Autor del Blog: HERNÁN HUERGO

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27/07/2016: Hernán Huergo: Conversando con Alfredo Pérez, Parte I

Conversando con Alfredo Pérez,
foto gentileza de Alejandra Villa

Arreglamos que conversaríamos en SADIO, lugar que para mí es casi un apellido más de Alfredo. Bueno, hablo del Alfredo Pérez que yo conocía antes de conversar con él para escribir lo que está leyendo usted, querido lector. "Nos puede llevar algo más de una hora", le había dicho yo. Nada más errado: nuestro hombre es un manantial de anécdotas, informaciones, nombres, empresas, detalles, que salen a borbotones con cada pregunta, que se bifurcan en más y más temas, que hacen nacer más y más preguntas. "Soy muy charlatán", me dijo en algún momento, pero el hombre portaba tanta historia que valía la pena escucharlo. 

El 2 de septiembre de 1939 es una fecha histórica por dos circunstancias. Ese día comenzó la Segunda Guerra Mundial, un día después de que Hitler diera la orden de invadir Polonia. Mientras tanto, en su casa del barrio Piñeyro de Avellaneda, Argentina, nacía Alfredo Pérez. 

"Yo creo que soy el resultado de una cantidad de circunstancias. Estaba en el momento justo en el lugar justo y sin razonarlo mucho hice la cosa justa y necesaria", me dice de entrada.

El padre, que tuvo fábricas varias de distinto tipo, terminó con un aserradero y fábrica de cajones, en Gerli. Entonces me describe, imagen por imagen, tarea por tarea, todo el proceso para fabricar esos envases. Su cara es de sonrisa total mientras disfruta con el recuerdo. Desde la compra de la madera -sauce, álamo- en San Fernando o Tigre. "El aserradero tenía una máquina de vapor, una locomotora dada vuelta, que movía un enorme volante, que movía una correa de cuero...". "Una sierra circular para cortar dos caras del tronco en ángulo recto...".

De sus festejos de Navidad y Año Nuevo en su infancia recuerda los momentos de suspenso y emoción cuando, volviendo de casa de los tíos donde se reunía la familia, pasaban por el aserradero para comprobar que no había caído una cañita voladora y hubiera sido consumido por las llamas, como el mismo Alfredo había sido testigo de lo ocurrido con otro. 

El niño se volvió fanático de las máquinas, lector empedernido de enciclopedias y revistas dedicadas al tema. Que fuera miope de muchas dioptrías fue aliciente extra para su fanatismo. Así, en sus años adolescentes se dedicaba a devorar la Enciclopedia Jackson completa, la colección íntegra de Más Allá, 42 libritos mensuales salidos entre 1953 y 1956, con artículos científicos de autores como Asimov, Sadosky, Zadunaisky. Además de todos los libros habidos y por haber de Julio Verne. 

A todo esto, el padre tenía un plan para sus hijos, que la niña fuera contadora, que el niño fuera abogado. Tenían destino asegurado en el aserradero de la familia. Pero nuestro joven tenía otra vocación, o mejor sería decir, creía tenerla: Química. 

Es el momento de confesar a mis lectores que este "Conversando con..." nació como inquietud mía cuando Alfredo me dijo, este mismo año: "Yo seguí tres carreras pero no terminé ninguna". Por fin comenzaba a conocer detalles de la historia.

Para entrar a Química, el ingreso se hacía en Perú 222, Exactas, pero las primeras materias eran Matemáticas y Física. "Me hice amigo de un grupo que muchachos que estaban allí por Física". "Cuando llegó el momento de inscribirme decidí elegir Física". Hizo dos años de Física más Alemán técnico, indispensable para estudiar los textos. 

"Mis compañeros y amigos eran egresados del Nacional Buenos Aires, todos muy inteligentes y capaces. Nuestros profesores eran de lujo: Sadosky, Zadunaisky, Boris Spivacow -el fundador de Eudeba-, Roque Carranza, Ciangcaglini...".

Un artículo hecho por uno de sus amigos del Buenos Aires, que analizaba en detalle la teoría del error aplicada a las mediciones de la velocidad de la luz, lo convenció de inscribirse en la carrera de Matemáticas y anotarse en el Seminario Elemental de Cálculo Numérico que dictaba Manuel Sadosky, que luego continuó con el Seminario Superior a cargo de Isidoro Marín. 

Con esta historia ya tenía respuesta de cuáles eran las tres carreras que Alfredo había empezado y que nunca terminó. Me faltaba saber la razón del abandono de Matemáticas. No le creí a Alfredo cuando me dijo "Nunca me animé a presentarme a dar el examen de Investigación Operativa con Marín".

