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19/09/2018: Eduardo Vila Echagüe: Computación doméstica

[Capítulo 33 de La Informática y yo]
Computación doméstica

Quizás a alguno el llame la atención que estemos llegando a fines de la década del 80 sin ninguna mención al computador personal (computadora en Argentina). La verdad es que yo estaba feliz en mi oficina con mi terminal IBM 3279 a color, conectado con un software maravilloso que corría en el mainframe bajo el sistema operativo VM/CMS. Era el Application System, que incluía un paquete estadístico que superaba con creces todo lo que ofrecen hoy las planillas electrónicas. Pero todo tiene su fin en la vida y un día me informaron que tenía que reemplazar mi terminal por un feo aparato llamado PC. Supongo que sería un procesador 8086, no recuerdo su tamaño de memoria y sí que tenía dos ranuras para unos disquetes similares a los que se usaban en los equipos de entrada de datos que casi 20 años atrás yo había ido a estudiar a Bruselas cuando aún trabajaba para IBM Argentina. Los disquetes se llamaban floppy en inglés, palabra que yo intenté castellanizar como 'falopa' pero no tuve éxito, no sé bien por qué.

¿Para qué servía el dichoso PC? Tenía un sistema operativo llamado DOS, lo que me pareció un sacrilegio porque así se llamaba el que usaban los memorables IBM /360 con que me inicié en la informática. Su única aplicación era el emulador 3270, con lo cual el aparato se comportaba como mi vieja IBM 3279, pero con gráficos mucho más feos. Me contaron que en Finanzas había una persona que usaba un programa llamado Lotus 1-2-3 que le permitía hacer toda la planificación de IBM en el PC, aunque éste era mucho más poderoso que el que me habían puesto.

Pero mientras esto sucedía en la oficina, en casa el panorama era mucho más interesante. A instancia de mis hijos, habíamos salido a comprar algo que hoy se conoce como consolas para juegos pero que en aquella época simplemente lo llamábamos Atari. Supongo que esto produce nostalgia en la mayoría de mis lectores no tan jóvenes. Conectábamos el Atari a un televisor en desuso, comprábamos juegos en el supemercado de la esquina, los poníamos en la casetera y esperábamos años a que se terminaran de cargar (solían fallar) y a jugar con nuestros hijos. Allí conocimos extraños personajes como Donkey Kong, Mario Bros y los fantasmistas de Pacman. Usábamos unos 'joysticks' que en realidad eran unas cajitas con una pequeña palanca con las que movíamos a los personajes en la pantalla. A mí lo que más me gustaba era el tenis con el que me sentía todo un Guillermo Vilas, culpa del cual siempre escribían mal mi primer apellido.

Manual de Atari Basic
Pronto descubrí que el Atari también era un computador. Usaba como lenguaje el Basic el cual, aunque desconocido para mí, no era tan diferente al Fortan que había usado un par de décadas antes. Aún conservo el manual de programación. Ingresé algunos programas de los que venían en las revistas Atari que se vendían en los quioscos, y mis hijos quedaban maravillados con las habilidades de su papá. Intenté también usarlo para mis cálculos astronómicos, pero pronto comprobé que mi calculadora programable TI-59 aún me resultaba más práctica. Sus tarjetas magnéticas eran mucho más amigables que la infernal casetera.


Campeona de Tetris
Los sucesores del Atari, los Nintendo y los WII, ya no tenían capacidad de programación, por lo que no tendrán lugar en estas páginas, pero reconozco que hasta el día de hoy usamos el WII para jugar golf con mi mujer. También apareció el Gameboy con su juego estrella, el Tetris, que mantuvo en trance hipnótico a toda la familia durante mucho tiempo, papá incluido.

Con la aparición del Windows los PC se hicieron más amigables. Reemplazaron los disquetes
antediluvianos por unos más chicos y elegantes con el doble de capacidad, 1,44 MB. A sugerencia de
algunos de los muchachos que trabajaban conmigo compramos para mi departamento el Microsoft Office de aquella época. Venía en unos 40 disquetes, pero lo curioso es que eramos casi los únicos que lo teníamos. Los de Finanzas seguían usando el Lotus y el resto sólo usaban el PC emulando pantallas; todo lo que se escribía se seguía haciendo en el PROFS del mainframe. Creo que las secretarias usaban el Word Perfect para escribir la correspondencia.

Finalmente los PC llegaron a los hogares. En 1992 aproveché una oferta de IBM para sus empleados y me compré un PS/1, Creo que la memoria era de 2MB y tenía una capacidad de discos de 85MB. Lo primero que había que hacer era sacar un respaldo del sistema operativo, ¡a disquete! Todavía conservo los 10 disquetes que se necesitaban, con los que he podido regenerar aquel primer Windows
en una máquina virtual.

El juego del Gorila
Traía un Microsoft Works con procesador de palabra, planilla de cálculo y una base de datos sencilla. Era lo bastante poderoso como para resolver la mayoría de los requerimientos actuales de una oficina, pero de qué hubiera vivido Microsoft si se hubiera conformado con eso. Para los niños no había mucho. Tan solo el Paint para hacer bonitos dibujos o un juego programado en QBasic donde un par de gorilas se arrojaban cáscaras de plátanos (bananas) entre un mar de edificios.

