Autor del Blog: HERNÁN HUERGO

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27/05/2019: Conversando con Irene Loiseau. Parte 3 Testimonios


Llegamos al momento del cierre de este Conversando con Irene Loiseau. La entrevista con ella más el intercambio que tuve luego de conversaciones telefónicas, de mails y de whatsapps fueron para mí fuente de descubrimientos y sorpresas, que realmente disfruté.

Me propuse dar el broche final para esta saga con testimonios de gente que la ha conocido de cerca y que pueden aportar su pensamiento sobre ella enriqueciendo lo escrito.

Comienzo por decir que la idea de realizar un Conversando con Irene surgió en otro Conversando, el que realicé con Hugo Scolnik, el padre de sus hijos.

Fue en una parte inédita de esa conversación cuando le hice la pregunta:
-Hugo, en este plan de entrevistas, que puede dar lugar a un libro, me gustaría entrevistar a algunas Dinas. Te quiero pedir tu opinión de quién vale la pena entrevistar en la Argentina.
-Bueno, pienso que Irene es una, porque hizo mucho por las competencias internacionales de programación, fue Directora del Departamento de Computación y movió mucho a los chicos para que compitan en el mundo, eso me parece un aporte muy interesante de ella. 
Este es el primer testimonio, que ahora, a mi pedido, Hugo completó con las siguientes palabras:

       Hugo Scolnik        
Irene, más allá de sus conocimientos e investigaciones en Matemática, tiene una gran capacidad como organizadora. Esto se reflejó en la excelente tarea que hizo como directora del Departamento de Computación (FCEN-UBA) y en todo lo referente a los concursos internacionales de Programación. Es una excelente profesora, tal como se refleja en las encuestas, y ha dirigido numerosas tesis. Su trabajo más citado es An Ant Colony Algorithm for the Capacitated Vehicle Routing. 

Muchas gracias por tu testimonio, Hugo, sin duda muy valioso.

Siguen otros testimonios, aportados por personas que la han conocido por razones personales y/o profesionales.

¡Muchas gracias todos!


           Raúl Carnota          
Acerca de Irene

Nos conocimos con Irene en la Facultad de Ciencias Exactas allá por 1968 (¡más de 50 años, impresionante!). Ella venía de Perú, adonde había emigrado su familia luego de que la dictadura de Onganía dejara cesante a su padre que era profesor en Córdoba. Al principio estábamos a la misma altura de la carrera, pero sólo al principio, ya que ella se recibió mucho antes. Así fue como mi primera experiencia docente como ayudante alumno fue en un curso de Geometría donde Irene era la docente a cargo. De ahí recuerdo su solidez conceptual y su respeto por los estudiantes. En las tumultuosas pero muy creativas épocas del 73/74, Irene participó en forma activa de las propuestas renovadoras de la enseñanza de las matemáticas. Nunca lo hizo desde una actitud de un entusiasmo irreflexivo, sino por convicciones arazonadas. Nos perdimos de vista cuando se fue a Bariloche y luego con los exilios forzados. Con el retorno de la democracia nos reencontramos y compartimos la participación como graduados en la facultad y vacaciones con hijes en Villa Gessel.  Desde entonces nos vemos regularmente, compartimos reuniones, salidas sociales matizadas con discusiones de arte, política o historia y a veces acompañadas de comidas caseras, circunstancias en las que la calidad de Irene como cocinera se hace notar. Irene es una amiga leal, “de fierro”, con perfil bajo, que ella eligió, pero siempre presente. Y es una persona muy comprometida con aquello en lo que cree.  Lo demuestra su rol fundamental en la construcción del Departamento de Computación de Exacta o su participación durante varios periodos en el Consejo Directivo de la facultad. Este compromiso con lo colectivo le consumió mucha energía entre los 40 y 50 años, época clave para la producción académica.  Sin embargo, esta dedicación no fue adecuadamente reconocida por una parte de los jóvenes docentes e investigadores del DC en ocasión de que el jurado de su último concurso propuso su promoción a profesora titular. Si  bien este  “desaire” le dolió, siguió trabajando y colaborando en el DC y, en especial, con las Olimpiadas de Computación lo que es representativo de sus valores en los que la construcción colectiva tiene mas peso que el cultivo del ego.