Nacía por esos años la fiebre de la Computación en la Argentina, con un impulsor conocido por todos, Manuel Sadosky, que luchaba por lo que conseguiría en 1960, la adquisición de Clementina, instalada en 1961. Pero el inicio de Alfredo Pérez en esta nueva disciplina tendría lugar en las Escuelas IBM. Mucho me temo que el verdadero culpable de que nuestro hombre abandonara su tercera carrera es la Big Blue. Los cursos que tomó Alfredo en 1958 le cambiarían otra vez la vida, de una forma definitiva. El relato lo encuentran en este mismo Blog, en Alfredo Pérez: Mi primer curso de Programación

A mediados del 59 la Facultad de Ingeniería de la UBA estaba fabricando una computadora, la CEFIBA, bajo la conducción de Humberto Ciancaglini. Alfredo entró en el equipo de trabajo como programador, con sueldo de Ayudante de Primera, $1.450. Esta asignación, en un equipo que tenía como Jefe de Proyecto al capitán de Marina e ingeniero Felipe Tanco, y en el cual se destacaban figuras como Oscar Mattiussi, Edgardo Ulzurrum, Jonas Paiuk y otros, sería para Alfredo el descubrimiento de su vocación definitiva, la Computación, una carrera que haría en la vida y en la calle, no en la Universidad. 


Alfredo Pérez recibiendo el diploma de
Remington Rand
En enero de 1960 su vida da un nuevo giro. Su curriculum a esa altura mostraba: a) tres años de Exactas con notas excelentes, nunca abajo de Distinguido o Sobresalinte; b) cursos de programación tomados en IBM; c) participación del equipo de proyecto de la CEFIBA. No conoce quién pasó los datos al mercado, pero fue entonces que recibió sendas cartas con ofertas de entrevistas laborales. 

Cuando fue recibió propuestas de sueldo para él siderales: IBM ofrecía $12.000; Remington Rand -o sea Univac- ofrecía $12.500. Cuando lo consultó con su jefe, el capitán Tanco, éste lo ayudó a tomar la decisión con una frase: "Son más o menos lo mismo. Pero en IBM va a tener que ir con traje azul, camisa blanca, estar todo el día vestidito. En Univac se va a poder sacar el saco y tirarlo por ahí, como hace aquí". 


"Desde marzo del 60 hasta diciembre del 63 fui un fiel empleado de Remington Rand". Sus mejores recuerdos son Ferrocarriles y el Instituto de Ayuda Financiera de las fuerzas Armadas. ¿Por qué se fue? La empresa perdía mercado en sus rubros principales. Afeitadoras: apareció Philips. Máquinas de sumar y de escribir: apareció Olivetti. La parte de computación no tenía volumen.

Alfredo se casó con Susana
Muraro en enero de 1963
Ella vivía en Lomas de Zamora, como él, y estudiaba en Exactas, como él. "A mi esposa la conquisté mientras volvíamos en el tren diciéndole..." y a continuación me larga, ya en plena carcajada, una sarta de palabras en alemán, que no soy capaz de transcribir. Se casaría con Susana Muraro en enero de 1963.

En diciembre de 1963 recibió el llamado de Tróccoli, vendedor de Burroughs: "¿Por qué no se viene a trabajar con nosotros?". Tomó la oportunidad volando. Esta vez el sueldo se duplicó. Entró en enero de 1964 y en abril de 1964 nació Diana Inés, su primera hija. Cada chico viene con un pan debajo del brazo, no hay caso. Marina, la segunda hija, nació en noviembre de 1965. Me olvidé de preguntarle cuál era el pan que vino con ella.

Bueno, si vienen siguiendo esta historia, ya habrán tomado nota que nuestro hombre pasó por Química, por Física, por Matemáticas, por Escuelas IBM, por Univac, ahora por Burroughs, y pronto llegaremos a Bull. Ya se comprende mejor la razón de que conoce y es conocido por todo el mundo. Basta poner en este Blog las palabras "Alfredo Pérez" y encontrarán cuarenta entradas en las que se lo menciona. 

De Burroughs recuerda la instalación de Ford, Cibernética Argentina, Bairesco, la venta de Banco Provincia y la de Caja Compensadora de Banco Central, donde su rol técnico fue factor reconocido en el éxito de Burroughs para conseguir el negocio. Estuvo en esta empresa hasta septiembre de 1969.


En Bull: Alfredo Pérez en la cabecera,
con Mauricio Milchberg a su lado
"¿Quién te contacta entonces?", le pregunto, adivinando. "Mauricio Milchberg, de Bull".

"Era una época que todos nos conocíamos", me aclara Alfredo. No es para menos, pienso, alguien que pasó por tantas carreras y empresas.

