Autor del Blog: HERNÁN HUERGO

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27/09/2024: Conversando con Ana Piccin: Episodio 4: Testimonios.

Queridos Dinos,

Nada mejor para concluir este "Conversando con Ana Piccin" que recurrir a algunos testimonios de unos cuantos Dinos y una Dina. A mi criterio sirven como excelente broche de esta serie, además de sumar luces y detalles de "la Anita". Leyendo más abajo descubrirán porqué la llamo así. 

Me imagino que habrá más Dinos o Dinas que podrían dar otros testimonios. No se ofendan si no los consulté. Quien quiera aportar su testimonio puede hacerlo a través de comentarios.  

!Muchas gracias por sus testimonios, Tony, Pepe, Alejandro, Rodolfo, Carlos y Cris!

¡Gracias especiales y felicitaciones para vos, querida Ana!

Abrazos a todos.

Hernán


Antonio Castro Lechtaler
Ana Piccin es un ser humano entrañable y ampliamente valorado por múltiples razones. Nos conocemos desde hace varios años (aunque no importa cuántos), compartiendo nuestra vinculación al mundo de la informática y coincidiendo en numerosos congresos, seminarios y otros eventos académicos y sociales.

Sin embargo, creo que he podido apreciar aún más su calidad humana y profesional en el ámbito de nuestras actividades como colegas, en especial aquellas que nos hermanan como parte de "los Dinos". Permítanme citar algunos ejemplos puntuales.

A principios de los años 2000, participamos en la acreditación de la Universidad J. F. Kennedy, para la cual fuimos convocados varios profesionales. Ana representaba a la Universidad, y yo, junto a un colega, actuaba como asesor externo. Ese fue, quizás, mi primer encuentro profesional significativo con ella, y desde entonces pude apreciar tanto su capacidad profesional como su calidez personal.

Posteriormente, Ana se destacó en la obtención de una Maestría en el Centro de Altos Estudios en Ciencias Exactas (CAECE), y continuó trabajando en varios proyectos de investigación, como el titulado "El diseño de aplicaciones didácticas en un contexto curricular basado en competencias", entre muchos otros que sería extenso enumerar.

En varias de estas actividades fui designado como evaluador, lo que me permitió, de manera directa, confirmar su valía como profesional.


Pepe López de Lagar
con Cristina



A Ana no la voy a describir profesionalmente porque a través de “Conversando con…”, así como el conocimiento que muchos tenemos de su trayectoria, sería redundante.

En cambio, me voy a referir a ella como artista. La conocí en esta actividad una vez que cantamos varios D&D en un almuerzo en el Club Palermo.

Ese día nos ofreció “E se domani”, y quedé encantado por la dulzura de su interpretación.

Hace poco, estuve en un recitan que hizo en un local en Pasaje Bollini de CABA, y quedé nuevamente fascinado con su forma de cantar, esta vez en inglés, por el color de su voz y su buen gusto. No sé si todos conocen esta faceta de Ana, pero deberían conocerla para disfrutar como lo hice yo. Es en definitiva una excelente profesional que ha encontrado en el canto, un hermosa forma de equilibrar su quehacer profesional con una expresión artística probablemente heredada del amor de su padre por la ópera y su visión musical de la vida que tuvo desde su juventud. Gracias Ana.

Ana cantando Speak Low, de Kurt Weill.
La Dama de Bollini, 24/8/2024



Alejandro Oliveros

Clic en la flecha para escuchar el audio.


Rodolfo Ratto
Bueno, a Anita yo la conocí más en profundidad cuando se convirtió en esposa de Pollitzer. Pollitzer fue mi mentor desde que empecé en este trabajo. Por otro lado, entablamos, como yo tenía con Pollitzer, relaciones mucho más personales. 

Me puedo acordar, bueno, obviamente de haber ido a la casa bastantes veces, pero después, por ejemplo, Pollitzer tenía una lancha y una casa en El Tigre e íbamos frecuentemente con la hermana de Annie, etc. 

Eso un poco desde la parte personal. Desde la parte profesional, yo cada vez que algún gerente necesitaba, de las empresas donde trabajé, que fueron varias, necesitaba asesoramiento en PC o entrenamiento o aprender, porque en aquel momento la PC era media revolucionaria y no todo el mundo la conocía, siempre la recomendé a Ana. Desde gerentes generales a gerentes y directores, y siempre me hizo quedar muy bien. Todo el mundo quedaba encantado y todo el mundo aprendía.