Pablo Jacovkis
Sobre Irene Loiseau

Quiero referirme especialmente a la gestión de Irene como directora del Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, porque su labor en ese cargo fue particularmente sobresaliente. Irene dirigió el Departamento entre 1991 y 1999 y luego entre 2005 y 2007, y su gestión fue clave para el desarrollo del Departamento, y para que el mismo se convirtiera en una unidad académica dinámica, muy productiva, y con el mismo nivel que otros departamentos de la facultad con mucha mayor antigüedad y tradición. Irene, aparte de su intensa actividad de gestión, de llevar a cabo sus tareas de docencia e investigación y de dirigir numerosas tesis de grado, así como tesis de doctorado y becarios, asumió personalmente la dirección del FOMEC (Fondo de Mejoramiento de la Calidad Universitaria) de computación, proyecto de más de un millón y medio de dólares que Irene aprovechó con enorme eficiencia, aumentando el equipamiento del departamento, apoyando el doctorado, ofreciendo becas mixtas y abiertas, realizando ingentes compras bibliográficas y de hemeroteca e invitando a profesores visitantes de alto nivel. Su actividad fue incansable, y estaba (y está) siempre preocupada hasta por los menores detalles. El trabajo de Irene fue crucial para convertir al Departamento de Computación de un departamento pequeño, sin doctorados, prácticamente sin investigación, sin masa crítica, en un Departamento que, para quienes buscan salida profesional después de recibirse, forma graduados competentes y de gran cultura informática y, por otro lado, en un Departamento con numerosos grupos de investigación, una planta docente de excelente nivel, y merecido prestigio académico.
 

     Carlos Tomassino     
A Irene la conocí en los 80, no recuerdo bien si en las reuniones de Sadio o de Usuaria, pero siempre me fue referente de la facultad de Exactas de la UBA. Cuando a inicios de los 90 accedí al cargo de decano en la Universidad de Belgrano, tuve la suerte de conocer a su padre, un inteligentísimo matemático que era allí profesor  titular de Análisis Matematico, y con quien tuve una linda relación. Quizás por ello, cuando empezamos a armar el primer listado que hicimos con Jorge España y Rodolfo Ratto para constituir el entonces "Bit 25", pusimos su nombre y su teléfono que le pedí a Carlos, su papá... (en aquel entonces no teníamos correo electrónico...). Hasta diría que fue del grupo inicial de las Dinas aunque en ese entonces no era muy concurrente a las actividades nocturnas... Se sumaba al grupo de invitadas toda vez que podía. En 1995 ambos nos incorporamos a otro hermoso emprendimiento: ella por la UBA y yo por la UB y la UTN, formamos parte del grupo conductor de la Olimpiada Informática Argentna (OIA) que formaba parte del Comité Mundial y que comandaba (hasta relativamente hace poco) el Ing. Rogelio García Llano de la UNSAM, y a quien le gustaba reunir a su comité en el restaurante Rodizio de Costanera para conseguir auspicios y comentar resultados de las reuniones que durante más de 20 años se hicieron en diversos países de todo el mundo, incluidas las nacionales que se desarrollaban Buenos Aires. No viajamos nosotros  por el mundo como varios de ellos, pero les aseguro, charlábamos, comentábamos nuestras vidas académicas y sobre todo... comíamos muy bien..!! Así que "entre Rodizios y Arnoldos" (y luego "Clubes Belgrano"), mantuvimos una cordial relación de la que rescato su fidelidad y compromiso con su querida Facultad, y el interés que siempre puso para aportarle a la disciplina y a la investigación un ámbito en el que los estudiantes tuviesen oportunidades y perspectivas de desarrollo. En fin, un aporte contundente y apasionado a la informática como el de tantas de nuestras Dinas actuales.


      Liana Lew     
Mi testimonio sobre Irene

Conozco  a Irene hace muchos años y siempre sentí mucho respeto de  su parte por mi generación, que fue la anterior a la de ella. Descubrí en este relato la cantidad de trabajo dedicado por Irene a nuestra carrera, al Instituto del Cálculo y al Departamento de Computación.
Su dedicación a la enseñanza y a seducir a nuestros jóvenes por nuestra disciplina es imposible de medir, pero es excelente y ojalá muchos podamos imitarla. También su trabajo en la Fundación Bariloche me parece  destacable. Más aun su trayectoria para  recibir el título de Doctora y sus peripecias para ser Profesora Consulta, auspiciada por sus alumnos, que son quienes deben calificarnos como docentes. Es para decir “Muy bien, Irene Loiseau”, me alegro de saber esto ahora.

Así recuerdo que trabajé activamente contigo para recordar los 50 años de Clementina, y en algunos Congresos de la Sadio. Y además compartimos el cariño a un grande de todos los Informáticos como es Julián Araoz, como investigador, docente y amigo.

Así las cosas, disfruté de tu testimonio, amiga Irene. Franca y modesta!!!!!, pero inteligente y gran mujer!!!!!  Seremos más amigas, ahora.


