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Llegamos al momento del cierre de este Conversando con Liana Lew. Yo disfruto mucho estas entrevistas, conociendo a mis entrevistados mucho más de lo que los conocía. En el caso de Liana, la conversación es una fuente de descubrimientos seriales, con sorpresas y emociones que conmueven.
Nada mejor que escucharla a ella transmitiendo sus vivencias durante estas entrevistas. Allí la tienen, ¡Liana pura!
Muchas gracias, Liana, por tan lindas palabras! Para el cierre de este cierre van van otros testimonios, regalos de amigos, son sorpresas navideñas para ella. Muchas gracias a ellos!
Acabo de leer el reportaje a Liana Lew y me emocioné mucho rememorando
tantos buenos momentos (y otros no tan
buenos también) compartidos a lo largo
de nuestra extensa amistad que comenzó en 1962, durante mi primer año en
Ciencias Exactas, siguió, una vez graduadas, en distintas organizaciones y
continúa muy presente hasta hoy.
Liana con su permanente empuje, afecto, calidez, solidaridad y firme
voluntad siempre logró que se superen los diversos obstáculos que se nos
presentaron. Trabajar con ella fue disfrutar las actividades compartidas.
Los que compartimos años junto a ella celebramos que pueda recoger hoy
el amor que sembró durante tantos años.
Mimí García
Manolo Imaz, Hilda Leikis y nosotras, en el Hospital Escuela
Flora Jamui y nosotras, en mi casa
Existe la idea de que, en Argentina, lo más extendido es el amiguismo, es decír que se utilizan las relaciones de amistad para conseguir cosas. Y, en particular, para conseguir trabajo. Esa costumbre podría ser criticada si el uso de la amistad está por encima de los requisitos de idoneidad necesarios para cumplir con un determinado puesto de trabajo. Pero es evidente que, ante igualdad de capacidades, la elección de un amigo tiene ventajas respecto de elegir a alguien que desconocemos: no es sólo cuestión de seleccionar el perfil adecuado sino que debemos garantizar que la persona elegida posee otras cualidades humanas y que contribuirá a la creación de un entorno armónico de trabajo. Esa ha sido una cualidad de Liana, que siempre incorporaba personas amigas pero con indudable nivel técnico y humano, logrando grupos de trabajo eficientes y armónicos.
Manuel Imaz
El Instituto de Cálculo fue el inicio de nuestra amistad. Por ese entonces compartimos el bochorno de zambullirnos para recuperar el diploma de Computador Científico en una mesa ya que las autoridades de la Facultad después de la noche de los bastones largos se negaron a entregárnoslo en mano.
Las circunstancias nos hicieron vivir en países diferentes, pero no perdimos ocasión de reencontrarnos en Argentina, Irlanda, Chile y España. Te acuerdas de la visita a La Chascona?
Liana desarrolló su actividad profesional mayormente en la industria y yo mayormente en la academia, pero en nuestros encuentros siempre nos falta tiempo para cotorrear.
Quiero especialmente agradecer a Liana por recordar en la entrevista, que después de la renuncia masiva al Instituto de Cálculo todos tuvimos un trabajo gracias a Rebe, Manuel y otros muchos anónimos.
Algo que también compartimos ambas es mantenernos en activo pese al paso de los años (sin explicitar cuantos).
Gracias también a Hernán por darme la oportunidad de colarme en esta entrevista a Liana.
Cristina Zoltan Barcelona, diciembre de 2018
El de camisa a cuadros es Juan Carlos Fränkel, luego Mauricio Milchberg, yo, Manuel Sadosky, Liana y Jorge su esposo.
Néstor Sameghini, Liana, Manuel, Juan Carlos, Rebe, Mauricio Milchberg, yo y Marcelo Larramendy.
