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23/04/2017: Club Palermo 21/04/2017: ¡Albricias!





Claudio Di Véroli mandó cinco fotos más,
de calidad sbresaliente. Gracias!
Queridos Dinos y Dinas,

Esta vez llegué tan temprano como nunca antes. Era un mediodía primaveral y la primera escena que vi merecía una foto. Allí en el patio previo a la cantina misma estaba el Dino histórico Héctor Monteverde acompañado por dos de nuestras Dinas más históricas, Irene Loisueau y Ana Piccin. Al para mí forastero de pelo blanco, Hugo Padovani, no lo reconocí ni lo recordaba, seguramente otra de mis desmemorias. 

Fue un saludo fugaz, el trabajo es el trabajo, así que entré de inmediato a nuestra sede. Ni el mismo Dinobedel había llegado. Pero como todos sabemos, nuestro Organizador titular, aquejado de problemas en su ojo sano, decidió designar al inefable Pacioli, o sea Jorge Hofmann, para asumir su función. Nadie mejor como "Organizador Designado".


No bien atravesé la puerta el Master estaba allí. Lo de Master es una interpretación libre de la abreviatura con que comienza su rúbrica, ya famosa, al pie de todos sus mails.
      
El "Organizador Designado" estaba acompañado por Alfredo Pérez y dos forasteros más. A Claudio Di Véroli por supuesto lo reconocí. Fue instigador de la fecha de este encuentro, cuando pidió que coincidiera con una ventana de días que estaba en Buenos Aires. A la niña no la conocía. 'Casi demasiado niña para ser Dina', pensé.
Adriana Risso con el cronista
-Adriana Risso -dijo llamarse.
-Primero la foto -dije, y le pedí a Alfredo que nos sacara a ambos.

-Y ahora el reportaje, acompañame.
-Pero Carlos no me dijo nada de esto -balbuceó Adriana, con tono asustado, con cara de "en qué me estoy metiendo".

Pero el reportaje es obligatorio para todo forastero, bien lo saben todos. Caminamos unos pasos hasta una zona de silencio.

-Son apenas dos preguntas. La primera es por qué estás acá.
-Me convocó Carlos Tomassino, nuestro líder de siempre -contestó sin dudarlo.

¡Impresionante, Dinobedel, piropos como ése son para coleccionar!

-Aclarame lo de nuestro "líder de siempre".
-Carlos Tomassino fue profesor mío en la Tecnológica. Impulsor de las primeras Jornadas de Profesionales Informáticos en la Argentina, de donde salió el Consejo Profesional en el 84. Trabajamos juntos en USUARIA, en la Asociación de Graduados de la UTN y en varias cosas más. Siempre fue el referente de nuestra promoción en la UTN.

Lo dijo todo de corrido y ya no parecía en absoluto asustada. Más bien todo lo contrario.

-¿En qué año empezaste en Informática?
-En 1976, ya soy vieja.
-No tanto, pero como Dina calificás, se requieren 40 años. 

-La segunda pregunta es a qué dedicás tu tiempo ahora.
-Ahora... estoy... aprendiendo a disfrutar días sin tener que trabajar.
-¿Estás jubilada?
-No, estoy sin trabajo.
-¿Familia?
-Casada desde hace 37 años, dos hijos, un nieto y una nieta en camino.
-¿Hobby?
-Me encanta organizar reuniones familiares.

Gracias, Adriana. Por favor seguí viniendo.

Claudio Di Véroli con la Dina 1976
El siguiente en mi lista de To Do fue Claudio Di Véroli.

-¿A qué dedicás tu tiempo hoy?
-Desde que me jubilé me dedico a la Musicología. Hago estudios sobre música antigua, sobre todo barroca. Toco clave y órgano. Muy de vez en cuando doy un recital. Me publican artículos y libros, casi siempre en inglés, que permiten la difusión mundial.


De origen organológico, el clave es una cítara 
o salterio con mecanismo de pulsado, como 
todos los cordófonos de teclado (incluido el piano). 
Su nombre proviene de los modelos originarios, 
que tenía escrito el nombre de la nota correspondiente 
(determinada por una clave musical) sobre cada tecla. 
Se me ocurrió pensar que el currículum de este Dino debe ser uno de los más extensos y variados del mundo. Maté algo de mi ignorancia sobre ese instrumento llamado clave con Google. 

-¿Tu familia?
-Estoy casado, tengo un hijo, una hija. Mi hijo y mi sanísima madre viven en la Argentina. Mi hija vive en Escocia. Con mi mujer vivimos en Italia. Cada tanto viajamos para verlos.
-¿Nietos?
-Lamentablemente no.
-Todavía no, tenés que decir.
-Todavía estoy a tiempo, exactamente.