Un día de 1968 Mauricio le cuenta que en FLYRSA (la consultora de Fernández Long y Reggini) van a instalar un equipo con Time Sharing, toda una novedad. Alfredo muestra interés por el tema, le fascinaban las novedades en Informática. En 1969 Mauricio ya es más preciso: "El Time Sharing lo vamos a instalar nosotros, ¿querés venir?". "¡Sí, como no!". Comenzó en su nueva empresa en septiembre de ese año. Exactamente nueve meses después, junio de 1970, nacía el hijo varón, Luis Alberto. Otra felicidad que sumaba a trabajar en un tema que amaba, en una empresa que amó por siempre, Bull, en la que estaba rodeado de amigos.

Alfredo Pérez se define como especialista en la interfaz entre la electrónica y 
la computación. En Bull pasó a ser el Gerente de Operación de Time Sharing, un oficio que marcaría su vida los siguientes años. Nombra como clientes en su recuerdo Siam Electrónica, Dresser Atlas, Hidronor, Odol y sus intentos nunca concretados en Alpargatas.

En Bull estaría hasta fin de 1972. La foto cercana, de septiembre de 1971, es de plena de gloria, por la época y por la gente que aparece. 


Foto Bull plena de gloria, por la época
y por la gente que aparece

"Qué pasó a fin del 72", pregunto. "Entonces nos fueron", contesta. "Mauricio primero, yo después, y 60 más". Fue cuando Bull General Electric se convirtió en Honeywell Bull, que dejó de considerar el negocio como estratégico. 

Por un año Alfredo no tuvo empresa, se dedicó a ser programador free lance y a otros trabajitos. Pero en 1973 arrancaría un nuevo ciclo, en una empresa estatal, ideal para su perfil.

Continúa en Parte II

2015.08.01: Rodolfo Naveiro (1) y Alfredo Pérez (2): DIALOGO DE UN DESMEMORIADO (1) Y UN MEMORIOSO (2).

TELEPROCESO EN LA DÉCADA DEL 70

RN: He leído las comunicaciones de Alfredo Pérez y de Conrado Estol relativas al teleproceso  y el time sharing.
Lamentablemente yo no tenía la costumbre de llevar un diario personal, de modo que no puedo relacionarla con lo que cuento en “TELEPROCESO POR LÍNEA TELEGRÁFICA EN 1972” La fecha la tomé de la inauguración de la planta de Tucumán de Alpargatas que figura en la historia de esa firma que ha publicado en Internet su actual sucesora.
Si Pérez puede suministrar más fechas de lo que informa, tal vez podamos hacer una relación más precisa.

AP: Fuimos a hacer la prueba de recepción en nombre de Bull, a la fábrica de GE en Phoenix entre setiembre y octubre de 1969. No tengo fecha cierta de comienzo de servicios al cliente, pero debió ser en el primer trimestre de 1970. Mi cese en Bull ocurrió en octubre de 1972 y el servicio siguió funcionando en otras manos.

RN: Lo que recuerdo es que yo también enseñaba Basic en la Escuela Superior de Investigación Operativa (ESIO) que dirigía el capitán Nicolini y usaba una teleimpresora que – creo – me facilitaba el área de PD de Ferrocarriles (¿o sería de Bull?)..

AP: No puedo ayudarte en este respecto

RN: Tampoco tengo la fecha exacta de esto, ni sé a ciencia cierta si era con la computadora de Ferrocarriles o con la que menciona Pérez.

Yo estuve en la ESIO desde 1972 a 1990 y en algún momento (pero no al comienzo) colaboró conmigo allí una Computadora Científica (persona, no máquina) que conocí en  el “9th. Intensive Latin-American Course in Computing Science” que organizó Pollitzer de IBM con la  Universidad Nacional del Centro de la Pcia. de Buenos Aires en  Mar del Plata en  1979, de modo que la fecha podría ser entre 1975 y 1982.

Como se ve, estuve enredado con el teleproceso en la década del 70 y no puedo certificar no haber sido yo el “ingeniero de Alpargatas” que menciona Pérez.

AP: No eras vos, Rodolfo. Nosotros nos conocimos previamente, cuando desde Burroughs intentamos vender un B3500 a Alpargatas y nos encomendaste, como prueba, resolver un problema de cálculo de premios por productividad. 
Perdimos el negocio, pero recibimos una felicitación del Area Latinoamericana, ya que el directorio de Alpargatas recibió al Gerente Regional (viajó desde Detroit especialmente) y le aseguró que la propuesta era la más barata, cumplía los requisitos, la asistencia técnica era de primer nivel, ... pero "seguían con IBM, porque ya eran clientes". 
AP: la persona que venía con los programas tenía un apellido que lo relacionaba con la alta gerencia o con el directorio de Alpargatas. 

RN: Lo que sí sé es que cuando hicimos la trasmisión a Tucumán, ya se usaba el teleproceso en la Argentina por líneas telefónicas (directas o conmutadas) pero como no pudimos conseguir una para ese recorrido tuvimos que usar el ingenio para trabajar en una línea de teletipo a 50 Baudios.