Liana es una sonrisa. Primero llega la sonrisa y después Liana. Yo estaba ahí, en una reunión o curso, ni siquiera tenía claro por qué estaba, parece que tenía que estar. Y entonces apareció Liana. Claro, tenía que estar. ¿Cómo no nos habíamos cruzado antes? Aún recuerdo el impacto de energía que me transmitió al conocerla. Tan importante es Liana que está siempre ahí. Tan presente y a mano como los fantasmas de Woody Allen. Ella está ahí para compartir todo. Alegrías y tristezas. Dispuesta a todo. Si estás contento, se pone contenta. Si estás triste, te encaja una dosis de ánimo que te dura hasta que puedas seguir adelante solo. No para un momento, se hace tiempo para todo. Explora todo. Es insaciable. Hace de todo y lo hace bien. Cuando pasa por un mal momento, y te lo comenta, inmediatamente le agrega una frase alentadora, de esperanza; y entonces sonríe.
Si Liana fuera un verbo, sería “escuchar”. Si fuera una actitud, “disfrutar”. Tengo mucho para aprender del saber vivir de Liana.
Si fuera una frase, “Tú puedes”.
Si fuera árbol, el ombú de las pampas que cobijó a los “Hijos del Capitán Grant”.
Si fuera un libro, cualquier novela y todas las novelas de Julio Verne.
Si fuera un edificio, estaría diseñado por Niemeyer.
¿Un ser mitológico?: una sirena de la Odisea.
Si fuera un postre, copa Melba.
Ana Piccin
Muchas Felicidades, Liana!
A la espera de tus proyectos futuros, Pionera! Muy Feliz Navidad y el Mejor 2019 tengan todos!
Julio Acero Nali, Sofía, Tomás, Silvina y Fernando
Extraordinario! No me imagino mejor adjetivo para calificar los momentos que vivimos en Casa Cuba Sucre el miércoles 2 de agosto. El motivo especial que multiplicó nuestros entusiasmos fue que el almuerzo era la ocasión elegida para homenajear a un grande de la Informática argentina: Julio Acero Jurjo. O, si utilizo palabras que eligió una Dina querida, Liana Lew, ¡un tipazo!
Por de pronto, lo ven en el video arriba, batimos esta vez todos nuestros records de audiencia, fuimos 48. Con la participación de nuestros invitados estelares: Julio Acero Nali -hijo del homenajeado-, su mujer Silvina -nuera-, dos hijos de ambos, Sofía y Tomás -nietos-, y un sobrino de ambos, Fernando -nieto-.
Eduardo Basseterre y Cristián Fernández
Entre los invitados especiales estaba un miembro del Club del Soldado de Plomo sugerido por Julio hijo, Cristián Fernández. Por supuesto que estaba Eduardo Basseterre, nuestro Decano, miembro de máximo nivel del mismo Club, ambos amigos del homenajeado, compartiendo la pasión por los soldaditos, que Eduardo mostraría en sus párrafos cuando le llegó su turno como orador.
Marcelo Bauzá
Otro invitado que prestigió nuestro almuerzo, invitado por Ramón Brenna, fue Marcelo Bauzá, uruguayo, abogado experto en IT Law y Docente destacado en la Universidad de la República.
Lo primero que merece una explicación fue que estrenamos un parlante con micrófono inalámbrico, va la imagen de la tecnología que tenemos de ahora en más los Dinos. Pude convencer la adquisición a la Mesa Chica Dinos (hoy la integramos Carlos Tomassino, Hernán Huergo, Adolfo Drogué, Luis Meoniz y Mariana Delbue).
Mesa Chica Dinos: Carlos Tomassino, Hernán Huergo, Luis Meoniz y Mariana Delbue
Cacho Drogué fue el encargado de elegir la tecnología y dominarla. Para mí, designado por la Mesa como el que actuaría como conductor del homenaje, tecnología absolutamente indispensable para solucionar mis problemas de falta de voz potente a estas alturas de mi vida. Resultó un gran éxito, pudimos oír a los oradores y disfrutarlos.