Gracias Claudio. Acepto invitación para uno de tus recitales. No te olvides de mandarme los pasajes.

Ya empezaba a llegar la gente, Dinobedel incluido. La conversación y los saludos mantenían a todos cerca de la puerta y de pronto, para mi gran sorpresa y alegría, los vi. Habían venido Pilar y Tito Suter. ¡Albricias! 

Pero en mi lista tenía pendientes a otros forasteros llegados antes.


Hugo Padovani
-¿Cómo te juntaste a este grupo, Hugo?
-Nosotros nos reuníamos con Carlos  en el grupo que se llamaba Bit 25.
-Entonces debemos habernos visto en algunos de esos encuentros. ¿Dónde hiciste tu actividad informática?
-Estuve en el Instituto Geográfico Militar. En el ámbito universitario fui Director de Sistemas de la Universidad de Tandil y profesor viajero. Actualmente soy Decano de la Facultad de Informática de la Universidad de Morón.
-¿Familia, hijos, nietos, hobbies? 
-Tengo familia, hija, nietos, voy por mi tercera etapa.
-¿Tercera etapa?
-De matrimonio. Soy modelo 41, tercera mano. Cinco hijos propios, dos de mi última señora. Nietos nueve propios más dos de mi última señora.

Gracias, Hugo. La felicidad de tu tercera etapa se te nota en la cara.


Silvia Sundheimer
-Hola Silvia, ¿cómo llegaste a este grupo?
-Me avisó Ana María Piccin, éramos compañeras en la facultad, computadoras científicas y nos hemos seguido viendo.
-¿Qué hacés en esta etapa de tu vida?
-Ahora estoy jubilada, pero trabajé como cuarenta años entre la Comisión Nacional de Energía Atómica y Nucleoléctrica Argentina.
-¿Familia, hijos?
-Soy soltera.
-¿A qué dedicás tu tiempo libre?
-Hago Aqua Gym. Desde hace años hice cursos de literatura en inglés. Leemos cuentos y los analizamos. Una forma de conservar el inglés que había mejorado bastante cuando la Comisión me mandó un tiempo a Canadá. Soy coordinadora de los Talleres Literarios que organiza el Hospital Pirovano como parte de un programa de salud mental barrial.

Gracias, Silvia. Me dijiste que no escribís cuentos en inglés pero no te creí. Animate a mandar uno y lo compartimos en Clemente.

Ya éramos multitud cuando el Master dio la orden de que nos sentáramos en la mesa en U. Pero fue el momento de saludar y entrevistar a los universalmente extrañados y queridos Suter.  

Tito y Pilar Suter, ¡Albricias!
-Pilar, Tito, un enorme placer volver a verlos. Creí que nunca iban a aparecer. ¿Qué es de la vida de ustedes ahora?
-Una vida de jubilados -dijo Tito.
-Háblenme de sus hijos.
-Tenemos tres, de 54, 53 y 50 cumple el más chico -contestó ella.
-El más chico se ha ido a Suiza, hace catorce años. Tenemos un nieto suizo -intervino Tito.
-¿Cuántos nietos tienen?
-Tenemos cuatro nietos -arrancó él.
-El mayor tiene 26, es médico -siguió Pilar-, está haciendo la residencia en el Hospital de San Isidro. El hermano tiene 20, estudia Ciencias Económicas, el suicito cumple pronto 14 y el más chiquito...
-¡Todos varones! -la interrumpí, y me quedé sin saber la edad del más chico. Perdón, Pilar.

-¿Qué hacen con su tiempo libre?
-Viajamos mucho.

Cuando les pregunté si hacían cruceros descubrí que son adictos a los cruceros de río. Ya tienen en su haber el crucero del Rhin, el del Danubio, el que va de Bruselas a Amsterdam, y no sé cuántos más. Aunque supe que el preferido fue el del Volga, de San Petersburgo a Moscú.

-¿Hobbies?
-Estoy empezando a escribir la historia de mis padres -dijo él.
-¡Qué bueno, Tito! ¿Y vos, Pilar?
-Yo miro las noticias todo el tiempo. A veces me enfermo, tengo ratos en que me siento mal -dijo ella.

No es para menos, Pilar, nos pasa a todos.

Gracias, Suter y Suter. No se nos pierdan.


El gran Dinobedel con la Sundheimer
Fuimos unos 30, nada mal, con algunos ausentes que suelen ser habituées pero no vinieron. 
Me preocupó el mensaje de Rodolfo Naveiro, que dijo que no podría por "estar discapacitado". Ojalá que nada grave ni permanente.
Liana Lew avisó que lo operaban a su Jorge Ardoino el mismo día. Ya sabemos que todo salió bien, por suerte.  
Me alegré de que la razón de ausencia de Pepe López de Lagar fuera ese crucero que sale de Vancouver y que visita las Alaskas. Siempre quise hacerlo, mi envidia es total. 
Silvia Sundheimer, Ana Piccin e Irene
Loiseau, esta vez hubo record de Dinas
Daniel Bronstein pidió esmero con el menú pero no se esmeró en prestarnos su presencia. 
Hugo Scolnik y Hugo Strachan fueron extrañados. 
Y no sigo con la lista de extrañados, que seguramente reaparecerán en el próximo Club Palermo. 

