá va el video completo que nos regala Adolfo Drogue, el Artista.
Muchas gracias, Adolfo!!


Nuestro Dinobedel anunció que en el próximo encuentro -fines de noviembre o principios de diciembre- se van a otorgar varios Premios Dino más. 


Será cuestión de darle prioridad a la fecha, que siempre se anuncia con bastante anticipación. Para evitar llantos de fin de año, ¡por favor!


Hice la recorrida habitual para sacar las fotos. 


Conversé largo y tendido con el Coco Solanas, sentado a mi derecha. Me comentó que se había presentado al Concurso 2018 de Clarín para la Educación. Lo interesante es el proyecto que presentó, Desarrollar la Creatividad. Y cuando empezó a contarme me fascinó.
-... hay un ejercicio basado en un chico en Estados Unidos que se quedó sin plata y le mandó un telegrama a su padre. Tenía plata sólo para tres palabras. Puso SEND MORE MONEY. "¿Cuánta plata pidió?" sería la pregunta para desarrollar la creatividad de la gente.
No lo entendí hasta que me lo hizo escribir en el papel que oficiaba de mantel en nuestra Cantina:
- ... se trata de una suma, cada letra es un numero del 0 al 9... tenés que descubrir cuáles son los números... te darás cuenta que la M es un 1.
Empecé allí mismo a resolver el acertijo y cuando ya llevaba descubiertos dos números más me interrumpió. 
-Ojo que te puede llevar como ocho horas. 
-Me encantan estos ejercicios, creo que en un rato lo tengo. 
Pero me dio la respuesta así que no tenía forma de probar mis dotes. Queda para l@s Din@s resolver el acertijo. ¿Cuántos dólares pidió el chico a su padre?
- ... el proyecto tiene ejercicios de Criptomtemáticas, otros de Pensamiento Lateral...
Coco desarrolló un programa que lo ayuda a generar estos ejercicios. Diccionario español incluido. ¿Interesante, no?
-¿Tenés algún ejemplo de ejercicio en español? 
-Sí, FELIZ DIA PROFE.
 Bueno, Din@s, tenemos dos ejercicios para poner a prueba nuestra Creatividad!

¡Gracias, Coco, siempre se aprende algo nuevo!

A mi izquierda estaba Eduardo Molinero. Sería imposible contar aquí todas las cosas de las que habló, interactuando, además de conmigo, con Mike Kurlat y Juan Carlos Chervatín, con detalles y revelaciones hasta ahora fuera de mi radar. Pero creo que vale la pena compartir lo de su novela policial. 

Eduardo asesoraba a Ciencias Exactas en temas jurídicos. Por lo que estaba  en contacto frecuente con Manuel Sadosky y más aún con Rebeca Guber, por la que tenía una admiración especial. 
-Yo escribí una novela policial. La protagonista se llama Rebeca. El personaje estaba basado en ella. Cuando se lo dije no lo podía creer.
Sabía de tu novela policial, Eduardo. Pero nunca la quisiste compartir. Ahora que nos contaste que está inspirada en Rebeca, será obligatorio que la des a conocer.
Espectacular esta edición de Club Palermo, pasamos del llanto al placer. Gracias Master, gracias Dinobedel, gracias todos. No se pierdan el próximo encuentro Dino, viene con más premios, ¡fiesta de guardar!

Un abrazo a todos.

Hernán

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19/09/2018: Eduardo Vila Echagüe: Computación doméstica

[Capítulo 33 de La Informática y yo]
Computación doméstica

Quizás a alguno el llame la atención que estemos llegando a fines de la década del 80 sin ninguna mención al computador personal (computadora en Argentina). La verdad es que yo estaba feliz en mi oficina con mi terminal IBM 3279 a color, conectado con un software maravilloso que corría en el mainframe bajo el sistema operativo VM/CMS. Era el Application System, que incluía un paquete estadístico que superaba con creces todo lo que ofrecen hoy las planillas electrónicas. Pero todo tiene su fin en la vida y un día me informaron que tenía que reemplazar mi terminal por un feo aparato llamado PC. Supongo que sería un procesador 8086, no recuerdo su tamaño de memoria y sí que tenía dos ranuras para unos disquetes similares a los que se usaban en los equipos de entrada de datos que casi 20 años atrás yo había ido a estudiar a Bruselas cuando aún trabajaba para IBM Argentina. Los disquetes se llamaban floppy en inglés, palabra que yo intenté castellanizar como 'falopa' pero no tuve éxito, no sé bien por qué.