¿Recuerdan que los PC de aquella época tenían y todavía tienen pegada una calcomanía que dice 'Intel inside'? Esto fue la causa de un extraño episodio de mi carrera. Resulta que un día pidió verme un antiguo empleado de IBM que se había retirado antes de que yo llegara a Chile. Su negocio era el armado en Chile de Computadores Personales. Como las grandes empresas sólo compraban equipos de marca, su estrategia era hacer planes especiales para los empleados de las empresas, en conjunto con los respectivos Departamentos de Personal. Su idea era que la siguiente vez que la empresa renovara sus equipos, ya no exigirían que fueran de marca porque habrían comprobado que los que tenían en su casa funcionaban perfectamente y además eran mucho más baratos. Se veía interesante, pero ¿qué tenía que ver conmigo?

Es que este señor se había enterado de que entre mis múltiples responsabilidades yo estaba encargado de coordinar el negocio OEM de IBM en Chile. Por si no lo saben estas siglas significan Original Equipment Manufacturer. Lo usábamos en Chile cuando vendíamos equipos de otros proveedores como parte de nuestra soluciones, pero en este caso significaba exactamente lo contrario. Se refería a cuando se incorporaba tecnología IBM en productos de otros fabricantes, algo así como que el computador de su BMW incluyera chips nuestros. Como en Chile el mercado local es muy chico y exportamos productos como cobre, madera, vino o pescado con nula tecnología informática, yo no le había prestado atención al tema. Mi interlocutor había sabido que IBM fabricaba chips que se podían usar en los PC, y se le había ocurrido que sería una gran estrategia de marketing venderlos con la calcomanía 'IBM inside'.

El paso siguiente fue cuando me invitó a conocer sus oficinas y a sus socios, un par de ex-gerentes de IBM que yo sí conocía. En esa época yo aún no sabía lo fácil que era armar un PC tipo torre, que es lo que se compraba en las casas porque los portátiles eran demasiado caros. Años después armé el mío. No tenía ninguna ciencia, sólo requería un mínimo de habilidad manual. En las casas de computación te vendían el kit listo para armar, que incluía procesador, tarjeta madre, gabinete, discos, etc. Y salía mucho más barato que los PC que encontrabas en las tiendas. El sistema operativo era problema de uno, pero siempre había un amigo que te conseguía algo pirateado. No fue mi caso, ¡los gerentes de IBM no pirateábamos!

Pronto descubrí que lo que esta persona buscaba era algo más que comprarnos unos cuantos chips. Lo que le interesaba era tener algún tipo de relación institucional con IBM. La cosa podía tener sentido. ¿Acaso no habíamos comprado una empresa sólo para ganar mercado en los sistemas medianos? Y el mercado de computación personal era muchísimo más grande que aquel.

Cuando le conté el asunto a mi jefe se interesó, pensando que quizás era un gran oportunidad que no había sido visualizada por la Corporación. Justo en esos días se esperaba una visita del Gerente General del Área Latinoamericana, por lo que me encargó que le coordinara una visita a la empresa de la que estamos hablando.

Así fue como pocos días más tarde me encontré en un auto llevando a este prócer a ver la armaduría de PC en un barrio no tan santo de Santiago. Durante el viaje yo recordaba los secuestros a altos ejecutivos de empresas extranjeras ocurridos en Argentina algunos años antes, no siempre con final feliz, o simplemente temía que al bajarnos del auto nos asaltaran algunos cogoteros chilenos de esos que abundan en esos barrios. Puras aprensiones mías, el socio principal nos esperaba en la puerta de la fábrica, todo fue muy cortés y correcto. Para mí que había trabajado en la planta de Ford cerca de Buenos Aires, la fábrica no me impresionó mucho. Supongo que al alto ejecutivo tampoco, quien seguramente conocía las grandes fábricas de IBM alrededor del mundo. Lo cierto es que en el viaje de vuelta dijo algunas frases amables y posteriormente nadie se acordó más del asunto. Fue una suerte, porque tiempo después me enteré de que se habían producido diferencias entre los socios de aquella empresa y habían terminado todos peleados. ¡Imagínense que yo hubiera metido a la IBM en ese baile!

17/09/2018: Hernán Huergo: El Museo de Informática de la República Argentina: valió la pena

Me había avisado Adriana Schottlender unos días antes y me lo volvió a recordar en la semana. A mí y a unos cuantos Dinos: el viernes 14 de septiembre a las 16 horas visitaríamos al Museo de Informática de Carlos Chiodini, en conjunto con varios miembros de la Red Argentina de Periodismo Científico, RADPC (http://www.radpc.org/). Algo que no me pensaba perder de ninguna manera, me moría de curiosidad por conocer los detalles de un emprendimiento que el fundador nos había explicado en su visita al Club Palermo de mayo pasado. Así que a la hora señalada estuve allí, en Marcelo T. de Alvear 740.


CLIC EN CUALQUIER IMAGEN PARA AMPLIARLA
No me equivoqué. Valió la pena.

