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2016.09.28: Hernán Huergo: Conversando con Pepe López de Lagar, Parte I

La primera mitad de la historia del amigo de todos

La cita fue en Líber, Libertador y Libertad
Lo conocí en estas reuniones que organiza el Dino Bedel, nuestro querido Carlitos Tomassino. Lo cual es increíble, porque el personaje, nacido en 1943, como también yo, decidió estudiar ingeniería, como también yo, estuvo en una de las empresas de computación que marcaron nuestra historia -¿o debo decir prehistoria?-, como también yo, que decidió abandonar para elegir nuevos destinos luego de 13 años, como también yo. Para completar estos paralelismos entre este hombre de sangre Bull y el cronista de sangre IBM, ambos encontramos una segunda organización que amamos y que marcó a fuego la última parte de nuestras carreras, Price Waterhouse en mi caso. 

Por ahora voy a comenzar contando a los Dinos y Dinas la primera mitad de esta historia de mi amigo Pepe López de Lagar. Los que no lo sepan y quieran saber cuál fue la segunda organización que terminó de llenar el corazón de Pepe deberán esperar la segunda mitad de este "Conversando".


Pero claro que el hombre nació antes que yo, un dos de enero. "Año glorioso", me dice con su sonrisa cómplice. "Me debés respeto", añade, cuando se entera que soy del 30 de abril. 

Manuel López de Lagar -el segundo desde
la derecha,  sin gorro- y otros Legionarios

Empecemos por decir que Pepe no existiría si su padre, un español Legionario, no hubiera sido uno de los tres sobrevivientes de la durísima batalla de Chauen, en Marruecos, año 1924, cuando las tribus rifeñas se rebelaron con gran violencia contra la dominación española en esa región.


Quiso el destino que unos diez años después Manuel, el sobreviviente, deseara conocer estas lejanas tierras de Latinoamérica. Muy en especial Buenos Aires, visita que tenía una motivación extra, muy importante para él, el Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en octubre de 1934. "No vino para quedarse, sino como turista. Conoció a mi madre y no volvió a España nunca más".


Manuel López de Lagar era matemático, especialista en Estadísticas. Para sorpresa mía, mi entrevistado me cuenta que el padre trabajaba en Madrid en una empresa donde estaba en el sector "Mecanización Contable", ¡que utilizaba tabuladoras Bull! "Nada que ver con que yo terminara en Bull", dice, "aunque en el fondo yo creo que sí, nada es casual", corrige en seguida. Pero además de matemático, López de Lagar padre era artista. "Vivía de las matemáticas y vivía para el arte, era escritor". La veta de artista está por todos lados en la familia, la madre de Pepe era pianista de jazz, la abuela materna era concertista de piano, del tío paterno ya hablaremos.  

Manuel se casó con Isabel 
Paz ("Pisty") en 1937 

Manuel no tuvo dificultad en encontrar trabajos a partir de su especialidad estadística. Cuando comenzó la guerra civil española, 1936, los cabecillas de su bando le pidieron que volviera. Nunca haría eso. Su propio hermano, Pedro el actor, era uno de los referentes adictos al bando contrario. "No quería participar en una guerra de España contra España, de hermanos contra hermanos". Manuel López de Lagar se casó en 1937.

Es momento de comentar que el hermano de Manuel era el famoso Pedro López Lagar, cuya fama había crecido de la mano de los éxitos teatrales en pareja con la actriz Margarita Xirgú. Pedro, al igual que Manuel un par de años antes, eligió Buenos Aires como su nueva ciudad cuando comenzó la guerra civil española. Fue la mamá de Pepe quien logró que ambos hermanos se juntaran y se reconciliaran, a tiempo.


Pepe tuvo una infancia feliz. Cuando habla de su "Abuelito", se le nota el gran amor que sentía por el padre de su madre, que tenía campos y fortuna en Córdoba.


Pero en 1955 sucedieron tres desgracias que le cambiarían la vida. "Abuelito" murió ese año y misteriosamente los campos y fortuna a su nombre se esfumaron. El 16 de junio de ese año, a las 3:25 de la tarde, los bombardeos de los F4U-5 Corsair de la Aviación Naval rebelde acertaron con su casa, la destruyeron. No porque su padre profesara simpatía alguna por el régimen de entonces. Simplemente sucedió. Y la mayor de las desgracias ocurrió el 19 de septiembre del mismo año. Ese día, en pleno avance de la Revolución Libertadora, les entregaron el cuerpo de su padre, con marcas de picana. El corazón no había soportado la tortura realizada por las "fuerzas especiales" del gobierno a punto de caer. Fue un asunto que lo desveló por años. "Investigué mucho para averiguar qué había pasado y por fin terminé haciendo las paces con el tema". Pepe es amigo hasta de sus enemigos, eso pienso. Por eso lo llamo "el amigo de todos".