Pero es importante hacer notar que Irene Losiseau y Ana Piccin cumplieron con su promesa de acercarnos nuevas Dinas. Por ahora fue Silvia, pero seguirán sumándose otras, estoy seguro. Con Lidia, las Adrianas y Pilar esta vez sumaron 7 (siete!). Un 25%, ya es otra cosa. 


Yo soy Luca, dijo Héctor Repossi, y yo
Pacioli, dijo el Master Jorge Hofmann
No es novedad para nadie decirles que estos almuerzos son comilonas que parecen de otras épocas. Que el festín arranca con las fuentes rebosantes de fiambres, donde jamones, quesos, palmitos, salames, morrones, rodean porciones de rusa. Nuestros ojos recorren la fuente indecisos, se nos hace agua la boca y terminamos por decidir que nos vamos a servir de todo un poco. Toda una empresa para cada uno. Que de pronto el mini ejército de mozos refuerza con las rabas, platos aquí y allá. 

El Organizador Designado, Master Hofmann,
superó todas las expectativas.
Que cuando todavía nos resulta imposible dar cuenta del surtido de fiambres y de rabas, aterrizan en nuestras proximidades las famosas milanesitas cuadradas de muzarella. 
Es el momento de empezar a dudar si vamos a poder con el plato principal solicitado. Ya le hemos respondido al Master nuestra opción, entre A1 y A6. Como si fuera poco, hay un postre en el futuro, que ya hemos elegido entre P1 y P4. Algunos, como corresponde a la edad que transitamos, ya nos hemos olvidado cómo respondimos a las preguntas del alemán. 
Pero no tiene la menor importancia. Porque el Organizador Designado, Master Hofmann, ha orquestado la cosa para que los mozos aparezcan portando platos que además vienen con nombre y apellido. 

Alberto "Feliz" Chochlac, Horacio Borsani
y Héctor "Luca" Repossi

-¡Eduardo Martínez!-dice uno, con voz estentórea, plato de fideos salteados con verdura y jamón en mano.
-¡Horacio Borsani! -vocifera un segundo, el mismo plato humeante en mano.


En mi vecindad Eduardo Molinero no para de sacar un tema tras otro. 

-Ustedes piensan de forma diferente.

Su mirada se dirige con la frase a Adriana Schottlender. Yo lo conozco, sé que el abogado se refiere en especial a los "informáticos" cuando habla de ustedes. Protesto con energía.
Eduardo Molinero, Alberto Solanas,
Lidia Seratti y Adriana Schottlender

-No existe un ustedes. Cada persona es un mundo diferente. Adriana, por ejemplo, es muchas cosas más que no tienen que ver con la Informática.   

La Schottlender entrega una suerte de ficha con sus actividades, galardones y títulos y Eduardo queda en shock. De pronto el tema cambia a las diferencias entre hombres y mujeres, materia harto peligrosa. Me olvidé de decirlo, siempre hay vino a rabiar en estas comilonas. Por suerte pronuncia una frase que parece matar cualquier sospecha de misoginia:

-Ustedes, las mujeres, tienen la ventaja de combinar en una sola unidad los dos hemisferios del cerebro. En cambio los hombres trabajamos con un hemisferio por vez, incluso con casilleros dentro de ese hemisferio.

Coco, Claudio y Liana, con collar
Me siento discriminado con el comentario, pero no tengo elementos para rebatir nada. Sospecho que Molinero es de los que leen un sitio llamado Taringa, donde aparecen teorías para cualquier tema que se les ocurra.

-Por eso es que cuando hablan de un tema pueden pasar a otro y a otro sin parar, aunque no tengan demasiado que ver con el tema original.
Enrique Draier prometió contactar a Correa

Ahora no entiendo si el abogado está ponderando o agrediendo al otro sexo. Pero sin duda nos está entreteniendo a todos.

Hago un recorrido por otras vecindades y termino hablando con Enrique Draier y Mike Kurlat.

-¡Qué bueno que estuvo el Conversando con Hugo Scolnik! -me dice Enrique.
Mike Kurlat también ofreció ayuda
-Sí, la verdad que fue toda una sorpresa para mí. Excelente lo abierto que estuvo Hugo -contesto.
-Yo todavía no lo leí -aclara Mike.