Carlos Chiodini es un apasionado por este tema. Hasta límites que pueden exceder la posible comprensión de humanos más comunes, me incluyo. Como docente especializado en planilla de cálculo un día tuvo la inquietud de mostrarle a sus alumnos cómo eran los equipos y el software de los 80. Empezó a juntar equipos de la época y de a poco su interés se fue extendiendo a más equipos y más antiguos. La colección empezó en su propia casa. Ya con hijos grandes casados, le quedaba lugar allí. Cuando la suma llegó a 600 equipos fue su eposa quien le dijo que era hora de que la colección empezara a mostrarse a la gente. Valía para museo. La idea nació en 2005 y la Fundación, burocracias y papeleos mediante, nació en 2010.
-Tenemos la famosa CEFIBA de Ingeniería, la de Ciancaglini, que todo el mundo pensaba que etaba destruida. Estuvo con nosotros a préstamo durante una semana en 2013 y tomamos el recaudo de sacar fotos, medidas y demás para realizar una réplica por si se "perdía", como las demás máquinas históricas que existieron en algún momento y ya no están. 
...En el caso de Clementina, que se desmanteló en 1970, sólo encontramos piezas sueltas, no teníamos ni siquiera fotos y dimensiones. 
Y cuenta con orgullo el proyecto que hizo con ayuda de universidades, de la misma Ferranti y de museos del Reino Unido. Presentaron en 2016 una réplica de la famosa Clementina.
Adriana Schottlender, Celina Abud y Carlos Chiodini
También nos transmite cierto desencanto de ser más reconocido en el mundo que en su propia tierra.
-Cuando armamos Clementina los ingleses estaban contentos, del lado de los argentinos prácticamente no vino nadie, ni el Ministro ni el Jefe de Gobierno.
...Un americano, me dijo: "Tengo esta guía de Nueva York, estás dentro de los treinta lugares que hay que visitar en Buenos aires". 
...Estoy en el puesto 63 dentro de los 178 museos e la ciudad.

 

Carlos Chiodini y Nora Bär
El museo luce deslumbrante, tiene dos pisos repletos de equipamientos. La disposición de las vitrinas, la iluminación de cada una, la cartelería, llaman la atención y la pregunta salta, incontenible: ¿Cómo se soporta económicamente todo esto? La respuesta suena a milagro inexplicable.
-Sale de este bolsillo -dice Chiodini, palmeando el suyo-. Tenemos una única ayuda, IBM, una vez por año. Nos votan para un premio anual que significa $54.000. Es el alquiler de un mes. 
Celina Abud, Matías Loewy, Ricardo Golderberg,
Nora Bär, Adriana Schottlender y Carlos Chiodini
Supongo que lee el asombro en nuestras caras cuando agrega:
-Una cosa importante es la pasión que pongo en esto, la segunda es mi esposa. 
Es uno de los cinco museos de importancia mundial dedicados a la Informática y el segundo de ellos en patrimonio. Pasión de una persona, secundada por su mujer, Alicia Murchio.
-Bueno, los dejo con Antonella, que les va a mostrar nuestra Exposición de Juegos.
Imagen tomada de la página
 
http://museodeinformatica.org.ar/
Antonella: "Este es el primer videojuego
de la historia, 1958, un osciloscopio,
Tennis for two, de William ..."
Antonella Mainini es una de las voluntarias de la Fundación. Una millennial, hoy 25 años, el padre era técnico de computación y se vio rodeada de computadoras y equipos para videojuegos desde su más tierna infancia. 
-Nuestra pasión era juntarnos a jugar con mis primos y amigos con todos los videojuegos que podíamos. Cuando me enteré de que había una oportunidad de ser voluntaria vine volando y después convencí a mi pareja de sumarse también como voluntario.
Una clase maestra sobre Videojuegos
Y a continuación comienza una conferencia fuera de serie de la historia de los video juegos. ¡Espectacular! ¡Felicitaciones!

-Este es el primer videojuego de la historia, 1958, un osciloscopio, Tennis for two, de William ...  
Atonella Mainini con el cronista

...Atari fue el primer gran éxito de la 1ra generación. Todo el mundo tenía Atari. En el 83 Atari tuvo una crisis enorme.  Super producción de Pacman. Pero lo que más la complicó fue ET.
-¿ET? -preguntamos todos. 
-La película fue un furor y Atari quería sacar un juego. Pidió derechos de autor, consiguió programadores y en pocos meses salió. Algo tan malo, que no lo compró nadie. Un desastre. Hay un mito urbano que dice que enterraron todos los juegos sobrantes en el desierto. 
Valeria Román y Liana Lew
...Hubo un parate y entonces apareció Nintendo en el tema videojuegos. Con una gran campaña de marketing lograron ventas y el mercado de videojuegos renació. Después apareció SEGA, 2da generación, con mucha calidad pero poco éxito, poco marketing. Nintendo saca nueva versión, y en Estados Unidos y Japón barrió con el mercado. 
Y no les cuento más porque vale la pena que vayan y la escuchen en directo. Sólo algunas frases que escuché cerca del final de su clase maestra:
Ana Piccin y Valeria Román
-En la Argentina Sony ganó todos los premios con la Play Station 2. En Estados Unidos ganó terreno Microsoft con la XBOX. En Japón Nintendo y Sony están siempre a la par.
...En la siguiente generación tenemos la Play Station 3, la XBOX 360, la Nintendo Wii. 
¡Muchas gracias, Antonella!