     Santiago Figueira     

Irene fue mi maestra. Fue mi maestra porque me enseñó computación, pero también fue mi maestra porque me enseñó a “hacer gestión”. En nuestra Facultad, “hacer gestión” quiere decir dedicarse a la administración de algo, de alguna parte de la Facultad. Es una actividad a la que los científicos en general le escapan, porque es difícil, porque a veces hay que discutir con alguien, y, sobre todo, porque no es tan redituable como publicar papers. Irene fue directora del Departamento de Computación de la FCEN muchas veces y durante muchos años. Durante su última dirección, yo la ayudé con algunas cosas, y ahí aprendí a hacer gestión. Ahora soy yo el director y me doy cuenta de lo difícil que es. Pero también me doy cuenta de que antes, cuando Irene empezó a dirigir el departamento, todo debió haber sido mucho más cuesta arriba. No solo tuvo que dirigir, tuvo que construir, o más bien tuvo que dirigir construyendo. Gracias a ella, el departamento creció bien, se desarrolló y se hizo fuerte. Irene es una persona muy generosa. La quiero y la admiro.


¡Bravo, Irene! ¡Excelentes testimonios!
¡Suerte en tus proyectos presentes y futuros!

Hernán Huergo

09/06/2019: Club Palermo 07/06/2019: Llegaron los Talaveras y La historia de Paula

Clic para ampliar en cualquiera de las fotos
Gran éxito este Club Palermo. Fuimos como cuarenta, muchos debutantes, excelente organización. Diez puntos para el Master Hofmann, para el Dinobedel Tomassino y para el Tesorero Luca Repossi. Los platos aterrizaban con nombre y apellido, sin prisa y sin pausa. Todo en su medida y armoniosamente. ¿Por qué me suena esta frase?

Irene Loiseau y Ana Piccin, habitués.
Irene, radiante, fue uno de los
Premios Dino del encuentro.
Si hasta creo que estuvimos en record femenino. Y eso que no vino Liana, por eso de los premios que le llueven a Jorge Ardoino día por medio. Y tampoco pudo venir Ida Bianchi. Otra extrañada fue Adriana Schottlender. Y no sigo con la lista, las esperamos para el próximo. Pero a las habitués Irene, Ana y Lidia -tarde pero segura-, se le sumó la no tan habitué Pilar Suter, y, como parte de la legión de los Talavera, también las tuvimos a Marta Rojas de Talavera y a Élida Curutchet. Seis sobre cuarenta, 15 por ciento nada mal.
Tito y Pilar Suter, encantadores como siempre.
Tito fue uno de los Premios Dino del día.

Luis Talavera, debutante en estas lides, también fue responsable de que nos acompañaran César Zunini y Juan Carlos Idaberry. O sea que fueron cinco los debutantes resultado de su visita. Todo un acontecimiento, el hombre vive en Chile. Estaba feliz de acompañarnos. Y las mujeres ni les cuento. A ellas las conocí apenas entré, me acompañaba Juan Carlos Masjoan, lo nuestro ya es rutina. En seguida de saludarlos a los Suter, encantadores como siempre, me las encontré.
Marta Rojas y Élida Curutchet, debutantes,
 parte de la legión de los Talavera



"Yo soy Marta Rojas", me dijo una. "Yo soy Élida Curutchet", me dijo la otra, "y soy la culpable de que ella sea Marta Rojas de Talavera". Pero esta historia se las cuento en un rato.

Jorge Linskens, campera Polo Sur,
y el debutante Jorge Cozzo






Pero no eran sólo cinco los debutantes. Tuve la alegría de reencontrarme con un viejo amigo de mis épocas de IBM, Jorge Cosso. Le saqué la foto, no exclusiva, junto a Jorge Linskens. No pude hacerte el reportaje, Jorge debutante, será en el próximo Club Palermo.

Lidia Seratti, tarde pero segura.


Al Pipi lo extrañamos, por supuesto. Anunció, campante y risueño, que asistiría a un acto quirúrgico en el Hospital Alemán. Estamos esperando verte bien de nuevo, Robertito Iglesias. No sólo verte sino que ansiamos esos shows que nos deleitaron en elenco compartido con Pepe y Ana. La Comisión de Actos Culturales de los Dinos hizo capote una vez y todos esperamos la segunda, la tercera y las que sigan!


Luis Talavera, hombre de tres países, trajo
legiones. Fue uno de los Premios Dino del día.
Mi primer entrevistado, como debía ser, fue Luis Talavera. Hombre de tres países, por si no lo saben. Nació en Paraguay. Su familia es de Villarrica, que es, por así decirlo, sinónimo de máxima paquetería en el país hermano. Estudió y trabajó inicialmente en Argentina. Pero tuvo una actuación que marcó su vida en Santiago de Chile, donde vive actualmente.