¿Para qué servía el dichoso PC? Tenía un sistema operativo llamado DOS, lo que me pareció un sacrilegio porque así se llamaba el que usaban los memorables IBM /360 con que me inicié en la informática. Su única aplicación era el emulador 3270, con lo cual el aparato se comportaba como mi vieja IBM 3279, pero con gráficos mucho más feos. Me contaron que en Finanzas había una persona que usaba un programa llamado Lotus 1-2-3 que le permitía hacer toda la planificación de IBM en el PC, aunque éste era mucho más poderoso que el que me habían puesto.

Pero mientras esto sucedía en la oficina, en casa el panorama era mucho más interesante. A instancia de mis hijos, habíamos salido a comprar algo que hoy se conoce como consolas para juegos pero que en aquella época simplemente lo llamábamos Atari. Supongo que esto produce nostalgia en la mayoría de mis lectores no tan jóvenes. Conectábamos el Atari a un televisor en desuso, comprábamos juegos en el supemercado de la esquina, los poníamos en la casetera y esperábamos años a que se terminaran de cargar (solían fallar) y a jugar con nuestros hijos. Allí conocimos extraños personajes como Donkey Kong, Mario Bros y los fantasmistas de Pacman. Usábamos unos 'joysticks' que en realidad eran unas cajitas con una pequeña palanca con las que movíamos a los personajes en la pantalla. A mí lo que más me gustaba era el tenis con el que me sentía todo un Guillermo Vilas, culpa del cual siempre escribían mal mi primer apellido.

Manual de Atari Basic
Pronto descubrí que el Atari también era un computador. Usaba como lenguaje el Basic el cual, aunque desconocido para mí, no era tan diferente al Fortan que había usado un par de décadas antes. Aún conservo el manual de programación. Ingresé algunos programas de los que venían en las revistas Atari que se vendían en los quioscos, y mis hijos quedaban maravillados con las habilidades de su papá. Intenté también usarlo para mis cálculos astronómicos, pero pronto comprobé que mi calculadora programable TI-59 aún me resultaba más práctica. Sus tarjetas magnéticas eran mucho más amigables que la infernal casetera.


Campeona de Tetris
Los sucesores del Atari, los Nintendo y los WII, ya no tenían capacidad de programación, por lo que no tendrán lugar en estas páginas, pero reconozco que hasta el día de hoy usamos el WII para jugar golf con mi mujer. También apareció el Gameboy con su juego estrella, el Tetris, que mantuvo en trance hipnótico a toda la familia durante mucho tiempo, papá incluido.

Con la aparición del Windows los PC se hicieron más amigables. Reemplazaron los disquetes
antediluvianos por unos más chicos y elegantes con el doble de capacidad, 1,44 MB. A sugerencia de
algunos de los muchachos que trabajaban conmigo compramos para mi departamento el Microsoft Office de aquella época. Venía en unos 40 disquetes, pero lo curioso es que eramos casi los únicos que lo teníamos. Los de Finanzas seguían usando el Lotus y el resto sólo usaban el PC emulando pantallas; todo lo que se escribía se seguía haciendo en el PROFS del mainframe. Creo que las secretarias usaban el Word Perfect para escribir la correspondencia.

Finalmente los PC llegaron a los hogares. En 1992 aproveché una oferta de IBM para sus empleados y me compré un PS/1, Creo que la memoria era de 2MB y tenía una capacidad de discos de 85MB. Lo primero que había que hacer era sacar un respaldo del sistema operativo, ¡a disquete! Todavía conservo los 10 disquetes que se necesitaban, con los que he podido regenerar aquel primer Windows
en una máquina virtual.

El juego del Gorila
Traía un Microsoft Works con procesador de palabra, planilla de cálculo y una base de datos sencilla. Era lo bastante poderoso como para resolver la mayoría de los requerimientos actuales de una oficina, pero de qué hubiera vivido Microsoft si se hubiera conformado con eso. Para los niños no había mucho. Tan solo el Paint para hacer bonitos dibujos o un juego programado en QBasic donde un par de gorilas se arrojaban cáscaras de plátanos (bananas) entre un mar de edificios.