La identifiqué en seguida. Estaba atenta a todo y caminaba el lugar como una dueña de casa. Fui a entrevistarla: Alicia Murchio de Chiodini, Cofundadora.
-¿Cómo se explica todo este milagro, Alicia?
Alicia Murchio de Chiodini, Cofundadora
-Los hijos grandes, teníamos lugar. Carlos enseña planilla de cálculo, empezó a juntar equipos y piezas de computación, mucha gente le traía equipos. Así llegó a tener 600 equipos. "El día que entre una computadora a nuestro dormitorio se acabó…", le dije entonces. "Carlos, esta es una colección que tiene que ver la gente". Entonces empezamos con la idea de la Fundación… 
-Carlos te nombró a vos como factor fundamental de éxito. 
-Lo primero y más fundamental es que él es un apasionado. Yo lo acompaño.
 Alicia Murchio es Licenciada en Filosofía y docente en Idiomas
-Hace dos años dejé la docencia para dedicarme de lleno a la Fundación... 
...Me interesa la parte antropológica. Viene gente súper interesante. Estás explicando algo y alguien te interrumpe para contar cosas que vivió.

Juan Carlos Angió y Hernán Huergo.
Las cintas me traen recuerdos de medio siglo.
Carlos Tomassino y Ana Piccin
Uno de los cinco nietos de los Fundadores
El segundo piso está dedicado
actualmente a videojuegos vigentes
Muy pero muy bueno, Carlos y Alicia, Alicia y Carlos. Resultó una sorpresa que excedió mis expectativas. ¡Felicitaciones y gracias! Fue un placer.

¡Felicitaciones y gracias, Carlos y Alicia! Fue un placer.

Adriana Schottlender informa quiénes aparecen en la foto.
De izquierda a derecha:
Parados
Blas Ingiulla,  joven de 22 años, programador y desarrollador de videojuegos. Es el ideólogo y organizador de la primera y segunda Train Jam Argentina que se realizó en el 2017/8. Se trata de crear video juegos en el tren, mientras va de Retiro a Córdoba. Viajaron 50 desarrolladores que crearon 15 nuevos videojuegos durante el viaje. 
Ana Piccin, DINA.
Ricardo Goldberger, Comisión directiva RADPC - Vocal 
Juan Carlos Angió, DINO - computador científico Nro 1. 
Alicia y Carlos Chiodini, dueños del Museo de informática, presidente y vice de la fundación.
Hernan Huergo, DINO 
Intermedio:
Matías Loewy, Comisión directiva RADPC - Vocal , ex presidente
Celina Abud, Comisión directiva RADPC - revisora de cuentas 
Sentados:
Jorge José Ardoino, DINO
Adriana Schottlender, Comisión directiva RADPC - Secretaria
Nora Bär,  Comisión directiva RADPC - Presidenta
Liana Lew,  DINA computadora científica Nro 4  
Valeria Román, Ideóloga y fundadora de la RADPC
Víctor Ingrasia, Comisión directiva RADPC - Tesorero

Y también estuvo presente (no en la foto) Carlos Tomassino, DINO

14/08/2018: Eduardo Vila Echagüe: My name is Cossio, José Cossio

[Capítulo 32 de La Informática y yo]
My name is Cossio, José Cossio



Aumentar la participación de mercado es el sueño de todo empresario. Aún más que ganar plata, les motiva ganarle a los demás. ¿Cómo se logra esto? Con sangre,  sudor y lágrimas, diría Churchill. Más concretamente con buenos productos, precios razonables, innovación, servicio post venta, fuerza de ventas motivada, etc. Si lo hacemos mejor que nuestros competidores, quizás ganaremos uno o dos puntos porcentuales al año.

¿No habrá otra forma más rápido de hacerlo? Así lo pensaron nuestros ejecutivos de la Corporación, seguramente influenciados por algún consultor de moda de esos que todos los años tienen que venir con una idea nueva, — ¿para qué? — justamente para aumentar su propia participación en el mercado de consultoría.

Seguramente han visto en las noticias que un banco grande compra a uno más chico. ¿Qué es lo que compra realmente? La cartera de clientes. Algo así pensaron aquellos ejecutivos. Si no podemos crecer nuestra participación en la forma tradicional, compremos mercado. Es decir, compremos una cartera de clientes de informática. ¿Cómo se hace eso? Comprando participación en un proveedor que venda productos de otras marcas, con la idea de que poco a poco sus clientes los reemplacen por productos IBM. Supongo que eligieron a Chile como país piloto, por las razones que conté en el capítulo anterior (después de todo, Chile sí era diferente). Inmediatamente la gerencia local se puso a buscar el candidato. Obviamente no sería Sonda, nuestro principal competidor que representaba a la prestigiosa marca DEC. Había que buscar alguno de tamaño intermedio que representara una marca no tan reputada, que le estuviera yendo bien con las ventas y, también es importante, que estuviera necesitado de dinero.

No costó mucho encontrarlo. Se trataba de una empresa con ingresos del orden de la tercera parte de IBM que representaba una marca no tan importante. Habían crecido fuertemente en los últimos años y se acababan de construir un magnífico edificio corporativo que tenía reputación de ser aún más inteligente que el de IBM. Era de suponer que por ese motivo su situación financiera no sería particularmente holgada. Por último, su principal accionista y Gerente General era un exejecutivo de IBM con el que se tenía una muy fluida relación.