Tel vez Pérez pueda darme el nombre del técnico de Bull que colaboró en adaptar una verificadora de tarjetas para pasar lo que ella leía a la línea telegráfica..

AP: Ya intenté la averiguación, pero Enrique Simón, que hacia el mantenimiento del T-S, no recordaba el episodio. Es posible que se haya tramitado por otros canales. 

RN: Agrego que sólo usábamos el teleproceso para enviar el plan de producción, cuyos datos eran los partes diarios que enviaban los vendedores por teléfono. Una persona en Buenos Aires tomaba nota y los transcribía a un borrador que se perforaba.
Para mejorar esto hicimos pruebas con un grabador de audio conectado a modo de contestador telefónico, funcionaba pero no era una gran ventaja.

Me gustaría comunicarme con el técnico que menciono y con Bernardo Ciubotariu que hizo el programa de conversión, tal vez ellos puedan dar datos más precisos.

AP: el nombre de Ciubotariú me suena mucho, creo que he tratado con él, pero no recuerdo dónde.


Rodolfo J. Naveiro – Alfredo Pérez
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Liana Lew dijo:
REPITO, ESTE DIALOGO ME PARECE SINGULARMENTE MUY RICO, ME ENRIQUECE SOBRE LO QUE ERAN VERDADEROS DESCUBRIMIENTOS CON EL USO DEL T-S . RECUERDO A MAURICIO MILCHBERG EXPLICÁNDONOS ESTA TECNOLOGÍA DESDE BULL DONDE VISITÁBAMOS LA FIRMA GRACIAS A SU INSTANCIA EN LA EMPRESA.
ENCANTADA CON SEGUIR LEYENDOLOS

01/08/2016: Hernán Huergo: Conversando con Alfredo Pérez, Parte II


Una pasión de Alfredo: Julio Verne 

Cuando le pregunto a Alfredo por sus hobbies, no duda un instante su respuesta: "Leo mucho". Ya vimos que la ciencia ficción lo apasionó desde sus años adolescentes, la colección Más Allá, su amor por Julio Verne. Sin embargo, quedo con la impresión de que los nuevos autores no hacen palidecer a sus preferidos del pasado. Me nombra algunos: Theodore Sturgeon, Brian Aldiss, Philip K. Dick, John Brunner; no conozco a ninguno. Pero la adicción que comenzó con la Enciclopedia Jackson continúa con toda su furia. "Cuando digo que leo mucho, no hablo de literatura, me encanta todo lo que sea tecnología".

Dos años interesantes e intensos
Pero habíamos dejado a nuestro hombre en 1972, sin empresa, programador free lance más otros trabajitos. La sorpresa le cayó en junio de 1973. Esta vez no fue un amigo, o si lo hubo no se enteró quién fue. Un llamado telefónico le anunció que el flamante Ministro de Economía, José Ber Gelbard, lo quería incorporar al INDEC, organismo aún en su infancia y que lidiaba a brazo partido con la montaña de datos producida en el Censo de 1970. Alfredo no tenía ningún partidismo -en todo caso, aclara, podía sentirse más radical que otra cosa-, pero reconoce que fue muy bien tratado por sus empleadores. Su misión era ordenar el procesamiento de datos y en menos que lo que canta un gallo se convirtió en mano derecha del director, Jaime Schujman. "Fueron dos años interesantes e intensos".

En 1975, un ex Bull, Fernando Giménez Zapiola -que entre otros cargos había sido Gerente Financiero de Bull México-, comenzaba a florecer en Buenos Aires, destacándose con su conocida inmobiliaria. Pues bien, por si alguno no lo sabe, para un Bull no hay nadie mejor que otro Bull, o casi. Algo así como un clan de "amigos para siempre". "Cuatro o cinco de mis conocidos habían recalado en Giménez Zapiola", me cuenta. Casi en forma unánime recomendaron Time Sharing. El hombre indicado para incorporar a GZ era por supuesto Alfredo Pérez. Estuvo en GZ de septiembre de 1975 a diciembre de 1981.

En 1982 Fernando fue el alma mater de un invento que revolucionaría bastante el mercado. Se trataba del SOM, por el cual un grupo mayoritario de inmobiliarias compartirían información sobre oportunidades, repartiendo comisiones. Me atrevo a decir que para Alfredo fue cierta sorpresa ser elegido como el primer gerente general del nuevo emprendimiento. Sospecho también, cuando me dice: "No se terminaban de poner de acuerdo sobre qué era lo importante, si tener la propiedad o bien tener el candidato a comprarla", que su posición de gerente le debe haber traído unos cuantos dolores de cabeza. Pronto prefirió cambiar la posición de gerente por la de consultor independiente, asistiendo al SOM hasta 1987.

Fue por esa época que su amigo Pepe Fernández Pernas, por entonces Gerente de Sistemas del INDEC, lo recomendó como asesor de Dirección Provincial de Estadísticas. Era como volver a las fuentes.