Veamos algo de su pasado histórico y de su presente, contados por él mismo:
-Mi pasado histórico se remonta al año 64/ 65 en que conocí a Manuel Sadosky. Yo era estudiante de Ingeniería en Tucumán. Iba a ser un buen ingeniero, como decía yo, pero no había caso, no me entusiasmaba. 
-¿Cambiaste de carrera? 
-Él me convenció: ¿Por qué no te vienes a Buenos Aires? Nosotros estamos comenzando a desarrollar una nueva carrera, con nuevas orientaciones, Matemática Aplicada y Cálculo Numérico… Me gustó y me vine a Buenos Aires en 1966, al Instituto de Cálculo. 
-¿Cuál fue tu cargo máximo en tu carrera? 
del Linkedin de Luis Talavera
-Fue en la CEPAL, como Director del Centro de Datos Estadísticos y Análisis Socio-Estadísticos. Allá entre 1998 y 2001. En Santiago de Chile. Ese cargo me ató mucho a Chile. 
-Tu mujer es Marta Rojas. ¿También es informática? 
-Sí, ella es de la promoción de Carlos Tomassino. Era compañera mía en Exactas. Cometimos el error de casarnos. Se vinieron los problemas, ella tuvo el primer hijo, ella trabajaba. Cuando se formó la carrera de Informática en la Tecnológica se fue para allá. Allí fueron compañeros con Carlos. 
-Contame de tu vida actual. ¿Hijos, nietos? 
-Tengo seis nietos, más un séptimo que lo incorporó la nueva esposa de mi segundo hijo. Muy contentos por ellos. De hecho, volvimos a Chile por ellos, si no, nos quedábamos en Paraguay. Yo, jubilado, me fui a Asunción y estuvimos allí diez años, donde tuve actividades en la universidad. 
-¡Qué bueno que viniste! 
-El tratamiento dio resultado. 
-¿Tratamiento de qué? 
-Hace un tiempito largo que estoy con un mieloma en el sacro. 
-Ah!, por eso es el bastón. Suerte con eso, pero te aviso que se te ve muy bien.
Bienvenido, Luis Talavera, seguí viniendo cuando puedas, ¡vos y tus legiones! ¡Y que siga viento en popa el tratamiento!

Alejandro Oliveros, Claudio Di Véroli y Héctor
Monteverde. ¡Aquellas JAIIO compartidas!
Entre las visitas fuera de lo común señalo la de Claudio Di Véroli, creo que es su segundo Club Palermo. No tuve tiempo de preguntarle cómo había hecho para escaparse de Luca. No me imagino muchos casos que se escapen de la Toscana italiana para venir a estas comarcas tan castigadas. Más bien imagino todo lo contrario.

Rodolfo Naveiro, al ladito de su discípula,
¿o debo decir de su maestra?






Y también fue una alegría tenerlo a Rodolfo Naveiro, que tuvo la fortuna de encontrar asiento junto a su discípula favorita, Ana Piccin. Aunque no estoy seguro si digo bien esto. A veces creo que es al revés, que él fue discípulo de su maestra favorita.

Estuvo Raúl Bauer, ¡se murió un obispo!
Aquí con Alejandro Oliveros





Ni qué decir de tenerlo a Raúl Bauer en este Club Palermo, el hombre del Boletín Oficial y no sé cuántas cosas más. ¡Todo un lujo!
César Zunini: "Soy el UBER de mi hija".
Estuvo con Luis, Pepe y Juan Carlos.
Dios los cría y ellos se juntan (Bull).

"Soy el UBER de mi hija".





César Zunini estaba sentado enfrente de Pepe López de Lagar, en barrio Bull.
-Contame algo de tu pasado histórico. 
-Soy Computador Científico. Comencé en los 70 en Bull. 
-¿Fuiste compañero de Pepe que está aquí cerca? 
-De Pepe, de Idaberry, de Talavera, de Pérez, de muchos que están aquí. 
-¿Que hacías en Bull? 
-Fui Director de Marketing. Mi última actividad profesional fue en el INTI, hasta hace dos años. 
-Decime de tu presente, qué es lo que hacés ahora. ¿Tenés hijos, nietos? 
-Estoy jubilado. Tengo un hijo de 43 años, una hija de 11 … No, no son de la misma madre [se ríe]… y una nieta de cinco 
-¿Y a qué te dedicás ahora? 
-Estoy con todas las tareas de mi hija. Soy el UBER de mi hija.
Y orgulloso estás de serlo, César Zunini. ¡Bienvenido!

Juan Carlos Idaberry: 19 años de Bull.
"Mi hobby son mis nietos"
Al lado de César estaba Juan Carlos Idaberry. Le pregunté lo mismo que a los otros entrevistados.
-Empecé a los 15 años en Ferrocarriles Argentinos con máquinas convencionales.
-¿En Bull en qué año empezaste?
-En el setenta y estuve 19 años.
-¿Llegaste a qué cargo en Bull?
-Director de Servicios. Después me fui a la Caja de Valores que administra el centro de cómputos del sistema bursátil argentino, Bolsa de Comercio, Mercado de Valores y Caja de Valores. Algo que se llama BYMA, Bolsa y Mercados Argentinos. Allí estuve más de 15 años.
del Linkedin de Juan Carlos Idaberry
-¿Qué hobbies tenés?
-Mis nietos. Tengo tres, dos varones y una chica.
-¿Casado, cuántos hijos?
-Divorciado. Tengo dos hijas, la nieta mayor tiene 19 años y ya está en la facultad -el orgullo rebalsa de sus palabras.
-¿Por qué viniste hoy?
-Por Luis Talavera.
Bienvenido, Juan Carlos Idaberry. Allí te copié algunos datos de tu Linkedin. Presidente de Buenos Aires Valores, eso no me lo contaste.

