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17/11/2017: Hernán Huergo: Historias del Casco Vélez (II): Conversando con Cris, parte 2.



Juan Chamero, Oscar Vélez, Carlos Bosch, Jorge Bosch,
cuatro de los cinco fundadores del CAECE
Horacio Bosch, quinto fundador, primer rector del CAECE.
Acto realizado en 2017, año del cincuentenario de la Universidad
–Cris, me estabas por contar del CAECE, pero antes te pido nos cuentes más de tu mamá, eso que me dijiste que era famosa por los tés que hacía en su casa.

–Mamá era “la hotelera”, mi casa era la del pueblo, cocinaba como los dioses. Nosotros éramos seis y ella preparaba la comida para cada uno. En Buenos Aires mi casa era donde se hacían los tés más ricos. 

A ella le encantaba recibir gente en casa y era la anfitriona perfecta. En temporadas de estudio mi casa se llenaba de nuestros compañeros de facultad o colegio y ella se encargaba de agasajar a los estudiantes con sus manjares. Conocía los gustos de cada uno y los malcriaba bastante en esos almuerzos o tés. En muchas oportunidades coincidían grupos de cada una de las tres hermanas Vélez mayores. La casa era elástica!

En muchas oportunidades aparecía mi papá y nos entretenía con sus cuentos y anécdotas. A mis padres les encantaba charlar con los jóvenes. En el caso de papá, era increíble lo mucho que nos divertíamos con las distracciones de mi viejo. Él mismo las contaba haciéndonos llorar de risa.

Doy fe de que son famosos esos tés y esos almuerzos, desmayantes. Pero eso lo veremos en capítulos futuros de esta saga, cuando lo cuente uno de los que prestará testimonio, que al hablar del Casco Vélez, le es imposible olvidar ese disfrute de las virtudes culinarias que tenía tu mamá. Al mismo tiempo que la fascinación que le producía escucharlo a tu papá.

Hablando de mamá y papá, te comento que en realidad mi hermana mayor Tere los bautizó Mamay y Papay cuando empezó a hablar  y las demás continuamos esa tradición.

Volvamos a la historia del CAECE, ¿cómo ocurrió?

–Papá tenía un compañero de armas, Carlos Bosch. Otro aeronáutico, brigadier, muy amigo de él. Carlos Bosch tenía dos hermanos, Jorge Bosch el matemático y Horacio Bosch que era físico. El más famoso era Jorge. Creo que fue Jorge Bosch el que lo trajo a Chamero, que en aquella época trabajaba en IBM, y los cinco fueron los fundadores del CAECE.
Se reunían todos los días en la confitería Ideal y allí fueron armando esto. Yo terminé el colegio en el 68 y CAECE empezó como universidad en el 67. Este año cumple cincuenta años.

–¿Vos estudiaste en el CAECE?

Casco Vélez
–Cuando yo terminé el colegio yo quería ser Física Nuclear, esa era mi pasión. Pero, mi viejo, que le daba mucha importancia a la parte educativa, me dijo: “Si vas a ser Física Nuclear, tendrías que irte al Balseiro. Las cosas hay que hacerlas bien. Pero sos muy chica todavía para irte a vivir sola. Porque no probás alguna otra cosa aquí en Buenos Aires, y si tu pasión sigue intacta, el otro año ya vas a estar un poquito más dentro del mundo real, y capaz te va a ir mejor. ¿Por qué no vas al CAECE a ver si te gusta?”. Pensé en hacer un año para ver de qué se trataba y me apasionó. No es que me gustó, me apasionó. 

Juan Carlos Cattáneo
Mi primer trabajo, no me olvido nunca más, fue trabajar con Juan Carlos Cattáneo, que se dedicaba mucho a la parte administrativa del CAECE. Yo, recién salida del colegio, estaba encantada, me sentía importantísima, aunque no me pagaban un mango. Lo importante era trabajar. “Tomá este cuaderno”, me dijo Juan Carlos, “y hacele cinco columnas en todas las hojas”. Ese fue mi primer trabajo: rayar un cuaderno. Era para anotar las cuotas de los alumnos. Trabajé para la Tesorería de la universidad hasta que me recibí.

Me encantó la carrera, tuve la posibilidad de trabajar y al tiempo Chamero me llevó a trabajar a Asesores Científico Técnicos (ACT), con Manuel Sadosky, un tipo maravilloso al que yo amé mucho. Mi viejo trabajaba mucho con ellos porque estaba en la Cuenca del Plata. Papá trabajó bastante en temas de Ingeniería Hidráulica, después en el INCYTH, el Instituto Nacional de Ciencia y Técnica Hídricas. Yo no trabajaba con papá pero me cruzaba mucho con él, por ACT y por el CAECE. ACT quedaba cruzando la calle desde el CAECE.

En ACT aprendí mucho de Julia Oshiro, era como mi hermana mayor en Computación. Yo tenía poca calle, muy benjamina e inocente, y todo el grupo me cuidaba mucho, Juan Carlos, Julia, Juan Chamero, y unos cuantos más de la primera época de ACT.

Cris Vélez, el Casco Vélez y Julia Oshiro
Cuando Chamero armó CONSAD me llevó a mí, también a Juan Carlos,
Pepe López de Lagar
otro hermano mayor para mí, a Julia Oshiro, y algunos más de ACT. 

En el CAECE lo conocí también a Pepe López de Lagar, que fue parte de la primera camada que se recibió, como también Juan Carlos Cattáneo.

También la conocí a la mujer de López de Lagar, a Cristina Ruiz.

Chamero era muy particular en cómo te formaba. Yo nunca en la vida había hecho un programa, ni sabía lo que era un diagrama de flujo, y recién entradita a ACT me manda a un curso en Bull de Fortran que dictaba Cristina Ruiz.

Cristina Ruiz
“Ahora hagan un diagrama de flujo…”… y yo ni idea de qué me hablaba. Se sentó al lado mío un día a enseñarme diagrama de flujo jugando al truco. Aprendí tan bien con ella el tema que le debo mi pasión por la programación.

–¿Qué tiene que ver el truco con el diagrama de flujo?

–Cristina arrancó diciendo: “¿Sabés jugar al truco? Describí las alternativas”. Yo lo fui escribiendo y ella hacía el diagrama de flujo en paralelo y me lo explicaba. Cuadros, flechitas y rombos. Aprendí y me encantó. Después sería ayudante de cátedra de Julia Oshiro en Programación. En el 69 yo estuve como un año trabajando con Sadosky haciendo programas para la Cuenca del Plata.

–¿CONSAD en qué año arrancó?

–CONSAD debe haber arrancado en 1970/71. Yo trabajé allí hasta el 73. Yo estaba en una burbuja muy científica y mi viejo me aconsejaba que me metiera en otros temas, que aprendiera COBOL. Apareció la posibilidad de que me fuera a Burroughs, que para mí fue una segunda universidad. Allí aprendí muchísimo, conocí el mundo comercial. En el CAECE terminé mi tesis y me recibí en el 74.


(Continuará) 

2 comentarios:

Pepe Lopez de Lagar dijo...

Qué maravilla recordar estas cosas. Gracias Cris y gracias a vos, Hernán. Sos un genio haciendo estas notas.
Cuántos recuerdos de aquellos días estudiando en casa de Cris, disfrutando y abusando de la hospitalidad de Susana y del relato afable y entretenido de Casco. Gracias por tantos recuerdos tan lindos.

cris velez dijo...

La agradecida soy yo, Pepe, por los lindos recuerdos de mi viejo que se van tejiendo con los comentarios de quienes los conocieron.
Hernán es un GRAN reportero!