Carlos Tomassino
En el año 72, yo estaba haciendo un traspaso para el Registro Nacional de las Personas, pero en ese interregno me ofertaron, esperando la posibilidad de acceder a una analista mayor SCD, como era el cargo de ese momento, trabajar para el IOSE. En ese sentido, el IOSE trabajaba con el Burroughs B3500 del DISCAD, así que yo prácticamente a diario iba al piso 12 del Ministerio de Ejército. Pensemos que en ese momento gobernaba el Ejército, gobernaba el General Lanusse, y yo iba muy seguido, casi permanentemente, así que teníamos acceso al piso 12 del Ministerio de Ejército. 

Allí cada tanto aparecía Gustavo Pollitzer, no sé si era por algún grado de amistad o no que tenía con alguno de los oficiales, y algunas veces aparecía con la que todo el mundo decía que era su novia, que era Ana María Piccin, y Ana María era, cuando era jovencita, lo es ahora, era hermosa, así que los oficiales jóvenes estaban embobados mirando. Llegó la Anita, le decían, la llamaban la Anita. Así que de eso me acuerdo, fue mi primer contacto, la saludé seguramente, pero claro, yo en ese momento estaba todavía preocupado por mis accesos informáticos. 

En realidad a Ana la traté y mucho cuando finalmente con Gustavo mantuvimos una amistad, y eso comenzó cuando él terminaba su gestión en ensayo como presidente y trasvasaba el mando a Héctor Monteverde, y Héctor Monteverde me llevó a mí de director. Y yo entonces allí entré, pero en ese momento, si no me equivoco era la JAIIO XI, y bueno, me propuso a mí, yo en ese momento, sería el año 80, estaba 
Ana Piccin, Nora Rivero, yo, Gustavo Pollitzer,
Jorge Casssino, Juan C. Anselmi.  (Uruguay).
1980, Hotel Hilton, Caracas
asociado con Jorge Cassino, y trabajamos juntos en la coordinación de JAIIO. Y ahí tuvimos ocasión de vernos, pero en realidad con Jorge compartimos con Gustavo y Ana María, un viaje que hicimos a un evento que hacía el Centro Latinoamericano de Estudios en Informática en Venezuela, y nos encontramos en Caracas y allí compartimos, incluso tengo una foto, en la cual estamos junto a ella y junto a Gustavo y algunos otros actores. 

Creo que eso es todo lo que tengo para comentar, que entonces tengo una buena amistad, porque después obviamente en los 90 durante Belgrano hubo una mayor proximidad, producto de que Gustavo había sido también decano en la Facultad de Tecnología, donde yo después lo fui.


Cristina Vélez
Mi amistad con Ana es algo atípica. Nos conocemos hace mucho, es cierto, pero nunca trabajamos juntas ni salíamos a compartir un café. Nos cruzábamos en eventos informáticos y curiosamente siempre sentí la conexión que hasta hoy nos une.

No voy a hablar de su profesionalismo porque ya todos la conocen y respetan aunque a mi me hubiera encantado compartir proyectos con ella. No voy a hablar de su adorado Gustavo de quien aprendí muchísimo.

Quiero hablar de Ana, de su histrionismo que delata su sangre italiana, de su muy amable sonrisa cuando habla y de su calidez cuando escucha. Una mujer auténtica, sin reveses.

El de ella no fue un camino fácil y sin obstáculos. La vida la golpeó duro y fuerte pero su espíritu la levantó en cada caída. Cuando la vida no le sonrió ella decidió sonreírle a la vida y la peleó para criar a sus hijos con mucho amor y dedicación. Una “gallina clueca” como ella misma se definió. Un ejemplo a seguir! Por todo esto la admiro y la quiero.

Nosotras ahora nos vemos esporádicamente en encuentros dinos o en sus presentaciones de canto donde despliega su indudable talento para el arte. Sin embargo la siento mas amiga que muchas amistades que están en mi vida desde siempre.

Gracias Ana, por brindarme tu empatía y tu amistad.  Por priorizar, entre nosotras, calidad sobre cantidad.