Marta y Élida, felices debutantes.
"Usted es la culpable..."
Sentadas del otro lado de la mesa estaban Marta y Élida, las debutantes. Arrancó Marta Rojas diciendo:
-Ella es la culpable de que Luis y yo nos hayamos conocido y casado. Luis era compañera de trabajo de ella y empezamos estudiando juntos. 
-¿Ella es la culpable? 
-Sí, también Onganía. 
-¿Onganía? 
-1966, la Noche de los Bastones Largos, nos quedamos sin profesores.  Nos quedamos en Exactas sin profesores. Teníamos que dar una materia libre y el profesor me dio un libro en francés. Yo algo sabía de francés por lo que había estudiado en el colegio. Yo traducía y después nos juntábamos para estudiar. Así lo conocí a Luis.
Por su parte, Élida Curutchet me comentó:
- Es la primera vez que vengo. Cumplí 50 años de Computadora Científica el 29 de diciembre de 2018. Me recibí en 1968. 
-Yo me recibí en la UTN en 1971 -aclaró Marta.
¡Bienvenidas! ¡Sigan viniendo!

Jorge Cozzo, Juan Carlos Masjoan y Héctor  
Coppola. Dios los cría y ellos se juntan (IBM).
Faltamos Alfredo Ballarino y yo en la foto.
Juan Carlos fue uno de los Premios Dino del día.
Cinco fueron los Premios Dino del día Irene Loiseau, Tito Suter, Jorge Basso Dastugue, Juan Carlos Masjoan y Luis Talavera. Leyeron bien, ¡fueron cinco! Se ve que el Dinobedel está apretando el acelerador. Dice que todos vamos a tener y es cierto que los Dinos somos ya cientos. ¿Será posible que todavía no haya recibido él mismo el premio? Injusticia a corregir bien pronto.




El cronista con Jorge Basso Dastugue,
otro de los Premios Dino del día.


Los premiados fueron Irene Loiseau, Tito Suter, Juan Carlos Masjoan, Jorge
Basso Dastugue. Todos agradecidos y sorprendidos. Por ejemplo, mi amigo Juan Carlos estaba sorprendido casi cerca del desmayo.










Es momento de ver el video de lujo que siempre nos prepara nuestro artista, Adolfo Drogue. ¡Muchas gracias.



Hernán Aguiar, Enrique Draier, Daniel Bronstein.
Mi barrio estuvo bien divertido.


En mi barrio, con Enrique Draier, Hernán Aguiar, Daniel Bronstein y a mi derecha Lidia Seratti, pasé momentos interesantes que poco a poco se convirtieron en bien divertidos.
-Yo siempre fui un gran admirador de Sarmiento decía Enrique-. Fue un estadista que potenció de manera sustancial la organización de la Argentina.
Enrique dedica parte de su vida a ayudar al Museo Histórico Sarmiento, ubicado en Juramento y Cuba.
-Ahora creamos la Asociación de Benefactores del Museo Sarmiento. De esta manera podemos realizar actividades arancelarias, prohibidas por ley para los Museos Nacionales, que sólo pueden hacer actividades gratuitas. Vamos a hacer actividades experimentales para jóvenes y niños. Armar cosas, investigar sonidos, por ejemplo. Robótica. 
-Tenés que ir a Prohibido No Tocar en el Centro Cultural Recoleta. ¡Espectacular! Para chicos y grandes. Hacen exactamente eso.
¡Felicitaciones por esta cruzada sarmientina, Enrique!