¿Recuerdan que los PC de aquella época tenían y todavía tienen pegada una calcomanía que dice 'Intel inside'? Esto fue la causa de un extraño episodio de mi carrera. Resulta que un día pidió verme un antiguo empleado de IBM que se había retirado antes de que yo llegara a Chile. Su negocio era el armado en Chile de Computadores Personales. Como las grandes empresas sólo compraban equipos de marca, su estrategia era hacer planes especiales para los empleados de las empresas, en conjunto con los respectivos Departamentos de Personal. Su idea era que la siguiente vez que la empresa renovara sus equipos, ya no exigirían que fueran de marca porque habrían comprobado que los que tenían en su casa funcionaban perfectamente y además eran mucho más baratos. Se veía interesante, pero ¿qué tenía que ver conmigo?

Es que este señor se había enterado de que entre mis múltiples responsabilidades yo estaba encargado de coordinar el negocio OEM de IBM en Chile. Por si no lo saben estas siglas significan Original Equipment Manufacturer. Lo usábamos en Chile cuando vendíamos equipos de otros proveedores como parte de nuestra soluciones, pero en este caso significaba exactamente lo contrario. Se refería a cuando se incorporaba tecnología IBM en productos de otros fabricantes, algo así como que el computador de su BMW incluyera chips nuestros. Como en Chile el mercado local es muy chico y exportamos productos como cobre, madera, vino o pescado con nula tecnología informática, yo no le había prestado atención al tema. Mi interlocutor había sabido que IBM fabricaba chips que se podían usar en los PC, y se le había ocurrido que sería una gran estrategia de marketing venderlos con la calcomanía 'IBM inside'.

El paso siguiente fue cuando me invitó a conocer sus oficinas y a sus socios, un par de ex-gerentes de IBM que yo sí conocía. En esa época yo aún no sabía lo fácil que era armar un PC tipo torre, que es lo que se compraba en las casas porque los portátiles eran demasiado caros. Años después armé el mío. No tenía ninguna ciencia, sólo requería un mínimo de habilidad manual. En las casas de computación te vendían el kit listo para armar, que incluía procesador, tarjeta madre, gabinete, discos, etc. Y salía mucho más barato que los PC que encontrabas en las tiendas. El sistema operativo era problema de uno, pero siempre había un amigo que te conseguía algo pirateado. No fue mi caso, ¡los gerentes de IBM no pirateábamos!

Pronto descubrí que lo que esta persona buscaba era algo más que comprarnos unos cuantos chips. Lo que le interesaba era tener algún tipo de relación institucional con IBM. La cosa podía tener sentido. ¿Acaso no habíamos comprado una empresa sólo para ganar mercado en los sistemas medianos? Y el mercado de computación personal era muchísimo más grande que aquel.

Cuando le conté el asunto a mi jefe se interesó, pensando que quizás era un gran oportunidad que no había sido visualizada por la Corporación. Justo en esos días se esperaba una visita del Gerente General del Área Latinoamericana, por lo que me encargó que le coordinara una visita a la empresa de la que estamos hablando.

Así fue como pocos días más tarde me encontré en un auto llevando a este prócer a ver la armaduría de PC en un barrio no tan santo de Santiago. Durante el viaje yo recordaba los secuestros a altos ejecutivos de empresas extranjeras ocurridos en Argentina algunos años antes, no siempre con final feliz, o simplemente temía que al bajarnos del auto nos asaltaran algunos cogoteros chilenos de esos que abundan en esos barrios. Puras aprensiones mías, el socio principal nos esperaba en la puerta de la fábrica, todo fue muy cortés y correcto. Para mí que había trabajado en la planta de Ford cerca de Buenos Aires, la fábrica no me impresionó mucho. Supongo que al alto ejecutivo tampoco, quien seguramente conocía las grandes fábricas de IBM alrededor del mundo. Lo cierto es que en el viaje de vuelta dijo algunas frases amables y posteriormente nadie se acordó más del asunto. Fue una suerte, porque tiempo después me enteré de que se habían producido diferencias entre los socios de aquella empresa y habían terminado todos peleados. ¡Imagínense que yo hubiera metido a la IBM en ese baile!

17/09/2018: Hernán Huergo: El Museo de Informática de la República Argentina: valió la pena

Me había avisado Adriana Schottlender unos días antes y me lo volvió a recordar en la semana. A mí y a unos cuantos Dinos: el viernes 14 de septiembre a las 16 horas visitaríamos al Museo de Informática de Carlos Chiodini, en conjunto con varios miembros de la Red Argentina de Periodismo Científico, RADPC (http://www.radpc.org/). Algo que no me pensaba perder de ninguna manera, me moría de curiosidad por conocer los detalles de un emprendimiento que el fundador nos había explicado en su visita al Club Palermo de mayo pasado. Así que a la hora señalada estuve allí, en Marcelo T. de Alvear 740.