Y por compartir tu historia con todos nosotros.

Un beso!

23/04/2022: Club Palermo 22/04/2022: Un almuerzo extraordinariamente ameno y concurrido.

Queridas Dinas, queridos Dinos,

Le robé la expresión a Lidia Seratti
Para el título de esta crónica, Un almuerzo extraordinariamente ameno y concurrido, le robé la expresión a Lidia, gracias Dina! Me pareció una definición exacta.

Para mí fue un placer muy pero muy especial. Organizar un Club Palermo sin contar con el Germánico, el Master Organizador, se presentaba como un gran
desafío. Me dediqué con alma y vida al tema, algunos lo notaron, doy fe. Era como un proyecto de laburo de mis épocas dinosáuricas más desafiantes. 

¿Podría contar con la ayuda de Héctor Repossi, nuestro tesorero recontra probado? 

Héctor Repossi, Diego Repossi
y Javier Pichot 
(clic en cualquier imagen para ampliarla)
Héctor, por suerte, dijo que podría venir para oficiar de Tesorero. No sólo eso, lo acompañaron como asistentes su hijo Diego y un amigo de éste, Javier Pichot. Gracias Héctor y adláteres. Resultado diez puntos.

Imposible que yo asumiera la tarea de fotógrafo, incompatible con la misión de atajar todos los problemas como Organizador (ahora valoro mucho más todos tus logros en el rubro, Jorge Hofmann). 

Adolfo Drogué, fotógrafo, camarógrafo
y sobre todo artista
Adolfo Drogué asumió con todo gusto ser el 
 fotógrafo único de la reunión, además de camarógrafo, además de producir una nueva obra de arte con su estilo, el magnífico video que encuentran más abajo. Gracias Cacho, te pongo once puntos.

Como si fuera poco, Viviana Esterkin me sorprendió ofreciendo su ayuda para lo que hiciera falta. Regalo del cielo, ofició de tomar lista a la gente que iba llegando. Tarea no menor, en general no los conocía. Fuimos 35, un montón. Gracias Viviana, tenés un Sobresaliente. El reportaje que te hice lo encontrás acá en seguida. 

Reportaje a Viviana Esterkin

Muy bueno la cantidad de gente que fue. Y ahora les comento muchos más que se hubieran sumado, que mandaron sus saludos, pero que les fue imposible por distintas razones: Ida Bianchi y Raúl Saroka -problemas de salud-, Jorge Cassino -salud de la esposa-, Francis Fernie -en la costa-, Antonio Castro Lechtaler, Jorge Basso Dastugue y Sandra Rouget -en el exterior-, Carlos Leone y Jorge Hofmann -en Mendoza-, Hugo Scolnik y Hugo Strachan -reuniones de trabajo de los viernes-, Héctor Monteverde -fuera de la ciudad-, los Bevilacqua -él sufrió esguince de tobillo en la misma mañana-, y disculpen los demás que me hayan avisado y haya omitido en esta reseña.

Claudio Di Veroli, visitante de Luca


Pero es momento de destacar algunas presencias. Claudio Di Veroli, llegado desde Lucca por unos días, bienvenido! 

Y tuvimos la reaparición estelar del Pipi Iglesias. Estaba cerca mío y podía oírlo todo el tiempo, no me imagino en qué momento comió. "No hablaba sólo yo", se defendió, "acá en frente Eduardo casi no me dejaba hablar a mí". Se refería a nuestro fan número uno y decano del grupo, don Eduardo Basseterre, que dice que nuestros almuerzos lo hacen refeliz (disculpen que use lenguaje de mis nietos, eso de re...).

El Pipi Iglesias y Eduardo Basseterre hablaron hasta por los codos

A las trece arrancaron las ceremonias oficiales, tomando la palabra nuestro Dinobedel. Comenzando con la entrega de los Premios Dino pendientes de entrega de las respectivas plaquetas. O sea, Ana Piccin, Mariana Delbue, Jorge Mendivelzúa, Antonio Martino y Adolfo  Drogué.  
Ana Piccin recibiendo su plaqueta
Siguiendo luego con la entrega de los Premios Dino del día, felicitaciones para Miguel Simoes y Alejandro Oliveros. Miguel pronunció un discurso corto, apenas de una palabra, "Gracias". Alejandro estuvo más extenso, dos palabras, "Infinitas Gracias". 