No te los pierdas, Mike. No se los pierdan, todos. Son best sellers del mes y valen la pena, Conversando con Hugo Scolnik, Parte I y Conversando con Hugo Scolnik, Parte II.

Entonces les comento mi idea: hacer una entrevista virtual con Manuel Sadosky. Para lo cual estoy buscando gente que lo haya conocido mucho.
Juan Carlos Cattáneo y Hugo Padovani
-Tendrías que hablar con Carlos Correa, quien fue Subsecretario de Informática en la época  de Manuel como Secretario, tiempos de Alfonsín. Está en Buenos Aires los fines de semana. Le puedo preguntar si está dispuesto a que hables con él del tema.

Curiosamente el profuso Eduardo Molinero me había hablado minutos antes de Correa como uno de los pioneros del derecho informático en la Argentina.

-Sería excelente, Enrique.

Mike también me ofreció un contacto de alguien que lo conoció mucho. De paso les pido a todos los Dinos y Dinas colaboración en el tema.
Héctor Monteverde y Eduardo Basseterre
En mi recorrida sacando fotos, de pronto descubrí una cara que no conocía.

-¿Quién es? -le pregunté a alguien.
-¿No lo conocés a Eduardo Basseterre? -contesta sorprendido. 

Por el tono de la respuesta me di cuenta que se trataba de un histórico importante. El día que en la República de l@s Din@s hagamos billetes, su figura va a aparecer en alguno de los importantes. Por supuesto lo convoqué para la foto y el reportaje.



Eduardo Basseterre
-¿Por qué estás acá, Eduardo?
-Yo vine varias veces hace años. Ahora tuve ganas de volver y volví. Soy el más viejo de todos.
-Comentame de tu vida informática y qué hacés ahora.
-Ahora hago fiaca. Me dedico mucho a mi colección de soldaditos, la más grande que hay en la Argentina.
-¿Más grande que la de Acero Jurjo?
-La mía es más grande. La colección de él la vendí yo, en doscientos cuarenta mil dólares.
-¿Y tu vida Informática?
-Yo quería ser milico, mi viejo me quería ingeniero. Estudié Historia. Entré en Relaciones Exteriores. Me echaron en 1954, estaba en la subsecretaría religiosa. Papá me consiguió empleo con su amigo Delbene, en Jabón Federal. Un día bajé al sótano y descubrí un equipo IBM a tarjeta, una 407. Me di cuenta que era el futuro y pasé ahí perdiendo plata. Pero en cuatro años, en 1961 llegué a Gerente de Sistemas en Minimax. De ahí pasé a Monsanto, donde instalamos una /360. Luego pasé a Cruz. Terminé como Gerente de Sistemas y luego de Ventas de una compañía que daba servicios informáticos para 17 bancos.
-¿Tu familia?
-Tengo esposa, la segunda. La primera murió a los 33 años y me casé de nuevo dos años después. Tengo 3 hijos y dos nietos.
-¿Algún otro hobby?
-Historia.

Gracias, Eduardo. Seguramente tenés muchas historias de tu vida para compartir con los Dinos. Las esperamos.

Ricardo Rivas, otro Dino feliz
Bueno, la pasamos otra vez de maravilla. Para muestra sobra un botón, basta ver la cara de felicidad de Ricardo Rivas allí en la foto. 

El amigo Luca me cobró $370, que pagué sin chistar. El Master Hofmann, Organizador Designado, rostro radiante de misión cumplida, me dijo:

-Esperamos la crónica. El próximo Club Palermo será en dos meses.

Por supuesto que hay crónica Jorge.
¡Felicitaciones para vos, para Luca y para el Gran Dinobedel!

En dos meses nos volvemos a ver.

Un abrazo a todos.
Hernán

PD: Me olvidaba, Marta Ratti mandó justificativo de su ausencia. Aceptamos como razón el viaje por su nieto. Rechazamos que no se considere una DINA.

El 18 de abril viajo para festejar los 2 añitos de mi nieto mexicano, de modo que no estaré en este almuerzo. Pero además, había decidido no asistir a tales almuerzos hasta que el grupo de Dinos y Dinas conozcan mi historia dentro de la computación, que me haga merecedora del mote de "DINA", pues sólo di una pequeña introducción de mi curiosidad e interés continuo por conocer nuevos procedimientos y técnicas, mucho antes de que la "computación" ingresara a mi vida y ganara la partida, pues si bien finalicé la carrera de Contadora Pública, trabajé más de 30 años en proyectos de Sistemas. Al lado de las presentaciones y antecedentes de muchos de los integrantes, me siento como una colegial!! Fue un gusto saber de la existencia del grupo; en mi primer almuerzo con quien más conversé fue Ditada.... Lamento su desaparición. Hasta pronto, Marta Ratti

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