Así, de trabajo en trabajo, siguió siendo consultor independiente hasta ser tomado, en 1996, por la organización en la que aún continúa, el INET, el Instituto Nacional de Educación Tecnológica. ¿Qué lugar puede haber mejor para alguien con pasión por la tecnología? "Todavía trabajo allí ocho horas por día y puedo tener esta entrevista porque estamos de vacaciones", me dice. "No sé, quizás me jubile en el futuro", añade. Encuentro en Linkedin lo que hace en el INET.

Me muestra con orgullo una de sus criaturas. El documento que definió, en 1999, "el perfil profesional y la estructura curricular básica para las ofertas del Trayecto Técnico Profesional que aquí se desarrolla".

Estábamos en SADIO, que antes mencioné como segundo apellido de Alfredo. Me cuenta la historia. 

En 1960 nacieron dos cosas al mismo tiempo: SADIO, la Sociedad Argentina de Investigación Operativa, inicialmente liderada por Durañona y Vedia; la otra, una iniciativa de Sadosky, convocó a las empresas para crear la Sociedad Argentina de Computación. Cuando ambas sociedades decidieron unirse bajo el nombre de Sociedad Argentina de Informática e Investigación Operativa, igual quedaron con el nombre registrado, no lo pudieron cambiar por SADIIO. Una suerte, hoy es la Sociedad Argentina de Informática.

Es evidente que ama a SADIO, es como un segundo hogar para él. "A veces nos juntamos aquí a charlar, como si fuera un club". Cincuenta y seis años con SADIO, una maravilla. Fue Tesorero un par de años. Vicepresidente de Oliveros durante otros cuatro años. Tengo esa imagen de tridente igual a SADIO desde hace tantos años: Alfredo Pérez, Héctor Monteverde y Alejandro Oliveros. Sé que son como fundadores, y hoy hay nuevos nombres, excelentes sucesores, pero soy uno de muchos que los considera sinónimo de SADIO. "Recuerdo muchas reuniones que hacíamos para aumentar el número de socios... Algunas JAIO eran deficitarias, otras dejaban resultados, pero a lo largo del tiempo SADIO pudo sobrevivir". 

De la entrevista hago un resumen de algunos amores profesionales de Alfredo en la imagen que sigue:
Los amores profesionales de Alfredo

Alfredo y Susana tienen seis nietos de sus tres hijos, tres niños y tres niñas. Podés jubilarte tranquilo, Alfredo, vas a tener un nuevo y poderoso hobby. 

¡Un placer conocerte mucho más, Alfredo!

25/09/2019: Conversando con Héctor Monteverde, Parte 2: Un cable a tierra llamado SADIO

Héctor Monteverde en Club Palermo, 23/11/2018

Antes de continuar con la entrevista que tuvimos en SADIO comparto con los lectores algunos apuntes e imágenes que me hizo llegar Héctor. Nada mejor para conocerlo mucho más.

Mi padre tenía un taller mecánico de
reparación de proyectores cinematográficos

Provengo 3/4 de Italia (ambos abuelos paternos de Lavagna, cerca de Génova y la abuela materna de un pueblito al norte de Milán) y 1/4 de España (mi abuelo materno nacido en Argentina de padres españoles de San Fernando, una islita del golfo de Cádiz).

Mi padre tenía un taller mecánico de reparación de proyectores cinematográficos (usados en los muchos cines de entonces) en el cual se fabricaban artesanalmente los repuestos y mi madre era maestra especializada en sordomudos, pero para mi nacimiento ya no ejercía.
-En paralelo con toda la actividad profesional que relataste tuviste una actuación en SADIO muy importante. 
-Mi ingreso a SADIO en 1969 fue una sugerencia de Enrique Lechner, Gerente de Investigación Operativa en Shell, a quien tuve de jefe y amigo. De entrada lo ayudé a Víctor Rodríguez en Biblioteca y en las relaciones con los socios del Interior. Estábamos en Libertad 1235, debajo de la entrada del edificio del INTI. En 1974 Nicolini, vocal de SADIO y Director de la Escuela de laInvestigación Operativa del Ministerio de Defensa que estaba en San José 317, le ofreció a SADIO espacio en la Sala de Profesores. 
Más adelante fui Secretario. Fui presidente un periodo entre 1980 y 1982 y luego nuevamente dos períodos, entre 1991 y 1995. Representé a SADIO en la creación de ALIO, la Asociación Latinoamericana de Investigación Operativa, donde, si mal no me equivoco, fui Secretario un periodo (1983-85) y Presidente el siguiente (1985-87), lo que curiosamente hizo que apareciese por TV en la inauguracion de un CLAIO en Chile. También representé a SADIO ante IFIP (International Federation for Information Processing), donde asistí a varias asambleas entre 1986 y 1990. Allí forme parte del Comité de Apoyo a Países en Desarrollo. 
Vuelta la Argentina a gobiernos civiles, en enero de 1984 se produjo
Del archivo de fotos de SADIO: Héctor Monteverde,
Alfredo Pérez, Jorge Clot y Juan Carlos Fränkel