Miguel Simoes y Alejandro Oliveros, Premios Dino del día
Lo ven todo en el video fantástico que preparó Cacho Adrogué, otra obra de arte que es un regalo de punta a punta.

El maravilloso video preparado por el Artista

El almuerzo en Club Palermo estuvo fantástico como siempre, por lo menos me pareció a mí. Lidia logró la opción de Zapallo en almíbar de postre y se lo agradezco, lo pedí y estaba fuera de serie. 

Aprendí que tengo cosas para mejorar. Lo descubrí cuando el encargado me avisó que ya había llevado a la mesa las ocho porciones de pollo solicitadas y que había gente que le seguía pidiendo pollo, al tiempo que sobraban sorrentinos. La conclusión obvia era que algunos se habían "olvidado(?)" de sus opciones y aceptaban o pedían otra. Pero los problemas se fueron solucionando. 

El servicio estuvo un poco demorado, se hicieron casi las cuatro de la tarde, otra cosa para mejorar. 

Pero cuando las cuentas de lo recaudado cerraron perfecto -gracias de nuevo, equipo Repossi- y pagué -separando el aporte plaquetas para Carlos- me sentí enormemente feliz. Tarea cumplida! Y también sentí que la gente que había ido la había pasado muy bien.

Muchas gracias por el regalo, Ana
Piccin, Liana Lew, Jorge Ardoino
y Mimí García
Ah, encima recibí un regalo adelantado de cumpleaños, va la foto. Me lo entregó Liana Lew en nombre de ella, de Jorge Ardoino, de Ana Piccin y de Mimí García, una amiga que tenemos en común con Liana desde aquellos gloriosos días compartidos en Hospital Escuela. Como diría Oliveros, "Infinitas gracias" a los cuatro!

Otra vez lo pensé. Qué gran trabajo realizó y sigue realizando nuestro Dinobedel y amigo de todos, Carlos Tomassino. Esta comunidad que hoy tenemos, que nos da satisfacciones compartidas, creo que es un logro extraordinario. Ayer fui un Dino feliz! Ayer fuimos muchos Dinos y Dinas felices!

En nombre de todos muchas gracias, Carlos! 

Un abrazo a todos.

Hernán

23/04/2017: Club Palermo 21/04/2017: ¡Albricias!





Claudio Di Véroli mandó cinco fotos más,
de calidad sbresaliente. Gracias!
Queridos Dinos y Dinas,

Esta vez llegué tan temprano como nunca antes. Era un mediodía primaveral y la primera escena que vi merecía una foto. Allí en el patio previo a la cantina misma estaba el Dino histórico Héctor Monteverde acompañado por dos de nuestras Dinas más históricas, Irene Loisueau y Ana Piccin. Al para mí forastero de pelo blanco, Hugo Padovani, no lo reconocí ni lo recordaba, seguramente otra de mis desmemorias. 

Fue un saludo fugaz, el trabajo es el trabajo, así que entré de inmediato a nuestra sede. Ni el mismo Dinobedel había llegado. Pero como todos sabemos, nuestro Organizador titular, aquejado de problemas en su ojo sano, decidió designar al inefable Pacioli, o sea Jorge Hofmann, para asumir su función. Nadie mejor como "Organizador Designado".


No bien atravesé la puerta el Master estaba allí. Lo de Master es una interpretación libre de la abreviatura con que comienza su rúbrica, ya famosa, al pie de todos sus mails.
      
El "Organizador Designado" estaba acompañado por Alfredo Pérez y dos forasteros más. A Claudio Di Véroli por supuesto lo reconocí. Fue instigador de la fecha de este encuentro, cuando pidió que coincidiera con una ventana de días que estaba en Buenos Aires. A la niña no la conocía. 'Casi demasiado niña para ser Dina', pensé.
Adriana Risso con el cronista
-Adriana Risso -dijo llamarse.
-Primero la foto -dije, y le pedí a Alfredo que nos sacara a ambos.

-Y ahora el reportaje, acompañame.
-Pero Carlos no me dijo nada de esto -balbuceó Adriana, con tono asustado, con cara de "en qué me estoy metiendo".

