Antes que nada, queridas Dinas, queridos Dinos, me he propuesto hacer una crónica distinta, divertirme y ojalá divertirlos.
Bien saben todos que el alma mater de este grupo, fue y sigue siendo Carlos Tomassino. Grupo bautizado de origen como Bit 25 -por 25 años dedicados a la Informática de sus miembros-, con el tiempo pasó a ser Bit 40 para finalmente llegar a ser el Dinos y Dinas que somos hoy.
Ya han pasado más de 10 años desde que le di vida a este blog, Dinos y Dinas de la Informática en la Argentina. Fue con 15/06/2015: Club Palermo 15/06/2015: Quiénes fuimos y quiénes somos. Desde ese día me convertí en lo soy hoy, el cronista de este grupo. Con un objetivo enunciado que es parte de su logo: un espacio para el recuerdo, la sonrisa y la comunicación entre nosotros. Bueno, vamos por la crónica.
No hay caso. Casa Cuba Sucre, la sede de nuestros almuerzos, está funcionando de maravilla. El lugar está fantástico, ese patio luminoso y bien acondicionado, perfecto. La comida cada vez mejor y hasta más abundante. La atención de las mozas, otra vez Ailen y Grisel, estuvo fuera de serie, desde que llegamos, cuando nos regalan esos camparis u otros tragos, hasta que nos estamos yendo, que traen las copas y los champagnes para el brindis de cierre. Bien merecida tienen la propina que ligaron, que torna sus sonrisas más resplandecientes.Ya saben todos que este baile empieza con las inscripciones, un mes antes de la fecha señalada. Ya saben todos que Mariana cumple como reloj con los protocolos establecidos, esta vez contra viento, marea, términos bien elegidos para esa ciudad de pinos y mar en la que pasaba su febrero.
Llamo Día D al día en que se comunican precios a los inscriptos y se solicitan transferencias de confirmación, exactamente una semana antes del almuerzo en ciernes. O sea, hablo del 2 de marzo. Día que el baile o jaleo pasa de pies a cabeza a mis manos.
Sin embargo, sin embargo... esta vez... ocurrió algo... cuatro días antes. El jueves 27 de febrero a las 11:15 apareció en mi celular ese hombre de Mi Argentina que, con la excusa de renovar mi DNI y la estupidez de mi parte de no seguir esa consigna de jamás repetir códigos a gente desconocida, me robó mi WhatsApp, me dejó sin nada que funcionara en mi celular, hasta mi dirección de mail estaba perdida porque no recordaba la contraseña. Cosa horrible, como si me hubieran amputado brazos, piernas y todo lo demás.
Dije que me dejó sin nada que funcionara en mi celular. Bueno, nada excepto recibir llamadas telefónicas. Y apenas Hacker 1 terminó su tropelía mi celular sonó. Usted ha sido hackeado, señor, dijo la voz en tono de maestro Siruela,
oficiando de Salvador de idiotas.
Lo voy a ayudar a recuperar todo. Después de minutos de más angustia que esperanza me di cuenta que él era Hacker 2. Señor, en este momento hay un intento de realizar una transferencia de fondos de su cuenta BBVA a una cuenta en el Banco Santander, me dijo. Le sugiero transfiera sus activos en el BBVA a cuentas del Banco Central que le vos a dictar. Sí, era Hacker 2.

Bueno, todavía no entiendo cuál fue el milagro por el que recuperé todo. Un alivio tan total e inmenso como volver a nacer. Llegué al Día D listo para solicitar transferencias, todo en orden. ¡Bravo!
Gracias Raúl, gracias Cacho, por sus llamadas de acompañamiento y consuelo durante mis horas de zozobra.
Dije 30 inscriptos. El Tribunal de Tesis fue compromiso que no pudo romper Brenna. Proteger la salud fue la sabia decisión de Martino. O sea que fuimos 28.
En compensación por algunos extrañados tuvimos la gran noticia: la reaparición de Daniel. ¡Bravo Bronstein!