una visita del Secretario de Ciencia y Tecnología de Brasil a la Secretaría de Ciencia y Técnica. De esa visita surgió la creación de un Programa Argentino Brasilero de Investigación y Estudios Avanzados en Informática (PABI), que fue coordinado por la parte argentina por Armando Haeberer, apoyado por Viviana Rubinstein y por mí. El PABI, además de desarrollar algunos proyectos conjuntos de investigación como el ETHOS, organizó Escuelas de Verano de un par de semanas de duración con 250 estudiantes de cada país y publicó unos 40 libros de texto para los cursos. 
-En paralelo con estas actividades en SADIO y relacionados, y como docente, ¿seguiste trabajando como consultor independiente? 
-Por ejemplo, el manual del manejo de Inversiones del grupo Bemberg lo hice como consultor independiente. 
-Leí en algún lado que diste decenas de cursos en Telecom sobre una Metodología de Sistemas. 
-Alfredo Pérez y un amigo tenían un contacto con ellos. Telecom le había comprado una Metodología de Sistemas a Andersen. Tenían una tracalada de gente para capacitar. Me consultaron y se me ocurrió que el mejor método era hacérselas usar. Creamos un caso de estudio que debían resolver aplicando la metodología en dos o tres clases. 
-Con Alfredo Pérez tuviste mucho contacto en tu vida profesional. 
-A Alfredo lo conocí cuando estaba cursando Seminario Elemental de Cálculo Numérico. Lo trajo Sadosky o Marín o no recuerdo quien y lo presentaron como el tipo de Exactas que había entrado en una empresa de Computación, supongo que era Univac, y había tenido éxito. Después nos seguimos viendo en SADIO, era el Tesorero alguna vez, y luego Vicepresidente. Estuvo a cargo del sistema de SOM. 
-¿En qué otras cosas coincidiste con él? 
-Cuando me fui de KPMG yo necesitaba una oficina. Alfredo, junto con su socio, León Carp, me ofrecieron un escritorio en la oficina de ellos, que quedaba en Córdoba al 1200. Un ofrecimiento de amigos. Al tiempo me surgió un trabajo en Mercurio, que se había convertido en banco, y lo llevé a Alfredo para hacerlo juntos. En el INET estuvimos también trabajando juntos mucho tiempo. 
-¿Cuáles son las cosas de tu vida profesional que te dieron más satisfacciones? 
-Uno fue el modelo integrado de Shell, que intentaba optimizar desde el abastecimiento del crudo hasta el aprovisionamiento de las estaciones de servicio, pasando por la refinación y el transporte. Fue un proyecto que empezó Lechner con Echenique y yo me sumé y lo terminé. 
Otra cosa divertida y que después me enteré que tenía antecedentes fue… Shell había encargado a Astarsa la construcción de un barco muy moderno. Astarsa se había comprometido a pagar penalidades si no lo terminaba en fecha. Se atrasó ocho meses. Hubo un juicio. Shell a su vez debía pagar mayores costos si la culpa no era de Astarsa. Con el gerente de mantenimiento de la flota armamos un camino crítico de la construcción del barco para aclarar las responsabilidades por las demoras, ya que había trescientos millones de pesos en juego por cada parte y salimos airosos. Después me enteré que, más o menos por la misma época, en EEUU había habído un uso similar del método de Camino Crítico, pero en este caso lo que estaba en juego eran 10.000 millones de dólares.
Otro proyecto muy interesante fue la construcción del Gasoducto Centro Oeste. A raíz de eso inauguré Internet en la Argentina, en 1981. Bueno, no se llamaba todavía Internet. acá tenía un nombre de Servicio Internacional de Acceso a Base de Datos.
-¿Cómo fue eso?
-Había habido una licitación. Mi jefe, Carlos Langbehn, había asesorado impositivamente a una empresa alemana que perdió la licitación, la que fue ganada por un consorcio liderado por la Royal Boskalis Westminster, una empresa anglo holandesa que tenía relación con nuestra organización, así que visitamos a los ganadores poniéndonos a su disposición y nos pidieron información sobre comunicación de datos. 
Querían controlar el proyecto accediendo en forma remota con algún tipo de procesamiento. Yo averigüé y presenté una propuesta. ITT le venía ofreciendo a Entel, donde estaba Juan Carlos Angio, una conexión a Arpanet vía Puerto Rico. Entel no detectaba interesados. Yo estrené una de esas conexiones utilizando utilizando una terminal portátil Texas de 300 baudios que un holandés me hizo llegar. Pude acceder a los sistemas que permitían el control remoto de la obra.  
-Qué significó SADIO en tu vida. 
-Creo que fue el cable a tierra a lo largo de toda mi historia. Me siento parte de esto. 
-Las JAIIO son una especie de fruto de SADIO en las que has participado mucho… 
-Son lo más importante de SADIO, aunque en mi opinión SADIO es un
poco demasiado dependiente de las JAIIO, sobre todo económicamente. 
14 JAIIO - II CLAIO, Buenos Aires, 1984: Acto Inaugural después
del discurso de Alfonsín. Se ven a Scolnik, Correa, Monteverde,
Sadosky
, Bargagna, Suárez Anzorena, Moruzzi y Oliveros.
Por SADIO fui presidente de ALIO, la Asociación Latinoamericana de Investigación Operativa. Fui representante en IFIP durante seis años. Fui liaison entre SADIO, IEEE y ACM para el ICSE del 2002. También algo parecido para el ICSE del 2017.   
La semana próxima nos vamos con Martha por 10 dias a Salta, para asistir a las 48 JAIIO y, de paso, pasear un poco. 