No sospechábamos que conoceríamos La historia de Paula cuando mi tocayo Hernán Aguiar arrancó con el relato que sigue.
-Yo estuve en SOMISA, San Nicolás, donde se instaló una IBM 1401. El ingeniero de sistemas que lo atendía, 1964, era Juan Carlos Masjoan. Después estuve brevemente en Chrysler, y luego… 
-Yo te conocí en Roche -dije. 
-Cuando lo conociste ya estaba en el trono -dijo Enrique, que escuchaba sonriente. 
-Sí, era el Gerente de Sistemas. 
-Internacionalmente es Hoffmann-La Roche -aclaró el tocayo-. Estuve un año trabajando en Suiza con toda la familia. A mis hijos le vino muy bien, porque aprendieron alemán.
Fue entonces cuando comenzó La historia de Paula.
-Mi hija Paula, que se recibió de Licenciada en Economía en la UBA, se fue a trabajar a Suiza, a Roche. Ahora es Country Manager de Uruguay, Paraguay y Bolivia. Vive en Montevideo. 17 años trabajando en Roche. 
-Ahora va cambiar el nombre de la compañía -acotó Enrique, con sabiduría y sonrisa acentuada- va a ser Hoffmann-La Roche-Aguiar.
Mi tocayo siguió como si nada, sin desmentir el pronóstico.
-Roche valora mucho a la gente. Mi hija formó parte de un grupo que llamaron Talent Pool. Después  la mandaron a Rumania varios años, gerente de Finanzas y Logística, después a la misma posición en Argentina, después le dieron la responsabilidad de Finanzas en América Latina, y después llegó a la posición que tiene ahora, que es como Gerente General de tres países. 
-¿Está casada? -me salió preguntar, impresionado. 
-Está en pareja, pero decidió no tener hijos. 
-Es para felicitarla, -dijo Lidia-, hay mujeres que sienten culpa por no casarse o por no tener hijos. 
-Es muy común que las mujeres ahora privilegien más su vida -siguió Aguiar-, que a la pareja o a los hijos. Tengo otra hija, Micaela, la menor, ingeniera industrial de la UBA, trabaja en Mercedes Benz, que cuando estaba en pareja le preguntaron si le gustaría tener un hijo. “Yo preferiría tener un perro”, contestó mitad broma, mitad en serio. 
-¿No tenés nietos? -pregunté, más y más impresionado. 
-Tengo dos nietas, del varón, Juan Martín, que también es ingeniero industrial de la UBA. Lo tomaron del Banco Itaú siendo un estudiante de Ingeniería, lo mandaron a EEUU y le pagaron un MBA de dos años. Estuvo casado, tuvo dos hijas, y ahora está con otra pareja...
El relato de las súper mujeres que rodean a mi tocayo sólo estaba a mitad camino
-...que resulta que también es una mujer de las que llega lejos. Directora del Banco Santander, reportando directamente al número uno. Están creando el primer Banco puramente Digital de Latinoamérica, que va a estar en Argentina. Se llama Melina Figueira. Es abogada, está en la parte de Compliance. 
-Las mujeres están pisando fuerte -dijimos los varones, puede que acomplejados de nuestro propio género. 
-Tengo un muy amigo suizo que decía de Paula: “Menos mal que nosotros no trabajamos más en Roche. Ella hubiera terminado siendo nuestra jefa”.
Hernán continuó con el rosario de sus mujeres cercanas, impiadoso: 
-Mi mujer, Mariana, es médica pediatra y la nombraron miembro honorario de la Sociedad Argentina de Pediatría. Son muy pocos médicos en la Argentina y ella es mujer.
Fue suficiente para que Enrique, la sonrisa de lado a lado, largara la frase del día: 
-Eso es lo que te está llevando a ponerte en pareja con un hombre. ¡Las mujeres son insoportables!
¡Quedó para la crónica! ¡Gracias Hernán Aguiar por tus relatos! ¡Mis felicitaciones por las súper mujeres que te rodean! ¡Seguí con ellas, por favor, lo de Enrique es una broma!

¡Sensacional todo!, va la foto de cierre.

El Dinobedel Carlos Tomassino, el Master Hofmann
y el Tesorero Luca Repossi: ¡Todo Diez Puntos!
¡No se les ocurra perderse el próximo Club Palermo, queridos Dinas y Dinos!

Un abrazo a todos.

Hernán
PD: Abajo algunas fotos más.


01/12/2019: Club Palermo 29/11/2019: Amo nuestras reuniones en Club Palermo

CLIC EN CUALQUIR FOTO PARA AMPLIAR
Queridos Dinas y Dinos:

Si algunos pensaban que nuestra querida sede, hablo del Club Palermo, estaba en el ocaso, el viernes 29 de noviembre de 2019 la especie quedó en el olvido, fulminada por el éxito de nuestro último almuerzo Dino del año. Porque todo, una vez más, funcionó de maravilla, de principio a fin. No hay caso, nuestro Master Hofmann es pieza fundamental para que el deleite sea más completo, los mozos vienen con platos cantando nuestros nombres, si hasta a veces ya se han aprendido quiénes somos y aterrizan con acierto sin siquiera preguntar dónde estamos.