Como la idea era preservar su exitosa cultura empresarial, IBM no pretendía adueñarse de la empresa sino tan solo hacer una importante inversión minoritaria que le diera la posibilidad de orientar los futuros negocios hacia nuestros propios productos. Las demás áreas donde no competían con nosotros se mantendrían e incrementarían inmediatamente nuestra participación en el mercado.

Todo el asunto era absolutamente secreto y se manejaba al más alto nivel. Yo me enteré el día en que mi gerente me llamó para contarme y para decirme que habría un equipo que trabajaría con la empresa candidata para interiorizarnos de su operación. El equipo estaría formado por dos personas, uno de Finanzas y uno de Operaciones. Este
último sería yo. No podríamos hablar de esto con nadie que no estuviera en el proyecto y para guardar el misterio tampoco podríamos usar nuestros nombres en nuestras visitas a la otra empresa. Alguno propuso que usáramos nuestro segundo nombre de pila y nuestro apellido materno. En Chile éste último se usa en todos los documentos oficiales pero es raro que se mencione en la vida corriente. Y en cuanto al primero, casi nadie usa tu segundo nombre, es de mal gusto que te digan Diego Armando o Ubaldo Matildo.

Ya les conté la historia de mi apellido materno. Cuando llegué a Chile podría haber inventado cualquiera, ya que ninguno de los documentos argentinos lo mencionaba. Pero como madre hay una sola, declaré el verdadero, Cossio, poco conocido en Chile salvo por Nelson Cossio, excelente arquero que jugó tanto en la Universidad de Chile como en la Católica. O sea que cuando pasé a la clandestinidad para este proyecto fui conocido como José Cossio. En realidad me venía al pelo, porque según mi mujer tanto el arquero como yo teníamos un cierto aire de familia. La principal diferencia era, por supuesto, el pelo.


Partí bastante nervioso a la primera reunión con la otra empresa. Cuando en la entrada me preguntaron quien era, contesté: — mi nombre es Cossio, José Cossio — en el mejor estilo James Bond, aunque la verdad es que yo me sentía más como el Superagente 86. Se ve que en la recepción ya estaban avisados de mi venida, por lo que afortunadamente no tuve que mostrar el documento falsificado que había preparado por si acaso.

Mi contraparte resulté ser un muchacho muy agradable, hermano del Gerente General. Me mostró el panorama de sus diferentes líneas de negocio. La que mejor se veía era su área de telecomunicaciones, donde no competía con IBM. En los sistemas intermedios operaba de una forma muy parecida a nosotros, donde junto con el precio del producto iban algunos servicios de apoyo no muy bien definidos. También le pregunté si fabricaban productos de software, recordando un proyecto que teníamos en IBM llamado la Software House donde se suponía construiríamos paquetes de aplicación que se ofrecerían a empresas de similares características. Me respondió que era algo en no habían pensado.

De vuelta en IBM me contactó el otro miembro de mi equipo, la persona que debía revisar los aspectos financieros. Me confirmó lo que sospechábamos, que el nuevo edificio había sido construidos con créditos de los Bancos, pero también me pidió ayuda en otra área. Le había llamado la atención que el inventario de partes y repuestos fuera de un valor similar al de IBM, con un nivel de operaciones considerablemente menor. Analizando el contenido de dicho inventario determinamos que la mayor parte eran repuestos de equipos obsoletos, que en IBM hace tiempo que se hubieran escrapeado (barbarismo por eliminado física y contablemente) pero que ellos los mantenían seguramente porque eran parte de los activos con que respaldaban sus créditos bancarios.

El precio de la empresa estaba determinado por sus activos y por su capacidad de generar ingresos futuros. Esta última se plasmaba en una planilla donde se proyectaban los ingresos y márgenes de utilidad de cada línea de negocios en los próximos años. Cuando recibimos su propuesta me la pasaron para revisarla. La mayoría de las áreas eran como una continuación de la operación existente, pero me sorprendió una nueva línea llamada Software House que partiendo de cero en pocos años obtenía ingresos similares a la principal empresa chilena de ese tipo. Pensé que eran unos frescos, ya que ellos no habían tenido idea del asunto hasta que yo se los mencioné.

Cuando nuestro Gerente General, brasilero, me llamó para que le contara el avance de las negociaciones, le expliqué el asunto de los inventarios sobrevaluados y le manifesté mis dudas sobre la factibilidad del plan de negocios que había presentado la empresa. Está claro que mi recomendación no era favorable. Hasta el día de hoy recuerdo su respuesta: — Edoardo, tienes que ser mais positivo.

Ahí me di cuenta de que la decisión ya estaba tomada, posiblemente fuera de Chile. No insistí más con el asunto y al tiempo supe que la operación se había concretado. Una vez que eso sucede, el equipo negociador original desaparece de la escena, por lo que no estoy en condiciones de decirles lo que pasó después. Pero fue emocionante haber sido agente secreto al menos una vez en la vida.

09/08/2018: Club Palermo 03/08/2018: El video espectacular de Adolfo Drogué



Queridos amigos,

No pude acompañarlos en el último encuentro Dínico, por primera vez ausente desde aquél con el que inauguré este Blog, Club Palermo 15/06/2015 - Quiénes fuimos y quiénes somos. Fuimos entonces 16 los Dinos presentes.

Desde entonces he concurrido sin falta a un total de 19 Club Palermo’s, que han pasado a ser más y más concurridos. En algún caso cerca de 50 Dinos.