"Quedamos en la ruina, de golpe y porrazo ya no teníamos nada". En el colegio Salvador, muy buen alumno, lo becaron en silencio. Tuvo que irse a vivir con el tío Pedro, el actor. Luego el tío materno, que había hecho carrera en Radio del Estado, se hizo cargo de él y de su hermano mayor.




Llegado el momento, decidió estudiar Ingeniería. Siempre tuvo facilidad para los temas técnicos. Aprobó el Ingreso con diez de promedio. Ante mi cara de de felicitación siente que debe aclararme que "diez de promedio" no es sinónimo de ser inteligente. "No será sinónimo, pero no se puede ser diez de promedio sin ser inteligente", retruco. 


Además de estudiar Ingeniería trabajaba como administrativo en el ISER, que como casi todos no saben es el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica. Sin embargo, el artista que llevaba en la sangre se cruzó en su camino. Y de pronto lo dice, y mis cejas se enarcan, casi no puedo creerlo: 

-Yo era cantante. canté durante un año en Canal Nueve. Tenía 19 años cuando dejé Ingeniería para cantar.


Y me cuenta quién era su padrino: ¡Roberto Galán! "Te conseguí una audición con un capo de la RCA Víctor", le dijo un día. Y allí fue Pepe, con sus boleros, Granada y otros, a dar su examen de arte. Parece que no le fue nada mal. Porque en pocos días recibió un documento tamaño mamotreto que leyó con total atención. "Era un contrato de adhesión por cinco años. Me pagaban quince mil pesos por mes. Yo ganaba mil cuatrocientos en el ISER. Me asusté." 

Lo consultó con su padrino. "Es una oportunidad", le dijo, "pero llega uno en un millón". Decidió no firmar. "Todavía soy cantante", me aclara. Un día de estos le pido que nos cante un bolero a todos. Volvió a Ingeniería. Tenía 20 años, 1963. 


Ocurrió a fines de 1964. Un amigo, que era Director de Administración de Correos, le dijo: 


- ¿No querés estudiar una cosa que parece muy linda que no sé qué tiene que ver con los cerebros electrónicos? 

- ¡Sí!, ¿dónde se estudia?
- En IBM o en Bull, ¿cuál te gustaría?
- La que vos me digas -contestó Pepe.

Y a la semana el amigo le comunicó la buena nueva: "La vacante en IBM ya la gasté con otro. Pero empezás los cursos en Bull el próximo lunes".


Pepe, el amigo de todos, así lo llamo, tuvo y tiene muchos amigos. 


-Lo mejor que tuve en mi vida es la cantidad de gente con la que me llevo bien- me dijo.


Este amigo de Correos fue la llave para el comienzo de su carrera informática. Así que hizo con todo entusiasmo un curso tras otro en Bull. A mediados de 1965, la serie de cursos terminados, había ocurrido una cosa, para nada extraña en "diez de promedio". Había sacado 20/20 -así califican los franceses, hasta en eso son distintos- como notas de sus cursos. Lo llamaron para contratarlo como profesor. Lo que comenzó como contrato por cursos se convirtió pronto en incorporación. En 1966 nuestro amigo ya era miembro de planta de Bull, y además continuaba con su puesto en ISER, de 18 a 23. Fue el momento en que abandonó Ingeniería por segunda y última vez, era incompatible con sus horarios.



Sin embargo, el hecho de no haber completado una carrera era como una deuda pendiente para él. Dentro de Bull y del ambiente informático en general ya se notaba la diferencia entre los "idóneos", que a fuerza de sabiduría y experiencia adquirida en el terreno defendían su condición, en comparación con los "profesionales", que comenzaban con menos know how pero finalmente lograban mayor proyección, además de ser los preferidos por los headquarters a la hora de elegir gente para desafíos clave.

Para Pepe, la Noche de los Bastones Largos fue en alguna medida un factor determinante de su destino. Porque ese año muchos docentes que se fueron de Exactas crearon el CAECE. Pepe López de Lagar era conocido por todo el mundo. Varios profesores amigos lo invitaron a que se sumara como alumno en la nueva universidad.

-¿Cuántos años son?

- Cinco años.
- ¡Ni loco!

Pero el tema de no tener un título le seguía haciendo run run en la cabeza. Entonces sucedió el diálogo con la entonces su novia, María Cristina Ruiz. La frase decisiva de la que sería su mujer fue la siguiente:


- Dentro de cinco años el tiempo habrá pasado igual.