Pero el reportaje es obligatorio para todo forastero, bien lo saben todos. Caminamos unos pasos hasta una zona de silencio.

-Son apenas dos preguntas. La primera es por qué estás acá.
-Me convocó Carlos Tomassino, nuestro líder de siempre -contestó sin dudarlo.

¡Impresionante, Dinobedel, piropos como ése son para coleccionar!

-Aclarame lo de nuestro "líder de siempre".
-Carlos Tomassino fue profesor mío en la Tecnológica. Impulsor de las primeras Jornadas de Profesionales Informáticos en la Argentina, de donde salió el Consejo Profesional en el 84. Trabajamos juntos en USUARIA, en la Asociación de Graduados de la UTN y en varias cosas más. Siempre fue el referente de nuestra promoción en la UTN.

Lo dijo todo de corrido y ya no parecía en absoluto asustada. Más bien todo lo contrario.

-¿En qué año empezaste en Informática?
-En 1976, ya soy vieja.
-No tanto, pero como Dina calificás, se requieren 40 años. 

-La segunda pregunta es a qué dedicás tu tiempo ahora.
-Ahora... estoy... aprendiendo a disfrutar días sin tener que trabajar.
-¿Estás jubilada?
-No, estoy sin trabajo.
-¿Familia?
-Casada desde hace 37 años, dos hijos, un nieto y una nieta en camino.
-¿Hobby?
-Me encanta organizar reuniones familiares.

Gracias, Adriana. Por favor seguí viniendo.

Claudio Di Véroli con la Dina 1976
El siguiente en mi lista de To Do fue Claudio Di Véroli.

-¿A qué dedicás tu tiempo hoy?
-Desde que me jubilé me dedico a la Musicología. Hago estudios sobre música antigua, sobre todo barroca. Toco clave y órgano. Muy de vez en cuando doy un recital. Me publican artículos y libros, casi siempre en inglés, que permiten la difusión mundial.


De origen organológico, el clave es una cítara 
o salterio con mecanismo de pulsado, como 
todos los cordófonos de teclado (incluido el piano). 
Su nombre proviene de los modelos originarios, 
que tenía escrito el nombre de la nota correspondiente 
(determinada por una clave musical) sobre cada tecla. 
Se me ocurrió pensar que el currículum de este Dino debe ser uno de los más extensos y variados del mundo. Maté algo de mi ignorancia sobre ese instrumento llamado clave con Google. 

-¿Tu familia?
-Estoy casado, tengo un hijo, una hija. Mi hijo y mi sanísima madre viven en la Argentina. Mi hija vive en Escocia. Con mi mujer vivimos en Italia. Cada tanto viajamos para verlos.
-¿Nietos?
-Lamentablemente no.
-Todavía no, tenés que decir.
-Todavía estoy a tiempo, exactamente.

Gracias Claudio. Acepto invitación para uno de tus recitales. No te olvides de mandarme los pasajes.

Ya empezaba a llegar la gente, Dinobedel incluido. La conversación y los saludos mantenían a todos cerca de la puerta y de pronto, para mi gran sorpresa y alegría, los vi. Habían venido Pilar y Tito Suter. ¡Albricias! 

Pero en mi lista tenía pendientes a otros forasteros llegados antes.


Hugo Padovani
-¿Cómo te juntaste a este grupo, Hugo?
-Nosotros nos reuníamos con Carlos  en el grupo que se llamaba Bit 25.
-Entonces debemos habernos visto en algunos de esos encuentros. ¿Dónde hiciste tu actividad informática?
-Estuve en el Instituto Geográfico Militar. En el ámbito universitario fui Director de Sistemas de la Universidad de Tandil y profesor viajero. Actualmente soy Decano de la Facultad de Informática de la Universidad de Morón.
-¿Familia, hijos, nietos, hobbies? 
-Tengo familia, hija, nietos, voy por mi tercera etapa.
-¿Tercera etapa?
-De matrimonio. Soy modelo 41, tercera mano. Cinco hijos propios, dos de mi última señora. Nietos nueve propios más dos de mi última señora.

Gracias, Hugo. La felicidad de tu tercera etapa se te nota en la cara.