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No me equivoqué. Valió la pena.

Carlos Chiodini es un apasionado por este tema. Hasta límites que pueden exceder la posible comprensión de humanos más comunes, me incluyo. Como docente especializado en planilla de cálculo un día tuvo la inquietud de mostrarle a sus alumnos cómo eran los equipos y el software de los 80. Empezó a juntar equipos de la época y de a poco su interés se fue extendiendo a más equipos y más antiguos. La colección empezó en su propia casa. Ya con hijos grandes casados, le quedaba lugar allí. Cuando la suma llegó a 600 equipos fue su eposa quien le dijo que era hora de que la colección empezara a mostrarse a la gente. Valía para museo. La idea nació en 2005 y la Fundación, burocracias y papeleos mediante, nació en 2010.
-Tenemos la famosa CEFIBA de Ingeniería, la de Ciancaglini, que todo el mundo pensaba que etaba destruida. Estuvo con nosotros a préstamo durante una semana en 2013 y tomamos el recaudo de sacar fotos, medidas y demás para realizar una réplica por si se "perdía", como las demás máquinas históricas que existieron en algún momento y ya no están. 
...En el caso de Clementina, que se desmanteló en 1970, sólo encontramos piezas sueltas, no teníamos ni siquiera fotos y dimensiones. 
Y cuenta con orgullo el proyecto que hizo con ayuda de universidades, de la misma Ferranti y de museos del Reino Unido. Presentaron en 2016 una réplica de la famosa Clementina.
Adriana Schottlender, Celina Abud y Carlos Chiodini
También nos transmite cierto desencanto de ser más reconocido en el mundo que en su propia tierra.
-Cuando armamos Clementina los ingleses estaban contentos, del lado de los argentinos prácticamente no vino nadie, ni el Ministro ni el Jefe de Gobierno.
...Un americano, me dijo: "Tengo esta guía de Nueva York, estás dentro de los treinta lugares que hay que visitar en Buenos aires". 
...Estoy en el puesto 63 dentro de los 178 museos e la ciudad.

 

Carlos Chiodini y Nora Bär
El museo luce deslumbrante, tiene dos pisos repletos de equipamientos. La disposición de las vitrinas, la iluminación de cada una, la cartelería, llaman la atención y la pregunta salta, incontenible: ¿Cómo se soporta económicamente todo esto? La respuesta suena a milagro inexplicable.
-Sale de este bolsillo -dice Chiodini, palmeando el suyo-. Tenemos una única ayuda, IBM, una vez por año. Nos votan para un premio anual que significa $54.000. Es el alquiler de un mes. 
Celina Abud, Matías Loewy, Ricardo Golderberg,
Nora Bär, Adriana Schottlender y Carlos Chiodini
Supongo que lee el asombro en nuestras caras cuando agrega:
-Una cosa importante es la pasión que pongo en esto, la segunda es mi esposa. 
Es uno de los cinco museos de importancia mundial dedicados a la Informática y el segundo de ellos en patrimonio. Pasión de una persona, secundada por su mujer, Alicia Murchio.
-Bueno, los dejo con Antonella, que les va a mostrar nuestra Exposición de Juegos.
Imagen tomada de la página
 
http://museodeinformatica.org.ar/
Antonella: "Este es el primer videojuego
de la historia, 1958, un osciloscopio,
Tennis for two, de William ..."
Antonella Mainini es una de las voluntarias de la Fundación. Una millennial, hoy 25 años, el padre era técnico de computación y se vio rodeada de computadoras y equipos para videojuegos desde su más tierna infancia. 
-Nuestra pasión era juntarnos a jugar con mis primos y amigos con todos los videojuegos que podíamos. Cuando me enteré de que había una oportunidad de ser voluntaria vine volando y después convencí a mi pareja de sumarse también como voluntario.
Una clase maestra sobre Videojuegos
Y a continuación comienza una conferencia fuera de serie de la historia de los video juegos. ¡Espectacular! ¡Felicitaciones!

