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2016.08.01: Hernán Huergo: Conversando con Alfredo Pérez, Epílogo

Una pasión de Alfredo: Julio Verne 
Cuando le pregunto a Alfredo por sus hobbies, no duda un instante su respuesta: "Leo mucho". Ya vimos que la ciencia ficción lo apasionó desde sus años adolescentes, la colección Más Allá, su amor por Julio Verne. Sin embargo, quedo con la impresión de que los nuevos autores no hacen palidecer a sus preferidos del pasado. Me nombra algunos: Theodore Sturgeon, Brian Aldiss, Philip K. Dick, John Brunner; no conozco a ninguno. Pero la adicción que comenzó con la Enciclopedia Jackson continúa con toda su furia. "Cuando digo que leo mucho, no hablo de literatura, me encanta todo lo que sea tecnología".

Dos años interesantes e intensos
Pero habíamos dejado a nuestro hombre en 1972, sin empresa, programador free lance más otros trabajitos. La sorpresa le cayó en junio de 1973. Esta vez no fue un amigo, o si lo hubo no se enteró quién fue. Un llamado telefónico le anunció que el flamante Ministro de Economía, José Ber Gelbard, lo quería incorporar al INDEC, organismo aún en su infancia y que lidiaba a brazo partido con la montaña de datos producida en el Censo de 1970. Alfredo no tenía ningún partidismo -en todo caso, aclara, podía sentirse más radical que otra cosa-, pero reconoce que fue muy bien tratado por sus empleadores. Su misión era ordenar el procesamiento de datos y en menos que lo que canta un gallo se convirtió en mano derecha del director, Jaime Schujman. "Fueron dos años interesantes e intensos".

En 1975, un ex Bull, Fernando Giménez Zapiola -que entre otros cargos había sido Gerente Financiero de Bull México-, comenzaba a florecer en Buenos Aires, destacándose con su conocida inmobiliaria. Pues bien, por si alguno no lo sabe, para un Bull no hay nadie mejor que otro Bull, o casi. Algo así como un clan de "amigos para siempre". "Cuatro o cinco de mis conocidos habían recalado en Giménez Zapiola", me cuenta. Casi en forma unánime recomendaron Time Sharing. El hombre indicado para incorporar a GZ era por supuesto Alfredo Pérez. Estuvo en GZ de septiembre de 1975 a diciembre de 1981.

En 1982 Fernando fue el alma mater de un invento que revolucionaría bastante el mercado. Se trataba del SOM, por el cual un grupo mayoritario de inmobiliarias compartirían información sobre oportunidades, repartiendo comisiones. Me atrevo a decir que para Alfredo fue cierta sorpresa ser elegido como el primer gerente general del nuevo emprendimiento. Sospecho también, cuando me dice: "No se terminaban de poner de acuerdo sobre qué era lo importante, si tener la propiedad o bien tener el candidato a comprarla", que su posición de gerente le debe haber traído unos cuantos dolores de cabeza. Pronto prefirió cambiar la posición de gerente por la de consultor independiente, asistiendo al SOM hasta 1987.

Fue por esa época que su amigo Pepe Fernández Pernas, por entonces Gerente de Sistemas del INDEC, lo recomendó como asesor de Dirección Provincial de Estadísticas. Era como volver a las fuentes.

Así, de trabajo en trabajo, siguió siendo consultor independiente hasta ser tomado, en 1996, por la organización en la que aún continúa, el INET, el Instituto Nacional de Educación Tecnológica. ¿Qué lugar puede haber mejor para alguien con pasión por la tecnología? "Todavía trabajo allí ocho horas por día y puedo tener esta entrevista porque estamos de vacaciones", me dice. "No sé, quizás me jubile en el futuro", añade. Encuentro en Linkedin lo que hace en el INET.

Me muestra con orgullo una de sus criaturas. El documento que definió, en 1999, "el perfil profesional y la estructura curricular básica para las ofertas del Trayecto Técnico Profesional que aquí se desarrolla".

Estábamos en SADIO, que antes mencioné como segundo apellido de Alfredo. Me cuenta la historia. 

En 1960 nacieron dos cosas al mismo tiempo: SADIO, la Sociedad Argentina de Investigación Operativa, inicialmente liderada por Durañona y Vedia; la otra, una iniciativa de Sadosky, convocó a las empresas para crear la Sociedad Argentina de Computación. Cuando ambas sociedades decidieron unirse bajo el nombre de Sociedad Argentina de Informática e Investigación Operativa, igual quedaron con el nombre registrado, no lo pudieron cambiar por SADIIO. Una suerte, hoy es la Sociedad Argentina de Informática.

Es evidente que ama a SADIO, es como un segundo hogar para él. "A veces nos juntamos aquí a charlar, como si fuera un club". Cincuenta y seis años con SADIO, una maravilla. Fue Tesorero un par de años. Vicepresidente de Oliveros durante otros cuatro años. Tengo esa imagen de tridente igual a SADIO desde hace tantos años: Alfredo Pérez, Héctor Monteverde y Alejandro Oliveros. Sé que son como fundadores, y hoy hay nuevos nombres, excelentes sucesores, pero soy uno de muchos que los considera sinónimo de SADIO. "Recuerdo muchas reuniones que hacíamos para aumentar el número de socios... Algunas JAIO eran deficitarias, otras dejaban resultados, pero a lo largo del tiempo SADIO pudo sobrevivir". 

De la entrevista hago un resumen de algunos amores profesionales de Alfredo en la imagen que sigue:
Los amores profesionales de Alfredo

Alfredo y Susana tienen seis nietos de sus tres hijos, tres niños y tres niñas. Podés jubilarte tranquilo, Alfredo, vas a tener un nuevo y poderoso hobby. 

¡Un placer conocerte mucho más, Alfredo!

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