Silvia Sundheimer
-Hola Silvia, ¿cómo llegaste a este grupo?
-Me avisó Ana María Piccin, éramos compañeras en la facultad, computadoras científicas y nos hemos seguido viendo.
-¿Qué hacés en esta etapa de tu vida?
-Ahora estoy jubilada, pero trabajé como cuarenta años entre la Comisión Nacional de Energía Atómica y Nucleoléctrica Argentina.
-¿Familia, hijos?
-Soy soltera.
-¿A qué dedicás tu tiempo libre?
-Hago Aqua Gym. Desde hace años hice cursos de literatura en inglés. Leemos cuentos y los analizamos. Una forma de conservar el inglés que había mejorado bastante cuando la Comisión me mandó un tiempo a Canadá. Soy coordinadora de los Talleres Literarios que organiza el Hospital Pirovano como parte de un programa de salud mental barrial.

Gracias, Silvia. Me dijiste que no escribís cuentos en inglés pero no te creí. Animate a mandar uno y lo compartimos en Clemente.

Ya éramos multitud cuando el Master dio la orden de que nos sentáramos en la mesa en U. Pero fue el momento de saludar y entrevistar a los universalmente extrañados y queridos Suter.  

Tito y Pilar Suter, ¡Albricias!
-Pilar, Tito, un enorme placer volver a verlos. Creí que nunca iban a aparecer. ¿Qué es de la vida de ustedes ahora?
-Una vida de jubilados -dijo Tito.
-Háblenme de sus hijos.
-Tenemos tres, de 54, 53 y 50 cumple el más chico -contestó ella.
-El más chico se ha ido a Suiza, hace catorce años. Tenemos un nieto suizo -intervino Tito.
-¿Cuántos nietos tienen?
-Tenemos cuatro nietos -arrancó él.
-El mayor tiene 26, es médico -siguió Pilar-, está haciendo la residencia en el Hospital de San Isidro. El hermano tiene 20, estudia Ciencias Económicas, el suicito cumple pronto 14 y el más chiquito...
-¡Todos varones! -la interrumpí, y me quedé sin saber la edad del más chico. Perdón, Pilar.

-¿Qué hacen con su tiempo libre?
-Viajamos mucho.

Cuando les pregunté si hacían cruceros descubrí que son adictos a los cruceros de río. Ya tienen en su haber el crucero del Rhin, el del Danubio, el que va de Bruselas a Amsterdam, y no sé cuántos más. Aunque supe que el preferido fue el del Volga, de San Petersburgo a Moscú.

-¿Hobbies?
-Estoy empezando a escribir la historia de mis padres -dijo él.
-¡Qué bueno, Tito! ¿Y vos, Pilar?
-Yo miro las noticias todo el tiempo. A veces me enfermo, tengo ratos en que me siento mal -dijo ella.

No es para menos, Pilar, nos pasa a todos.

Gracias, Suter y Suter. No se nos pierdan.


El gran Dinobedel con la Sundheimer
Fuimos unos 30, nada mal, con algunos ausentes que suelen ser habituées pero no vinieron. 
Me preocupó el mensaje de Rodolfo Naveiro, que dijo que no podría por "estar discapacitado". Ojalá que nada grave ni permanente.
Liana Lew avisó que lo operaban a su Jorge Ardoino el mismo día. Ya sabemos que todo salió bien, por suerte.  
Me alegré de que la razón de ausencia de Pepe López de Lagar fuera ese crucero que sale de Vancouver y que visita las Alaskas. Siempre quise hacerlo, mi envidia es total. 
Silvia Sundheimer, Ana Piccin e Irene
Loiseau, esta vez hubo record de Dinas
Daniel Bronstein pidió esmero con el menú pero no se esmeró en prestarnos su presencia. 
Hugo Scolnik y Hugo Strachan fueron extrañados. 
Y no sigo con la lista de extrañados, que seguramente reaparecerán en el próximo Club Palermo. 

Pero es importante hacer notar que Irene Losiseau y Ana Piccin cumplieron con su promesa de acercarnos nuevas Dinas. Por ahora fue Silvia, pero seguirán sumándose otras, estoy seguro. Con Lidia, las Adrianas y Pilar esta vez sumaron 7 (siete!). Un 25%, ya es otra cosa. 