Pero, qué pocas Dinas. Apenas Delbue y Piccin, siempre firmes como rocas. Es cierto que Lidia presentó razones inmejorables. Voy de expedición a Antártida, dijo oronda. Todos la envidiamos y la felicitamos.
Ay Cris, ay Mechu, ay Mónica, ay Adriana, y podría añadir algunas más... ¡las extrañamos! Ay maestra de Comodoro, ¡ya son siete tus abandonos!
Una invitada, Delbue, ganadora del Concurso de Anécdotas del almuerzo anterior.
Y el invitado estrella del evento, Patricio Seoane, nuevo Dino, el más joven desde ahora, un bebé de 62 años. Invitado que quiso pagar su parte, les aviso. Hijo de José Seoane, genio y figura de nuestra informática señera.
En el video que adjunto Enrique Draier lo presenta, Patricio agradece y yo digo palabras de cierre.
Con cada Casa Cuba uno descubre cada vez un poco más qué fuimos y quiénes somos. Esta vez hablamos de viajes y de nietos con mis vecinos. Oliveros por fin tiene nieta, más fascinado nunca estuvo en la vida. Yo también una sola nieta, dijo Héctor. Yo tengo cuatro hijas, tres nietos me dio cada una, dijo Solanas. Ya llegué a la docena. Está permitido hablar de nietos, ya saben, como prohibido hablar de cuitas, quiero decir de esas cosas llamadas enfermedades.
Llegado el tiempo de las anécdotas conseguí tres voluntarios. El primero Hugo Scolnik. Yo fui su vocero, la conté por él. Viajaba a USA y para alquilar un auto allá se consiguió algo que en estos pagos llamaban registro internacional. Esto no sirve para nada. Pero el empleado dijo en seguida, no tiene algún carnet de plástico con su nombre y su foto. Sí, claro, dijo Hugo, y en seguida mostró su carnet de natación del club Independiente. Ganó el primer premio.
Luego Nilo Díaz contó la suya, casi igual de aplaudida.
Y después llegó mi turno. Aquí va. Trabajaba en 1967 como ingeniero en Techint cuando otro ingeniero que trabajaba allí también me pidió ayuda. Hernán, me han ofrecido un trabajo en una empresa, IBM. Y me describió las maravillas que lo esperaban. Por supuesto te ayudo, y le di mis consejos. Pero ahora sos vos quien me tiene que ayudar a mí: Cómo hago para entrar en esa empresa que te paga 50% más de sueldo sólo para estudiar. Carlos Pérez Temperley, así se llamaba el colega me dijo. Mañana te presento a mi tío que trabaja en IBM y él te va a ayudar.
Nis encontramos al día siguiente los tres en la Richmond y apenas Cavallari me vio me dio la receta. Eso que tenés puesto no sirve, no mocasines, no sweater, no esa camisa. Tenés que presentarte al gerente de personal de IBM con traje azul, zapatos negros, la mejor corbata y por supuesto camisa blanca. Ah, dije yo, ¿como las fiestas a las que voy los sábados? Sí, como las fiestas. Esa es la receta.
Al día siguiente eso hice. Esperaba que el gerente me recibiera mientras los IBM pasaban a mi lado saludándome como si me conocieran de toda la vida. Por fin me recibió el gerente, quien me dijo, bien afable: ¿Cómo le va señor Huergo? ¿Qué lo trae por acá? Usted no me conoce señor Rodríguez, vine a verlo porque quiero entrar en IBM. Tres días después, el 11 de octubre de 1967 yo entraba a IBM. Con traje azul, zapatos negros, corbata recién comprada y, por supuesto camisa blanca.
Mi anécdota empató el primer puesto con la de Hugo. Aleluya, tenemos almuerzo Dinos gratis en nuestro siguiente Casa Cuba.
Sólo me falta agregar una cosa.
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| Muy Feliz Cumple, querido Dinobedel! Llegaste a los 55!! |
Un abrazo a todos.
Hernán











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