Cuando me dirigía a Club Palermo, era mediodía y cuarto, sufrí la nostalgia de no tener a mi amigo Juan Carlos Masjoan a mi lado. A esa hora exacta él solía subir a mi auto en esa esquina de Figueroa Alcorta que todos conocíamos como Rond Point. Yo llegaba con absoluta exactitud, doce horas, quince minutos, cero segundos, sabiendo que él, el hombre más puntual de la tierra, por supuesto estaría allí, por lo menos con cinco minutos de anticipo. Pero el lunes 2 de septiembre anterior al último Club Palermo me llamó para decirme: "Hernán, esta vez no puedo ir, me operan el jueves uno de los dos aneurismas que me detectaron". Como lo noté preocupado, me salió decirle que no era un tema para asustarse y le pregunté cuándo podría llamarlo para ver cómo le había ido. "Llamame el lunes". Lo llamé el lunes a mediodía, hablamos un rato, me pareció que todo estaba bien. Dios se lo llevó esa misma tarde, ¡maldito virus intrahospitalario! Juan Carlos, querido amigo, te voy a extrañar. Quiso la providencia que recibieras un Premio Dino en el último Club Palermo al que pudiste venir. ¡Justicia a tiempo!, palabras raras por estos lares.

Una de las cosas buenas de este Club Palermo de tantas cosas buenas fue que llegamos a ser montón, calificativo que uso cuando somos cuarenta o más. Creo que el logro lo conseguimos una y veintidós de la tarde, después les cuento.

Mi primera foto, que aviso que vienen con novedad, fue para Héctor Coppola y Arturo Regueiro. ¡Qué bueno que pudiste acompañarnos, Arturo! ¡Qué joven y rozagante que se te ve, Héctor!

La novedad de las fotos es que vienen con identifcación de los Dinos que aparecen en ellas. Porque me imagino que en general la gente no conoce a todos y cada uno y acá pueden saber el quién es quién. En la siguiente foto, junto al universalmnte conocido Dinobedel aparece Francis Fernie, una gran alegría para mí y para muchos volverlo a ver luego de tantos años. ¿Cuántos fueron? Unas cuantas decenas. Un personaje inolvidable por tantas razones, Gerente de Sistemas de Shell, único, con palabra filosa inundada de sátiras e ironías, siempre inteligente. También lo recuerdo de las reuniones en USUARIA, en aquellos tiempos espléndidos de la Asociación Argentina de Usuarios de la Informática y las Comunicaciones, que dice la historia que fue fundada en 1982, hace treinta y siete años. ¡Era tan divertido polemizar con Francis sobre cualquier tema! Tenerlo en el otro bando, lo más probable, era garantía de imposibilidad de ganar la discusión.
-Francis, ¡qué placer!, vení que te tengo que hacer el reportaje de rigor.
Que allí va:





Luego me encontré con otro de los forasteros del día, Carlos Antonini, histórico de Acindar, ¡bienvenido!, que estaba con Alfredo Ballarino, histórico de IBM, mi ex compañero de mi curso inicial en la Big Blue, allá lejos y hace tiempo, año 1967.

En el momento que les dije "Acá están los Román", ella me dijo en seguida "No somos los Román. Somos Ida Bianchi y Héctor Román".

Sin inmutarme, y después de la foto, lo llevé al reportaje al segundo forastero del día.


Es muy buena la costumbre de traer a los cónyuges a estos almuerzos. Así que les presento a Martha Cotik de Monteverde, también forastera, en la foto junto a Mercedes López Constanzó, viuda de nuestro tan querido Hugo Castro. Yo estuve sentado en el mismo barrio de ellas difrutando los cuentos de Martha, los perros ovejeros y sus peripecias, inteligencias y aventuras, y los nietos y sus idiomas. Algunos de ellos hablan hasta cinco idiomas, como para llegar a ser Papa. 
En la misma mesa estaban Enrique Simón, Roberto Bevilacqua y la mujer, Mónica Cuschnir, e Irene Loiseau.
-¿Cuántos son los Dinos? -me preguntó Roberto. 
-Registrados son como 230 -contesté-, pero si cuento los que vienen a estos almuerzos serán como unos 80. 
[En realidad me equivoqué, la cuenta de los que he visto en Club Palermo desde que voy (2015), la acabo de hacer y me da unos 120 Dinos.]

Y hablando de los ausentes Irene me comentó que Hugo Scolnik había sufrido alguna lesión, nada grave, pero molesta y razón de la ausencia. Con Irene hablamos un rato de Julián Aráoz, un amigo muy admirado. El relato de Hugo sobre él me pareció excelente. Puede que Irene escriba lo suyo, Julián se lo merece.

Dinas tuvimos unas seis. Alguien me comentó que a Cristina Vélez la tenían que operar, espero que todo bien. A Liana Lew, Ana Piccin, Adriana Risso, Marta Ratti y Adriana Schottlender las extrañé. Más las que ahora olvido.

En estos Club Palermo existen los que llamo barrios, por esa tendencia que tenemos muchos humanos a repetir el lugar elegido para sentarnos en la mesa en U.

Empecemos por el Barrio Tomassino, en la base de la U, de espaldas a la ventana, donde se sientan las autoridades del evento.