Yo soy Luca, dijo Héctor Repossi, y yo
Pacioli, dijo el Master Jorge Hofmann
No es novedad para nadie decirles que estos almuerzos son comilonas que parecen de otras épocas. Que el festín arranca con las fuentes rebosantes de fiambres, donde jamones, quesos, palmitos, salames, morrones, rodean porciones de rusa. Nuestros ojos recorren la fuente indecisos, se nos hace agua la boca y terminamos por decidir que nos vamos a servir de todo un poco. Toda una empresa para cada uno. Que de pronto el mini ejército de mozos refuerza con las rabas, platos aquí y allá. 

El Organizador Designado, Master Hofmann,
superó todas las expectativas.
Que cuando todavía nos resulta imposible dar cuenta del surtido de fiambres y de rabas, aterrizan en nuestras proximidades las famosas milanesitas cuadradas de muzarella. 
Es el momento de empezar a dudar si vamos a poder con el plato principal solicitado. Ya le hemos respondido al Master nuestra opción, entre A1 y A6. Como si fuera poco, hay un postre en el futuro, que ya hemos elegido entre P1 y P4. Algunos, como corresponde a la edad que transitamos, ya nos hemos olvidado cómo respondimos a las preguntas del alemán. 
Pero no tiene la menor importancia. Porque el Organizador Designado, Master Hofmann, ha orquestado la cosa para que los mozos aparezcan portando platos que además vienen con nombre y apellido. 

Alberto "Feliz" Chochlac, Horacio Borsani
y Héctor "Luca" Repossi

-¡Eduardo Martínez!-dice uno, con voz estentórea, plato de fideos salteados con verdura y jamón en mano.
-¡Horacio Borsani! -vocifera un segundo, el mismo plato humeante en mano.


En mi vecindad Eduardo Molinero no para de sacar un tema tras otro. 

-Ustedes piensan de forma diferente.

Su mirada se dirige con la frase a Adriana Schottlender. Yo lo conozco, sé que el abogado se refiere en especial a los "informáticos" cuando habla de ustedes. Protesto con energía.
Eduardo Molinero, Alberto Solanas,
Lidia Seratti y Adriana Schottlender

-No existe un ustedes. Cada persona es un mundo diferente. Adriana, por ejemplo, es muchas cosas más que no tienen que ver con la Informática.   

La Schottlender entrega una suerte de ficha con sus actividades, galardones y títulos y Eduardo queda en shock. De pronto el tema cambia a las diferencias entre hombres y mujeres, materia harto peligrosa. Me olvidé de decirlo, siempre hay vino a rabiar en estas comilonas. Por suerte pronuncia una frase que parece matar cualquier sospecha de misoginia:

-Ustedes, las mujeres, tienen la ventaja de combinar en una sola unidad los dos hemisferios del cerebro. En cambio los hombres trabajamos con un hemisferio por vez, incluso con casilleros dentro de ese hemisferio.

Coco, Claudio y Liana, con collar
Me siento discriminado con el comentario, pero no tengo elementos para rebatir nada. Sospecho que Molinero es de los que leen un sitio llamado Taringa, donde aparecen teorías para cualquier tema que se les ocurra.

-Por eso es que cuando hablan de un tema pueden pasar a otro y a otro sin parar, aunque no tengan demasiado que ver con el tema original.
Enrique Draier prometió contactar a Correa

Ahora no entiendo si el abogado está ponderando o agrediendo al otro sexo. Pero sin duda nos está entreteniendo a todos.

Hago un recorrido por otras vecindades y termino hablando con Enrique Draier y Mike Kurlat.

-¡Qué bueno que estuvo el Conversando con Hugo Scolnik! -me dice Enrique.
Mike Kurlat también ofreció ayuda
-Sí, la verdad que fue toda una sorpresa para mí. Excelente lo abierto que estuvo Hugo -contesto.
-Yo todavía no lo leí -aclara Mike.

No te los pierdas, Mike. No se los pierdan, todos. Son best sellers del mes y valen la pena, Conversando con Hugo Scolnik, Parte I y Conversando con Hugo Scolnik, Parte II.

Entonces les comento mi idea: hacer una entrevista virtual con Manuel Sadosky. Para lo cual estoy buscando gente que lo haya conocido mucho.
Juan Carlos Cattáneo y Hugo Padovani
-Tendrías que hablar con Carlos Correa, quien fue Subsecretario de Informática en la época  de Manuel como Secretario, tiempos de Alfonsín. Está en Buenos Aires los fines de semana. Le puedo preguntar si está dispuesto a que hables con él del tema.