-Comentame de esa otra faceta importante de tu vida, la docencia.
-De alumno participé como ayudante ad-honorem en cursos de ingreso y en las primeras materias de la FCEN. Luego, mis obligaciones laborales y la necesidad de continuar mis estudios me lo impidieron por un cierto tiempo hasta que la Facultad de Tecnología de la UB me incorporó en 1984 como Profesor Titular. 
Posteriormente, en 1992 me incorporé a ORT, siendo docente de
Análisis de Sistemas, Coordinador de la Carrera de esa especialidad y Vicerrector del Instituto de Tecnología II de Belgrano. 
Para 1996 fui convocado también por el INET, donde me incorporé contratado a un programa de enseñanza basada en competencias en el cual participé hasta 2016 desarrollando perfiles profesionales de referencia para la educación, bases curriculares, cursos para docentes sobre la formación basada en competencias, todo en el ámbito de la formación de recursos humanos en informática. 
Para cerrar esta Parte 2 del Conversando con Héctor continúo compartiendo algunos de sus apuntes e imágenes.
...
Nieto Elías y Martha Cotik
Así, en esa época [se refiere a la época en la que debía viajar continuamente a Rosario por su trabajo en Acindar], seguía estudiando a ritmo lento y me casé con Martha Cotik, compañera de estudios, que trabajó en el Service de IBM, en Sistemas de SIAM y dio cursos a clientes por cuenta de IBM, así como hizo algún trabajo para la Fundación Di Tella utilizando el computador IBM 1130 del Citmade, en el INTI. De esa unión nació el primero mis hijos, Pablo, que después de haber estudiado geología, actualmente tiene una agencia de viajes y organiza salidas poco convencionales, el segundo, Miguel, que tiene un doctorado en Física y enseña e investiga en la Universidad de Paris-Orsay-Saclay, y el tercero, Daniel, que es líder técnico de proyectos en Despegar. De ellos tengo dos nueras y tres nietos.
...
A principios de agosto nos reunimos casi toda la flia (2 hijos mayores con nietos, salvo el menor que se quedo aquí cuidando a la perra) en Saint-Rémy-lès-Chevreuse.




En la foto están Pablo (mi hijo mayor, agente de viajes y dedicado a trekking), Malena (su hija de 5 años), Miguel (el del medio, físico, de la Univ de Paris-Orsay-Saclay) que tiene en sus brazos a su beba Ina (de 6 meses), detrás estoy yo y Martha (mi señora), delante de ella esta Elías (hijo mayor de Miguel) en brazos de Paula (su tía, esposa de Pablo) y la última (después de haber puesto el timer en la cámara) es Chia (la esposa taiwanesa de Miguel, bióloga ella). Allí falta Daniel, mi hijo menor, que es de Ciencias de la Computación y es líder de proyecto en Despegar. 


...

Allí, mi hijo del medio me hizo trabajar en la construcción de una casita de madera que le regalamos para que jueguen los nietos Elías e Ina en el jardín.
...

y le leí cuentos ilustrados con música de Vivaldi al mayorcito
...
De chico, me gustaba mirar mapas y trazar recorridos, también practiqué aeromodelismo, como muchos otros chicos, así como me gustaba andar en bicicleta, práctica que no he abandonado ni ahora, que tengo 78.
...
Actualmente realizo bastante ejercicio, mi perra me lleva a caminar entre 2 y 4 kms varias veces por semana, nado un par de veces por semana y, cuando puedo, salgo en bicicleta, recorriendo alrededor de 10 kms por vez. También leo, interesándome particularmente las novelas históricas, sobre todo si se refieren a la Edad Media. Siempre me interesaron la geografía y la industria aerocomercial. Soy torpe para el trabajo manual, pero lo intento hacer aunque no con mucho entusiasmo. 