Cacho también fue el fotógrafo y camarógrafo exclusivo del evento. Con resultados espectaculares, como siempre.
Para alegría de nuestro Tesorero, Luis Meoniz, la campaña de cobrar vía transferencias tuvo un acatamiento extraordinario, sólo cinco Dinos pagaron en efectivo. Para también alegría de Mariana Delbue, esta vez sola a cargo de la cobranza en el lugar.
Cris Vélez
Digno de mencionar: vino la cumpleañera del día, Cris Vélez. La felicitamos todos y le cantamos algunas coplas del Happy Birthday. Ella dijo estar encantada de compartir una parte de su día de cumple con nosotros. ¡Bravo Cris! Con Carlos ya tenemos en cartera el Homenaje al Casco Vélez, ¡uno de nuestros más queridos próceres!
Yo estaba ubicado, junto con Carlos y Cacho, en una mesa que está en un piso elevado un metro respecto al resto. En ese mismo piso balcón estaban ubicados en una mesa redonda: Julio hijo, Silvina, los tres nietos, y los dos miembros del Club del Soldado de Plomo, Eduardo y Cristián.
Mis vecinas de mesa: Liana Lew, Lidia Seratti y Ana Piccin
Frente a mí, placer y diversión, estaban ubicadas Liana Lew, Lidia Seratti y Ana Piccin. Muy pero muy divertidas mis vecinas. Podría contar unas cuantas anécdotas que viví gracias a ellas. Elegí contar una en esta crónica. La dejo para el final.
Jorge Cassino
Ah, me olvidaba, a último momento se sumó a la mesa balcón Jorge Cassino. Siempre hay un Cassino para un Tomassino, dice la historia. O viceversa siempre hay un Tomassino para un Cassino.
Héctor Coppola
Lo primero que ocurrió en el evento, fuera de programa pero muy bienvenido, fue cuando Héctor Coppola pidió la palabra, lo escuchamos y felicitamos en el siguiente video. Gracias Héctor!
Héctor Coppola pide la palabra
¡Felicitaciones para Héctor!
Carlos Tomassino fue el encargado de abrir el evento. Le dio la bienvenida a Julio Acero Nali y familiares y también a los Dinos debutantes, Alberto Chehebar, Carlos Pastoriza y Luis Querol. Marcelo Estayno, también Dino debutante, llegaría más tarde.
Dinos debutantes, Alberto Chehebar, Marcelo Estayno, Carlos Pastoriza y Luis Querol
Apertura, por Carlos Tomassino
Luego de las palabras del Dinobedel comenzamos el almuerzo. A la hora de los postres comenzaron las palabras de homenaje a Julio Acero Jurjo. Gracias muy especiales a los oradores que trajeron sus anécdotas y recuerdos sobre el homenajeado.
Oradores: Alex Pacecca (audio), Liana Lew, Jorge Basso Dastugue, Tony Castro Lechtaler, Eduardo Basseterre y Carlos Tomassino
Introducción Hernán Huergo y
audio de Alex Pacecca
Palabras de Liana Lew
Palabras de Jorge Basso Dastugue
Palabras de Antonio Castro Lechtaler
Palabras de Eduardo Basseterre
Palabras de Carlos Tomassino
Agradecimiento de Julio Acero Nali
La verdad, fue un enorme placer para mí por todos los momentos que viví, incluyo en esto la atención de los mozos y comer bien. Más importante, poder salir adelante con la responsabilidad de ser el conductor de los momentos destinados a dar la palabra a quienes contaron sus recuerdos y anécdotas sobre Julio. Disculpen si alguno se molestó con mis alarmas a los tres minutos, aunque debo decir que quedé asombrado con el cumplimiento de todos los oradores. Los discursos fueron distintos, divertidos y breves. Y ya sabemos, lo bueno, si breve, dos veces bueno!