Así que comenzó a estudiar en el CAECE. Alumno de esta facultad, profesor de Bull, a veces profesor de posgrado en otras universidades, como lo fue en la UTN. Los estudiantes del CAECE lo saludaban con respeto, uno que otro pensando que estaba allí como docente. Hizo todas las materias sin aceptar equivalencias. Tardó ocho años, se casó en el camino, 1969. Año en París también en el camino -"tengo la suerte de hablar francés". Un amigo especial, que además era su jefe, lo ayudó en el arranque de esta odisea. Era el año 1967 cuando Leandro Guerrini lo abordó.


-Pepe, ¿qué pasa que todos los días desaparecés a las seis de la tarde, llueva o truene?

-Tengo un puesto en el ISER. Es importante para mi familia.
- Renunciá a ese trabajo, te lo pagamos aquí a partir de ahora.

Y a continuación:


- ¿Estás estudiando en el CAECE, cierto? A partir de hoy Bull se hace cargo del costo de tus estudios.


En 1974 "el tiempo había pasado igual", la carrera le había llevado ocho años y apenas había obtenido un promedio arriba de nueve. Pepe ya tenía una currículum técnico envidiable en Bull, era Sub Gerente de Sistemas. Pero a sus pergaminos y reputaciones ahora sumaba el título, Licenciado en Sistemas, o sea que pasaba a ser un valor a ser elegido para las misiones especiales. Fue el momento en que comenzó dentro de Bull la carrera que nunca pensó que terminaría haciendo: Ventas. Él siempre se consideró un buen técnico, sentía rechazo por la carrera de Ventas. Sin embargo, pronto descubrió que los que insistían que le iría muy bien en Ventas, Leandro Guerrini por ejemplo, no estaban para nada equivocados. Pepe López de Lagar comenzó como Ingeniero Comercial en 1974, el mismo año en que dejó de ser idóneo para convertirse en un profesional. 


Durante su carrera técnica Pepe había ayudado a muchos vendedores a cumplir sus objetivos de venta. Los mejores vendedores del país y del mundo pasaban a formar parte del Monster Club de cada año, lo que significaba viajes, premios y bonos. Lo que nunca imaginó fue que él mismo, en su nueva carrera de ventas no sólo pasaría a ser miembro permanente del Monster Club sino que en unos años alcanzaría la cima del club, a nivel mundial. Recuerda como si fuera hoy la carta formal recibida del presidente de Honeywell Bull a nivel mundial, en octubre de 1977: " El Presidente Director General de Bull, Sr. Jean-Pierre Brulé, lo recibirá el ../../.. entre las 15:06 y las 15:18...". El hombre estaba sentado atrás de un escritorio, que estaba sobre una tarima. A cada lado, como si fueran edecanes, estaban de pie dos asesores. Pepe frente a él, también de pie, debía mirarlo hacia arriba, mientras recibía la felicitación por el logro de ser el Number One del Monster Club. Supongo que el presidente quedó totalmente asombrado, no sólo porque la cima mundial hubiera sido ganada por un vendedor de zona 4, que comprendía Latinoamérica, parte de África y Madagascar, sino además porque el hombre hablara el francés sin problema alguno.


Por lo que sé, nuestro amigo tiene gran facilidad para los idiomas. Su amigo Leandro Guerrini solía decirle: "Sos el único gallego culto del mundo que conozco, hablás italiano". Pepe me explica que lo aprendió cuando estando en París lo mandaron a Milán a estudiar la Olivetti cento quindice, luego del acuerdo firmado por Bull con esta compañía. Sí, es evidente que los idiomas se le dan fácil a nuestro amigo.

GE 600 también conocida como Honeywell 6000

Curiosamente el fin de la carrera de José Miguel López de Lagar tuvo que ver con el mayor de sus éxitos. En 1976, decidieron sacarle todos sus clientes. Le encargaron que convirtiera en un éxito la flamante GE 600 -también conocida como Honeywell 6000-, cuyo objetivo era competir con las IBM 370, que por entonces dominaban el mercado de grandes clientes. Había un pequeño gran problema. En cada cliente pasaba lo mismo: era suficientemente amigo del mismo como para que aceptara recibir la máquina, la probara, la encontrara buena, pero a la hora de firmar nadie era tan amigo como para asumir el riesgo de ser el primero. 



"Durante un año y medio no pude vender ni siquiera un tornillo. Tenía equipos en prueba en todos lados, dos en Ferrocarriles, uno en Fiat, cuatro en Ejército, dos en..., uno en..., ..., pero nadie firmaba. En ese entonces, mi gran apoyo técnico fue el Ing. Enrique Simón. Un monstruo de conocimiento de este equipo". 

Hasta que de pronto uno firmó y en seguida siguió la catarata de firmantes. Fue el momento en que alcanzó la cima del Monster Club. "Fue cuando me recibió Juan Pedro Quemado, como yo le decía", anota con humor.