Pero en esta edición me agarró mi cuota de viejazo, una bronquitis. Que se convirtió en bronquitis doble, por la bronca de tener que faltar por primera vez en todos estos años. Bronca multiplicada porque sabía que se darían dos Premios Dinos de especial significado para mí. Por un lado al inefable Arturo Regueiro, hombre querible como pocos, sinónimo de NCR. Por el otro, el premio para Gladys Rizzo, tan pionera, tan múltiple, un ícono de IBM, el mayor Seniority en Ingeniería de Sistemas de la Big Blue de los 60. La querida “Tía Gladys”, genial, bien humana y querible.

Pero la vida tiene sus sorpresas. Y descubrimientos. El llamado fue del Dinobedel y del Master Organizador, este pasado martes: “Te vamos a mandar un video. Es un trabajo que nos regaló Adolfo Drogué”.

¡Espectacular! Lo ven allí arriba. Conseguí los datos de Adolfo y lo llamé.

-Fue un descubrimiento haberme enterado de este video que hiciste, espectacular. Contame cómo se te ocurrió hacerlo. Se ve que sos un experto.  

-No soy un experto, simplemente un autodidacta. Tengo dos nietas hermosas y desde que nació la primera vi que tenía un montón de fotos desperdigadas. Había que juntarlas, compaginarlas, ponerles música, transiciones. Gracias a mis nietas aprendí estas técnicas que no son Animación, son de Edición.

Me comenta que utiliza Sony Vegas Pro y Photodex Proshow Producer. Tomo nota, se ve que son excelentes herramientas.

-¿Fuiste a Club Palermo con la intención de hacer ese video?

-No fui con ninguna intención. Carlos me pidió que lo filmara cuando empezó su presentación de Arturo. Después se me ocurrió hacer una portada, elegir un Dinosaurio, primero era un Tiranosaurio Rex. "No", me dijo Carlos, "tiene que ser un herbívoro". Después elegí una música de arranque y de cierre, la de Jurassic Park. Parte del video fue tomado por Jorge Hofmann, que me lo mandó y yo lo empalmé con el mío.

-Quedó fenómeno.

-Jorge no lo podía creer.

-Bueno, ahora viene la entrevista al nuevo Dino. ¿Seguís trabajando, Adolfo?

-Me jubilé formalmente hace 15 días aunque dejé de trabajar en Siemens hace dos años. Ahora lo que estoy haciendo es disfrutar de la familia, de mis nietas. Sigo estudiando cosas de Tecnología, en especial las referentes a Audio y Video.

Me cuenta luego un resumen de su trayectoria:

-Trabajé en Siemens por 41 años. Antes que Siemens estuve un par de años en Herman Lucas Bols, y antes de eso estuve en el Ejército, en Data Entry. Había empezado el CBC para Ingeniería cuando una señora me dijo que buscaban alguien joven para esa tarea, de la que yo no tenía idea. Estuve en Ejército dos años. En Bols usaban una B3500. Después salió un aviso de Siemens, lo contesté y me tomaron. Usaban service en Sistronic en equipos IBM. "Yo sé Burroughs, no IBM". "No te preocupés, lo aprendés en seguida", me contestó el gerente.

-Carlos Tomassino también trabajó en Siemens.

-Sí -se ríe-, yo fui quien le dije un día “¿Por qué no te venís?”.

De pronto me cuenta el origen de su último hobby, Smart Home.

-Yo estaba en el campo cuando me llama una prima, “entraron en tu casa ladrones”. Vine y encontré un desastre. 'Esto no debe volver a ocurrir nunca más. Qué puedo hacer yo que no dependa de absolutamente nadie'. Aprendí e instalé todo yo, las cámaras, los sensores de movimientos, los sensores de sonidos, las alarmas que se activan por determinadas condiciones. Entré en el tema
Smart Home, Hogares Inteligentes. Las luces se prenden a determinadas horas, o bien cuando yo entro. Busqué cómo hacer todo por poca plata, y por suerte lo logré. 

-¿Y cómo reacciona el sistema si hay algún intruso? 

-Las cámaras en cuanto detectan algún movimiento me mandan un mail con seis fotos antes y seis después. Algunos sensores reaccionan encendiendo luces o haciendo sonar alarmas.

Habla con entusiasmo que contagia. 
¡Gracias Nietas!:
Alma 3/3/2012 y
Uma 10/5/2017

-Felicitaciones, Adolfo, por el video y por todo. Y dale gracias a tus nietas.

-Alma y Uma son hijas de mi hijo. Pero hay un tercer nieto en camino por parte de mi hija, Santiago, que ya lo estamos llamando Santi -dice exultante.

Bienvenido al Club de Dinos, Adolfo. Tu debut no pudo ser mejor.

¡FELICITACIONES, ARTURO REGUEIRO, PREMIO DINO TAN MERECIDO!

¡FELICITACIONES, GLADYS RIZZO, LA PRIMERA DINA EN RECIBIR ESTE PREMIO!


Espero poder acompañarlos en el próximo Club Palermo, el viernes 28/09/2018, como de costumbre a las 12:30 hs.

Un abrazo a todos.