El que me avisó fue Tito Passarello,
Tito Passarello
-Hay una cosa que nadie mencionó de Julio, increíble, una parte de su perfil cultural que sería digna de ser exhibida en un museo. Bailaba folclore, tango y en la última etapa Tap.... Era increíble.
Cuando le pregunté si me podía dar un detalle me contestó:
-Prefiero que lo haga su hijo ya que mi memoria como la de Funes (personaje de Borges) es holística continua y me cuesta discretizarla en palabras.
Así que le pedí a Julio si me podía contar con sus palabras cuál era el perfil cultural del cual me hablaba Tito, y tuvo la gentileza de mandarme un audio. Allí va:
Gracias, Julio Acero Nali, por tu aporte sobre un perfil cultural de tu padre desconocido por casi todos nosotros. Como dijo Tito, ¡increíble!
No crean que me olvidé de que les había prometido una anécdota. La protagonista, Ana Piccin. Ella usa uno de esos relojes smartwatch, esos que te dan de todo, la hora, los pasos que caminás, el ritmo cardíaco, los mensajes que te llegan a tu mail y muchos etcéteras más. Pero sí que me sorprendió cuando me dijo, mirando el bicho:
-¡Veintinueve! ¡Estoy ya cerca de ser feliz!
Sorprendido, le pedí que me explicara el tema.
-Este reloj mide tu nivel de felicidad. Me está diciendo que soy casi feliz. Cuando llega a treinta me dice que ya llegué a un estadio de felicidad.
Ya al fin de los postres le pregunté cuánto marcaba su reloj.
-¡Treinta! -me contestó con una sonrisa que confirmaba su estadio de felicidad.
Sí, queridos Dinas y Dinos, ¡llegamos a ser felices!
Gracias, Julio Acero Jurjo, inspirador de nuestro encuentro, un grande. Gracias Julio hijo, Silvina y nietos. Gracias Cristián Fernández. Gracias a todos los oradores, Alex Pacecca -por audio-, Liana Lew, Jorge Basso Dastugue, Tony Castro Lechtaler, Eduardo Basseterre y Carlos Tomassino.
Gracias Dinas, gracias Dinos.
¡Llegamos a ser felices!
Y como cierre, no podía faltar, va el video especial que nos preparó el Artista, ya saben quién es, Adolfo Drogué. ¡Gracias y felicitaciones, Cacho, por todo tu trabajo de fotografía, filmación y en especial por este último video de regalo!
Abrazos a todos.
Hernán
PD: Nuestro próximo almuerzo será el viernes 6 de octubre. No se lo pierdan!
Queridos amigos: Ya tenia un presentimiento sobre el final de la vida de nuestro querido Wilfred. Seguramente se anticipo a lo que seria su vida en una residencia de abuelos. Recuerdo de èl su inteligencia, su capacidad de trasmitir sus conocimientos, su participación en recobrar la historia del IC y en particular del COMIC, y su entrañable afecto hacia todos nosotros. Que su descanso sea en paz, y agradezco a Cristina toda la dedicación, cariño y paciencia que la mantuvo tan cerca de èl, en cada momento de sus últimos años Liana Lew
CRISTINA ZOLTÁN (30/01/2017; 5:34):
Siento anunciarles que en el día de ayer (hoy, dependiendo del paralelo en el que vivas), falleció Wilfred Durán en la ciudad de Valencia Venezuela.
Es toda la información de la que dispongo Cristina Zoltan
RAÚL CARNOTA (30/01/2017; 12:10):
Muy triste noticia... Creo que todavia podemos construir un recuerdo solido de su obre retomando el proyecto de publicación de sus textos sobre Comic. Abrazos Raul
ALFREDO PÉREZ (30/01/2017; 12:24):
Me adhiero al pesar por el fallecimiento de uno de los pioneros de la computación en Argentina. Alfredo
HÉCTOR MONTEVERDE (30/01/2017; 12:41):
Idem Alfredo. Hector
CARLOS CASSIA (30/01/2017; 12:48):
Me sumo al pesar por el fallecimiento de uno de los mas decididos pioneros de nuestra informatica, ademas de gran maestro.