Curiosamente el profuso Eduardo Molinero me había hablado minutos antes de Correa como uno de los pioneros del derecho informático en la Argentina.

-Sería excelente, Enrique.

Mike también me ofreció un contacto de alguien que lo conoció mucho. De paso les pido a todos los Dinos y Dinas colaboración en el tema.
Héctor Monteverde y Eduardo Basseterre
En mi recorrida sacando fotos, de pronto descubrí una cara que no conocía.

-¿Quién es? -le pregunté a alguien.
-¿No lo conocés a Eduardo Basseterre? -contesta sorprendido. 

Por el tono de la respuesta me di cuenta que se trataba de un histórico importante. El día que en la República de l@s Din@s hagamos billetes, su figura va a aparecer en alguno de los importantes. Por supuesto lo convoqué para la foto y el reportaje.



Eduardo Basseterre
-¿Por qué estás acá, Eduardo?
-Yo vine varias veces hace años. Ahora tuve ganas de volver y volví. Soy el más viejo de todos.
-Comentame de tu vida informática y qué hacés ahora.
-Ahora hago fiaca. Me dedico mucho a mi colección de soldaditos, la más grande que hay en la Argentina.
-¿Más grande que la de Acero Jurjo?
-La mía es más grande. La colección de él la vendí yo, en doscientos cuarenta mil dólares.
-¿Y tu vida Informática?
-Yo quería ser milico, mi viejo me quería ingeniero. Estudié Historia. Entré en Relaciones Exteriores. Me echaron en 1954, estaba en la subsecretaría religiosa. Papá me consiguió empleo con su amigo Delbene, en Jabón Federal. Un día bajé al sótano y descubrí un equipo IBM a tarjeta, una 407. Me di cuenta que era el futuro y pasé ahí perdiendo plata. Pero en cuatro años, en 1961 llegué a Gerente de Sistemas en Minimax. De ahí pasé a Monsanto, donde instalamos una /360. Luego pasé a Cruz. Terminé como Gerente de Sistemas y luego de Ventas de una compañía que daba servicios informáticos para 17 bancos.
-¿Tu familia?
-Tengo esposa, la segunda. La primera murió a los 33 años y me casé de nuevo dos años después. Tengo 3 hijos y dos nietos.
-¿Algún otro hobby?
-Historia.

Gracias, Eduardo. Seguramente tenés muchas historias de tu vida para compartir con los Dinos. Las esperamos.

Ricardo Rivas, otro Dino feliz
Bueno, la pasamos otra vez de maravilla. Para muestra sobra un botón, basta ver la cara de felicidad de Ricardo Rivas allí en la foto. 

El amigo Luca me cobró $370, que pagué sin chistar. El Master Hofmann, Organizador Designado, rostro radiante de misión cumplida, me dijo:

-Esperamos la crónica. El próximo Club Palermo será en dos meses.

Por supuesto que hay crónica Jorge.
¡Felicitaciones para vos, para Luca y para el Gran Dinobedel!

En dos meses nos volvemos a ver.

Un abrazo a todos.
Hernán

PD: Me olvidaba, Marta Ratti mandó justificativo de su ausencia. Aceptamos como razón el viaje por su nieto. Rechazamos que no se considere una DINA.

El 18 de abril viajo para festejar los 2 añitos de mi nieto mexicano, de modo que no estaré en este almuerzo. Pero además, había decidido no asistir a tales almuerzos hasta que el grupo de Dinos y Dinas conozcan mi historia dentro de la computación, que me haga merecedora del mote de "DINA", pues sólo di una pequeña introducción de mi curiosidad e interés continuo por conocer nuevos procedimientos y técnicas, mucho antes de que la "computación" ingresara a mi vida y ganara la partida, pues si bien finalicé la carrera de Contadora Pública, trabajé más de 30 años en proyectos de Sistemas. Al lado de las presentaciones y antecedentes de muchos de los integrantes, me siento como una colegial!! Fue un gusto saber de la existencia del grupo; en mi primer almuerzo con quien más conversé fue Ditada.... Lamento su desaparición. Hasta pronto, Marta Ratti