Hernán

03/08/2018: Eduardo Vila Echagüe: Su Majestad el Mercado

[Capítulo 31 de La Informática y yo]
Su Majestad el Mercado


El año siguiente me dieron nuevas responsabilidades. Mi gerencia ya no se llamaría Product Marketing sino Marketing Strategies (Estrategias de Comercialización). Además ahora reportaría al Director de Operaciones, que era el número dos de nuestra organización. Entiendo que este cambio se debió a la percepción de nuestra alta gerencia de que el negocio de IBM estaba perdiendo sintonía con el mercado informático.

En consecuencia una de las responsabilidades nuevas de mi gerencia era la investigación de mercado. Para ello en Chile contábamos con la ventaja de que la información de ingresos por la Aduana era pública, lo que combinado con el hecho de que prácticamente no había fabricación en el país, nos daba un panorama muy completo del mercado de hardware. Pero para que esta información fuera útil, primero había que procesarla. Lo que recibíamos de la Aduana era una interminable lista donde aparecían por igual un procesador de medio millón de dólares o una tarjeta de esas que compramos en el negocio de computación de la esquina. Además había que poder separar el trigo de la paja, porque bajo el rubro informático también de pronto aparecían costosos computadores especializados traídos por las empresas eléctricas o de telefonía para controlar sus redes, los que no podían ser consideradas 
como parte de nuestro mercado.

Desde mediados de los 80 IBM de Chile había diseñado un sistema para manejar toda esa información. Para los nostálgicos de la computación les cuento que corría en un PC con DOS y que usaba una base de datos dBase. La administración consistía en que todos los meses un empleado especializado tenía que 'enganchar' las crípticas descripciones de los equipos que se importaban con las distintas áreas de negocio que queríamos controlar: mainframes, computadores medianos, PCs, impresoras, etc. Este empleado tenía una característica que seguramente hemos encontrado a menudo entre los que nos rodean. Disfrutaba de entrar con cara de drama en medio de una reunión de gerentes a anunciarnos: — ¡Unisys acaba de importar un procesador de 800.000 dólares CIF! — ¿Han conocido ustedes a gente que con su peor cara de tragedia les encanta comunicar noticias como el asesinato de Kennedy o la destrucción de las Torres Gemelas? Aunque él no lo reconocía, juro que para nuestro amigo aquel era su momento de gloria.

El efecto de ese anuncio era como una bomba en medio de la reunión. — ¿Es que habremos perdido aquel gran negocio en que dijimos tener una probabilidad de ganar del 80%? — Después de algunas frenéticas consultas a los vendedores llegaba el dictamen tranquilizador. — Parece que lo trajeron para reemplazar al equipo de tal y tal cliente de ellos. — Ah, bueno, entonces no perdimos — y la reunión seguía como si tal cosa (aunque a veces después nos enterábamos de que sí habíamos perdido).

Para calcular el tamaño del mercado estimábamos el precio de venta de los equipos no IBM suponiendo un margen de utilidad razonable y a eso le sumábamos nuestros propios ingresos por hardware. En esos años, fines de los 80 y principios de los 90, la economía en Chile estaba muy saludable (que me disculpen mis compatriotas). Alguien de Finanzas había descubierto su propia regla de tres que decía lo siguiente: por cada punto de crecimiento del PNB, el mercado de HW crecía en tres puntos. Con el ritmo de crecimiento que teníamos en Chile, eso significaba un mercado que se duplicaba en no muchos años. Lo mismo esperaba nuestra casa matriz de nosotros. ¿Era eso posible?

Tarjeta de Red
Cuando empecé a mirar las cifras descubrí algo astante inquietante. El principal mercado, con un peso relativo de 120, era el de PC. Allí IBM no tenía una posición predominante, compitiendo de igual a igual con las otras principales marcas. Adivinen cuál era el segundo mercado en importancia. Créanlo o no, el de las impresoras de PC, con un peso relativo de 40. ¡Se ve que estábamos empapelando el mundo! Esta era una línea de negocio que IBM estaba abandonando, pasándoselo a la empresa Lexmark. O sea, cero participación. El tercer puesto se lo disputaban tres áreas, cada una con un peso relativo cercano a los 30. Éstas eran los computadores medianos de arquitectura propietaria, donde IBM dominaba con sus AS/400, los de arquitectura abierta (UNIX) donde competíamos con los RS/6000 contra una variedad de marcas de prestigio y, finalmente, los equipos de telecomunicaciones, una verdadera avalancha de dispositivos de bajo precio con nombres extraños (para mí) como bridges, routers, tarjetas de red ethernet, etc., en una época en que yo todavía usaba un terminal IBM 3270 unido por coaxial a nuestro mainframe. Demás está decir que la presencia de IBM en esa área era prácticamente nula, tan sólo los controladores de comunicaciones de los IBM /370 y algunos pocos modems.

¿Y qué pasaba con los computadores grandes, la vaca lechera del negocio de IBM, con los que yo había hecho toda mi carrera y que finalmente me habían llevado a la gerencia? Su peso relativo no era mucho mayor que 10, es decir eran una parte insignificante del mercado total. Definitivamente en materia informática Chile era un país de clase media, tirando a baja. Prácticamente todas las PYMES resolvían sus problemas con redes de PC, al igual que algunas medianas. Los grandes computadores quedaban reservados a las empresas de utilidad pública y a las de mayor tamaño del sector financiero. Incluso en éstas proliferaban los computadores medianos para aplicaciones específicas o las redes de PC para las sucursales.