"A usted debería odiarlo", le dijo el gerente de fábrica, más en serio que en broma, "no se imagina el enorme problema que es para mí cumplir con todas sus ventas no planificadas que aparecen de golpe".


A otro que le cayó mal la cosa fue al Director General de Bull Argentina: "No puede ser que ganes tanta plata", le dijo, y no le pagaron a Pepe lo que le correspondía, a pesar de que el sistema de compensaciones de Bull, al igual que el de IBM, no significaban comisiones tan grandes.


-Fue entonces que no soporté tamaña injusticia y decidí irme de Bull.

-¿Y qué dijo María Cristina?
-Me apoyó, como siempre.

Fueron trece años que Pepe López de Lagar trabajó en Bull: "En esos trece años me recibí, me casé, compré mi primer auto, tuve mis dos hijos, viajé a Europa por primera vez...".


-Cuando me fui de Bull para mí el mundo había acabado.


No fue un pensamiento que le durara mucho tiempo. como verán en la segunda parte de la historia del amigo de todos.


Hasta entonces

9 comentarios:

Enrique Draier dijo...

Muy emocionante el relato del querido Pepe. Tantas cosas en común , entre ellas el enorme afecto por el "tano" Guerrini, con quien me tocó desarrollar negocios muy grandes cuando estaba en Olivetti y teníamos una especie de alianza con Bull.
Admirable la trayectoria profesional de Pepito.
Un gran abrazo
Enrique Draier

Alfredo Perez dijo...

Me han conmovido. Tanto la historia personal del gran amigo Pepe como la narrativa de Hernán.¡y las fotos ...!
Pepe cada día conozco una nueva faceta tuya y cada una es más radiante y luminosa.
Nuestras trayectorias en Bull se rozaron apenas, pero siempre tuve excelentes referencias sobre tu persona de los amigos y compañeros comunes.
El año pasado Enrique y vos me hicieron un gran favor y quiero hacer público mi agradecimiento.
Espero ansioso la segunda parte de tu historia ¿habrá para una tercera?.

Pepe Lopez de Lagar dijo...

A los comentarios de Enrique y Alfredo, solo les digo que me maravilla la capacidad y calidad de Hernán que, con una habilidad extraordinaria, fue capaz de hacerme recordar cosas que suelo tener en el arcón de los recuerdos, muy cerrados con siete llaves.
Las pude recordar y contarlas.
Pero lo increíble es que con ese rato en que no me dí cuanta de todo lo que había dicho, Hernán armó esta crónica que es una maravilla y me hace aparecer mucho mejor de lo que fui o soy. Gracias Hernán y gracias a ustedes por tan lindos comentarios.
Espero que nos veamos pronto.

Marta Ratti dijo...

Muy buenas experiencias, conocimientos, capacidad, y ... textos!! Felicitaciones a ambos.

Ricardo dijo...

Sorprendente la historia de Pepe. Y más sorprendente es que no me haya cruzado nunca con él, que yo recuerde. Cierto que él trabajaba para Bull y yo para IBM, pero de cualquier manera tuvimos muchos contactos en común.
Y también sorprendente cómo la presenta Hernán: interesante en todo momento.
Hernán, erraste de carrera: lo tuyo era el periodismo...

Hernán Huergo dijo...

Este año me pasó que recibí felicitaciones el 6 de junio por el día de la Ingeniería y el 16 de junio por el día del ingeniero, pero un amigo me sorprendió el 7 de junio cuando me felicitó por el día del periodista! Recuerden felicitar a Pepe el 24 de junio por el día del cantante!

Enrique Simon dijo...

Conocía, claro, muchas de las anécdotas que Pepe contó en esta 'reportaje', pero no las había dimensionado tan bien como al leerlas aquí, todas juntas y escritas en letras de molde. Magnífica la entrega de José Miguel, y muy sagaz la pluma de Hernán (o debería decir el teclado), que hilvanó todo con suspenso y emoción. Quizás ambos hayan traicionado sus verdaderas vocaciones, uno para la actuación, y otro para la literatura.
Muchas gracias a ambos por el relato.
Enrique Simón

Liana dijo...

Cuando uno lee una crónica tan completa en anécdotas y su conexión con otras expresiones como las artes,(locución, cantor, artista, vendedor, soporte, ) y analiza la historia política de Pepe y sus progenitores se da cuenta de lo maravilloso que fue para cada uno de nosotros vivir desde 1955 a 1976.

Si bien mi historia en Exactas comienza en 1963, este relato, muy bien escrito por Hernan, me conmovió muchísimo.

Gracias amigos, es como sentir que en estas crónicas, leemos un pedacito de la de cada uno.

Los felicito de todo corazón a Hernan y a Pepe

luiggi pees labory dijo...

Muy buena la entrevista. Mérito de ambos. Espero la segunda parte.