Barrio Tomassino

Por allí cerca estaba Pepe y mejor alumna, o sea María Cristina, su señora, junto a Juan Carlos Cattáneo.

El forastero Francis se sentó justo frente a las autoridades, al lado de Adolfo Drogue, alias "El Artista". Las fotos en las que aparezco yo son gentileza de la gente del otro lado de la mesa, como este caso.


Luego tenemos el Barrio Draier. Enrique se sienta siempre que viene en el medio de una de las patitas de la U, de espaldas a la pared. Frente a él se ubicaron sus amigos los Román. Perdón, quise decir Ida Bianchi y Héctor Luis Román.





Otras imágenes del Barrio Draier:


Llegó a la una y veintidós de la tarde y se incorporó al Barrio Draier. Pero se lo perdonamos porque lo queremos y es un lujo tenerlo. De todos modos juré que haría pública la tardanza.

-¿Seguís trabajando en el Boletín Oficial? -pregunté.

-No sé -contestó Raúl Bauer, o al menos fue lo que entendí.

¿Saben una cosa? Creo que hubo alguien que pudo haber llegado incluso más tarde que Raúl. Porque no encuentro tu foto por ningún lado, Mike Kurlat. Y sé que estuviste.

Extrañé la sonrisa de Alberto Chochlac, habitué de ese barrio. Daniel Bronstein mandó justificativo, "estaré en Santiago de Chile". Yo que vos me quedaría encerrado en el hotel.

El otro es el Barrio Martino, del otro lado. Debe su nombre a que el famoso abogado Antonio Martino elige siempre sentarse en el medio de la otra patita de la U, de espaldas a la pared. Allí van las imágenes.


Fue en ese barrio que Patricio Castro, feliz de acompañarnos porque que le habían cancelado uno de sus viajes programados a Bolivia -los "líos" latinoamericanos tienen al menos alguna ventaja para alguien-, me comentó:
-Hernán, quiero que me hagas un nuevo reportaje, tengo unas cuantas cosas nuevas para añadir.
¡Qué bueno, Patricio! Aunque esta materia te la llevás a marzo, próximo Club Palermo.

Eduardo Molinero, habitué del Barrio Martino, esta vez no vino y nos perdimos sus anécdotas multiterreno. Pipi Iglesias y Rodolfo Ratto: ¡se los extraña!, esperemos verlos en marzo. ¿Dónde estás, Espedito Passarello? ¡Se nota tu ausencia! Si volvés con tu famoso lemoncello... ¡mejor!

Bueno, no sigo con la lista... Vuelvan los que han venido alguna vez!! Debuten los que nunca se animaron hasta hoy!!

La foto tradicional de todo el grupo es la que sigue:

A las 13:20. Inútil que los busquen a Raúl Bauer y a Mike Kurlat. 
Ya todos ubicados, o casi todos, el Dinobedel tomó la palabra para pedir un minuto de silencio por Julián Aráoz (20/05/1934 - 25/11/2019) y por Juan Carlos Masjoan (20/04/1941 - 09/09/2019). 

Y a continuación se entregaron los Premios Dino del día. Fueron Lidia Seratti, Eduardo Basseterre, Héctor Monteverde y Pepe López de Lagar. Momentos emocionantes. Mi fiel celular registró cada instante, incluyendo la cara de amor de la mejor alumna del último de los nombrados. Bravo Pepe, bravo María Cristina! Bravo Lidia! Bravo Eduardo! Bravo Héctor!

El único contratiempo para mí fue cuando Pepe en su discurso incluyó un párrafo de agradecimiento a Hugo. Así me llamó, mirándome, yo estaba un par de metros delante sacándole las fotos. Se corrigió en seguida, pero era tarde. Algo desahuciado, volví a mi silla, al lado de Mercedes.
-Me llamó Hugo -le dije. 
-Bueno, a cualquiera le pasa, Héctor -me contestó López Constanzó.
Me senté, más desahuciado todavía. 


No hay mejor momento que éste para incluir el video de "El Artista". Ya saben que me refiero a Adolfo Drogue, que preparó una obra especial para el cierre del año. La filmación de los Premios Dino es imperdible.


La pasamos genial. Como si fuera poco, cerramos a toda orquesta con un brindis por el año vivido y esperando que el nuevo año sea mejor. Carlos Tomassino anunció que el próximo Club Palermo será el primer viernes de marzo. Por favor, no se les ocurra perdérselo!!
Gracias Felicitas!!

Gracias Carlos Tomassino, Dinobedel! Gracias Jorge Hofmann, Master Organizador!! Gracias Héctor Repossi!! Gracias Felicitas!! ¿Que quién es Felicitas? La respuesta está en el video de "El Artista". Gracias Club Palermo, sos nuestra sede!! Gracias Adolfo!!

Un abrazo a todos.

Hernán