-Este es el primer videojuego de la historia, 1958, un osciloscopio, Tennis for two, de William ...  
Atonella Mainini con el cronista

...Atari fue el primer gran éxito de la 1ra generación. Todo el mundo tenía Atari. En el 83 Atari tuvo una crisis enorme.  Super producción de Pacman. Pero lo que más la complicó fue ET.
-¿ET? -preguntamos todos. 
-La película fue un furor y Atari quería sacar un juego. Pidió derechos de autor, consiguió programadores y en pocos meses salió. Algo tan malo, que no lo compró nadie. Un desastre. Hay un mito urbano que dice que enterraron todos los juegos sobrantes en el desierto. 
Valeria Román y Liana Lew
...Hubo un parate y entonces apareció Nintendo en el tema videojuegos. Con una gran campaña de marketing lograron ventas y el mercado de videojuegos renació. Después apareció SEGA, 2da generación, con mucha calidad pero poco éxito, poco marketing. Nintendo saca nueva versión, y en Estados Unidos y Japón barrió con el mercado. 
Y no les cuento más porque vale la pena que vayan y la escuchen en directo. Sólo algunas frases que escuché cerca del final de su clase maestra:
Ana Piccin y Valeria Román
-En la Argentina Sony ganó todos los premios con la Play Station 2. En Estados Unidos ganó terreno Microsoft con la XBOX. En Japón Nintendo y Sony están siempre a la par.
...En la siguiente generación tenemos la Play Station 3, la XBOX 360, la Nintendo Wii. 
¡Muchas gracias, Antonella!

La identifiqué en seguida. Estaba atenta a todo y caminaba el lugar como una dueña de casa. Fui a entrevistarla: Alicia Murchio de Chiodini, Cofundadora.
-¿Cómo se explica todo este milagro, Alicia?
Alicia Murchio de Chiodini, Cofundadora
-Los hijos grandes, teníamos lugar. Carlos enseña planilla de cálculo, empezó a juntar equipos y piezas de computación, mucha gente le traía equipos. Así llegó a tener 600 equipos. "El día que entre una computadora a nuestro dormitorio se acabó…", le dije entonces. "Carlos, esta es una colección que tiene que ver la gente". Entonces empezamos con la idea de la Fundación… 
-Carlos te nombró a vos como factor fundamental de éxito. 
-Lo primero y más fundamental es que él es un apasionado. Yo lo acompaño.
 Alicia Murchio es Licenciada en Filosofía y docente en Idiomas
-Hace dos años dejé la docencia para dedicarme de lleno a la Fundación... 
...Me interesa la parte antropológica. Viene gente súper interesante. Estás explicando algo y alguien te interrumpe para contar cosas que vivió.

Juan Carlos Angió y Hernán Huergo.
Las cintas me traen recuerdos de medio siglo.
Carlos Tomassino y Ana Piccin
Uno de los cinco nietos de los Fundadores
El segundo piso está dedicado
actualmente a videojuegos vigentes
Muy pero muy bueno, Carlos y Alicia, Alicia y Carlos. Resultó una sorpresa que excedió mis expectativas. ¡Felicitaciones y gracias! Fue un placer.

¡Felicitaciones y gracias, Carlos y Alicia! Fue un placer.

Adriana Schottlender informa quiénes aparecen en la foto.
De izquierda a derecha:
Parados
Blas Ingiulla,  joven de 22 años, programador y desarrollador de videojuegos. Es el ideólogo y organizador de la primera y segunda Train Jam Argentina que se realizó en el 2017/8. Se trata de crear video juegos en el tren, mientras va de Retiro a Córdoba. Viajaron 50 desarrolladores que crearon 15 nuevos videojuegos durante el viaje. 
Ana Piccin, DINA.
Ricardo Goldberger, Comisión directiva RADPC - Vocal 
Juan Carlos Angió, DINO - computador científico Nro 1. 
Alicia y Carlos Chiodini, dueños del Museo de informática, presidente y vice de la fundación.
Hernan Huergo, DINO 
Intermedio:
Matías Loewy, Comisión directiva RADPC - Vocal , ex presidente
Celina Abud, Comisión directiva RADPC - revisora de cuentas 
Sentados:
Jorge José Ardoino, DINO
Adriana Schottlender, Comisión directiva RADPC - Secretaria
Nora Bär,  Comisión directiva RADPC - Presidenta
Liana Lew,  DINA computadora científica Nro 4  
Valeria Román, Ideóloga y fundadora de la RADPC
Víctor Ingrasia, Comisión directiva RADPC - Tesorero

Y también estuvo presente (no en la foto) Carlos Tomassino, DINO