¡Gracias Héctor!

Continúa en Parte 3

05/11/2015: David Vergara: Testimonios de mi paleología

¡Hola Hernán!

Buenos días y felicitaciones desde París, donde vivo. Mi hermana me acaba de mandar la dirección del Blog, y lo he estado leyendo con placer y nostalgia.

No sé cómo se hace para asociarse, pero aquí van algunos testimonios de mi paleología:



Mis gerentes fueron Pollitzer, Panich, Lichtenthal y Vella.


Pollitzer en mi casamiento, 1964

David:

-Estuve tentado de poner esta foto en mi entrada inicial, porque es la única que tengo de Gustavo. En cambio le recorté la cara de la foto, para que hiciera más "gerente IBM". 
La novia es mi mujer, el día de nuestro casamiento. No sé quién es el chico que está delante (había muchos invitados). No sé de dónde salió el gato (mi tío, que nos prestó su casa y jardín, tenía una perra, nunca gatos).
Si te parece mejor, reemplazá la foto de mi entrada por ésta. 
¡Gracias!

Hernán: 

-Sí. Mucho mejor!!
¡Saludos!




Sigfrido Lichtenthal en la prehistoria
(yo no lo conocí tan joven)

En 1965, después de haber formado parte de equipo de pre-anuncio del sistema /360 me ofrecieron un trabajo en Forecasting de la World Trade en White Plains. Desde allí conseguí que me mandaran a IBM Europa en París, sueño de mi vida, donde trabajé en Market Research y Product Planning hasta 1995, cuando me (pre)jubilé.

Mi comparación favorita:
 
IBM 350, expuesta en la Feria del Sesquicentenario, 1960: 5 MB,  4 metros cúbicos, 50000 U$S


 






LaCie en 2015 : 6 TB (x 1.200.000), 
0,001575 metros cúbicos, menos de 1000 U$S 


Una vez más, gracias por documentar esta época. 

David Vergara

  1. Estimados Dinos y Dinas. Hace un tiempo publiqué mis historias de aquellos años en la Bull de Francia. Estaba contento de haber cumplido 50 años de profesión. 01/08/1965 al 01/08/2015.
    Leyendo a todos los que aparecieron después, incluido David, he llegado a la conclusión de que soy muy joven y voy a reclamar el título de Dino Junior ya que hay quienes me superan por más de un lustro y eso es mucho.
    Próximamente presentaré mi solicitud formal. Abrazo a todos y bienvenido David.
    1. Sería bueno, Pepe, que compartieras con nosotros esas historias que publicaste, aunque sea algunas.
    2. El tal otoño no se rinde. Sigue mandando mensajes anónimos que no sobreviven por ser anónimos.
    3. ¡Davicho! ¡Tanto tiempo! ¡Temía que no te llegara la noticia de la existencia del blog!
      ¡Un fuerte abrazo!
    4. Hernán Huergo5 de noviembre de 2015, 17:32
      ALFREDO PÉREZ HA HECHO EL SIGUIENTE COMENTARIO:
      1. La foto DE 1963 es de una reunión de la Sociedad (no Asociación) Argentina de Cálculo.
        Motivó un intercambio de correos entre R. Carnota, J.C. Vella, D. Vergara, J C Chamero, Pepe Fernández Pernas, M. Milchberg, S Orce, H. Monteverde y yo, durante junio y julio de 2009, tratando de identificar a los asistentes.

        Hasta donde quedó mi registro somos, de izquierda a derecha, marcando con X los no identificados:

        1 - Diana Buyó
        2 - Jonás Paiuk
        3 - X
        4 - Juan C. Vella
        5 - Eugenia (esposa de JC Vella en esa época)
        6 - Gustavo A. Pollitzer
        7 - David F. Vergara parado detrás de Gustavo
        8 - X
        9 - X(sentada) - nueva presidenta de SAC? (para mí es Aída Cohn, pero nadie lo confirmó)
        10 - Alfredo Pérez (con mis anteojos de 7.5 dioptrías)
        11 - Julio Alberto Montú (parado delante de A.Pérez)
        12/13 - Dr. Pedro E. Zadunaisky y su esposa
        14/15 - Betty y Wilfredo Durán
        16 - X

        Espero haber ayudado.
        Saludos

        Alfredo Pérez
        Buenos Aires - Argentina
        1. si Pepe Lopez de Lagar pide la categoría dino jr, que me queda a mi? (bueno en realidad es una exageración, son tres añitos nada más!)
          Hernán, creo que a Otoño le quedó una cookie y no se da cuenta!!!
          1. Soy Wilfred Durán, wduran1032@gmail.com, y es la primera vez que me meto con un comentario.
            Con referencia al puesto número 3 de la foto en la cual soy el número 15, creo que puede ser la esposa de Paiuk, a quién conocí en su casamiento.