¿Cómo se comparaba esto con nuestros vecinos, Argentina y Perú? En ellos la proporción de PCs era mucho menor, debido a los altos aranceles de importación. Aún peor era la situación en Brasil, donde sólo se podían vender PCs de fabricación local. Como IBM Brasil sólo tenía permiso para fabricar Sistemas /370 y sus periféricos, tuvo que seguir ofreciendo terminales IBM 3270 'tontas' que en el resto del mundo ya estaban totalmente obsoletas. Los PCs de fabricación local, donde lo único realmente local sería el gabinete porque seguramente toda la electrónica era importada, terminaban costando en Brasil más del doble de los que importábamos en Chile. Usábamos en aquella época un índice de penetración informática que se definía como el porcentaje del tamaño del mercado de hardware en relación con el PNB de cada país. Chile se veía un poco más informatizado que sus vecinos, pero quedaba muy atrás de Brasil, no porque éstos fueran más avanzados tecnológicamente, sino porque con su política de mercado cerrado toda la tecnología les salía mucho más caro que a los demás.

El problema era que nuestra casa matriz recibía informes de las IBM de Argentina y Perú con participaciones de mercado cercanas al 80%, no sabemos si reales o inventadas, en tanto que nosotros con nuestro preciso informe de importaciones no les llegábamos ni a los talones a nuestros vecinos. Supongo que al menos en Argentina una gran cantidad de PCs entrarían de contrabando y por lo tanto no eran registrados en sus análisis del mercado. ¿Hace falta que les aclare que en Chile el contrabando era prácticamente inexistente?

Playa de Reñaca
Esta situación no tenía para nada felices a nuestros ejecutivos de la Corporación, los que agendaron una visita para que les explicáramos la razón de nuestro pobre desempeño. Pero mientras esperamos la llegada de los gringos aprovecho para contarles algo de mis asuntos familiares. Mis niños habían crecido y estaban en la edad en que uno cambia las amistades de barrio por las de colegio. Por lo tanto sus vacaciones en mi casita de Costa Brava ya no les resultaban tan interesantes, porque ninguno de sus amigos de colegio veraneaba allí. Tomamos la decisión de que tendríamos que buscar algo más cerca de Viña del Mar y finalmente encontramos un departamento en uno de los edificios escalonados que están sobre la playa de Reñaca. Esta playa tuvo en Chile el mismo papel que la Brava en Punta del Este o Playa Grande en Mar del Plata. Allí concurría de soltera mi mujer a tomar sol y armar panorama para la noche con amigos chilenos o turistas que valieran la pena. La parte de la playa donde se juntaban era conocida como el Cementerio. ¿Por qué? Porque todos los que iban allí se creían 'la muerte'. ¿Y eso es bueno o es malo? Me acuerdo de la sorpresa de nuestro grupo de argentinos cuando oímos esa expresión la primera vez, porque en Chile significaba algo así como 'lo máximo', en tanto que en Argentina era algo negativo. O sea que cada vez que la oíamos alguno preguntaba: — ¿La muerte chilena o la muerte argentina?

La operación se pudo concretar mediante la venta de la casa anterior y las facilidades de crédito del mercado chileno, con créditos de hasta 20 años con intereses de 7% en moneda constante, algo que impensable en mi país de origen. Por supuesto que ayudó tener un buen sueldo en IBM.

Mi departamento no quedaba directamente sobre la playa sino en la calle de arriba, pero teníamos una fácil bajada y una no tan fácil subida por una escalera de 192 peldaños, más otros 84 dentro de mi edificio. Gracias a ella me mantengo en bastante buena forma hasta el día de hoy. La escalera daba directamente a una parte de la playa conocida como Mendoza donde solamente se oía hablar argentino y se podían apreciar las bellezas naturales de esa querida provincia.

El departamento tenía una vista espectacular sobre el mar. Mi mujer exageraba diciendo que se veía desde la Escuela Naval (en el extremo de Valparaíso) hasta el Japón, por más que yo le trataba de explicar que el Japón no estaba más allá del horizonte sino justo debajo de nuestros pies. ¡Así de redondo es el mundo y así de grande el Océano Pacífico!

Se nota que cambié de tema porque me ponía nervioso la llegada de los gringos. ¡Tal cual! Yo tendría que explicarles por qué nuestro mercado no se parecía en nada al de los demás países de América Latina y que por eso era imposible que alcanzáramos las participaciones de mercado que ellos esperaban. Tanto mi presentación como las de los otros ejecutivos tenían como objetivo mostrarles que 'Chile es diferente', como resultado de los 17 años de gobierno militar que lo habían convertido en un pionero de la libertad de comercio en la región. Quedaba implícito que para enfrentar esta situación se necesitaban cambios profundos en nuestra propia organización. Mientras pasábamos las presentaciones los gringos no decían palabra hasta que alguno de los nuestros mostró una transparencia que decía: "Chile is different". En ese momento el gringo principal nos interrumpió enojado para decirnos que la única fortaleza de IBM de Chile era parecerse como una gota de agua a todas las demás IBM del mundo. Se produjo un silencio sepulcral y hasta ahí llegó nuestro intento independentista. Habría que buscar otras formas de aumentar nuestra participación, pero ese será el tema del próximo capítulo.