Carlos
LIANA LEW (30/01/2017; 17:05):
En nombre de los mas allegados, me parece bueno reconocer que estaría muy contento, Wilfred, de que así lo consideren, para nosotros fue NUESTRO MAESTRO inicial, como Manuel y Rebe. Un abrazo Liana Lew
MIMÍ GARCÍA (01/02/2017; 18:15):
Recien me entero de esta triste noticia. por suerte me quedo un muy lindo recuerdo de cuando vino para la conmemoracion de Clementina, ya que tuve ocacion de tomar cafe y charlar tranquilos afectuosamente.
Abrazo
Mimi
Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires
El 29 de enero de 2017 falleció en Valencia (Venezuela) Wilfred Durán, quien fue jefe del grupo de lenguajes del Instituto de Cálculo (IC) entre 1964 y 1966, en la época de la famosa Clementina. El lenguaje más usado por los usuarios de Clementina era el AutoCode. Durán desarrolló un nuevo lenguaje denominado ComIC (Compilador del Instituto de Cálculo), lo que lo convierte en el creador del primer compilador argentino. ComIC estuvo, motivado por los requerimientos del equipo de modelación matemática dirigido por Oscar Varsavsky. Cuando se celebraron los 50 años de la puesta en marcha de Clementina, Wilfred fue convocado a dar una conferencia en razón de ser unos de los pioneros de la computación en Argentina. En esa oportunidad contó que: Yo me dediqué a ver cómo demonios trabajaba el lenguaje Autocode. Ese estudio me sirvió para muchas cosas, inclusive para que el doctor Sadosky me dijera: "¿No podrás hacer un lenguaje nuevo?"...
Durán había nacido en 1932 y durante la década de 1950 estudió parte de la carrera de Ingeniería pero su pasión era la matemática. Así fue como se recibió de profesor de matemáticas y luego se inscribió en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Atraído por el novedoso campo de las computadoras, en 1962 realizó un curso de programador en el IC y, al terminarlo, fue invitado a incorporarse al staff de programadores de Clementina, dirigido en ese momento por el matemático español Ernesto García Camarero. Cuando Camarero dejó el IC, Wilfred fue su reemplazante hasta que, luego de la Noche de los Bastones Largos, renunció junto con casi todo el personal del Instituto. Posteriormente emigró a Venezuela donde trabajó como profesor en la Universidad de Carabobo.
Me llegó el momento de entrevistar a otra de las pioneras de la Informática de nuestro país. Nada menos que Liana Lew, a quien conozco desde hace 48 años, cuando ambos compartíamos proyectos en el Hospital Escuela, en 1970. Yo del lado de IBM, ella liderando Desarrollo de Sistemas del lado del Hospital. Somos amigos de muchos años, nos hemos seguido encontrando aquí y allá en el mundo de la Informática. Compartimos aventuras también cuando ella estuvo por años en Techint. Nos hemos cruzado tantas veces que ni me acuerdo. Y nos vemos regularmente en nuestros almuerzos de Dinas y Dinos en Club Palermo. Me recibió en su casa.
-Empecemos por el principio, ¿cuándo y dónde naciste?
Colonias Judías en Entre Ríos
-Nací en la Capital Federal, en el barrio de Once, en el sanatorio De Cusatis, el día de Halloween, el 31 de octubre de 1942. Gracias a una tía, porque mis padres no vivían acá. Mis padres se mudaron de las Cuchillas Entrerrianas a las Mesetas Patagónicas. Una historia un tanto fuerte, que importa mucho en mi vida. Mis bisabuelos provenían de Besarabia (Rusia) y llegaron con la colonización judía financiada por el Barón Hirsch y pensada por Teodoro Herzl, en la que llegaron más de 300.000 judíos, que no sabían trabajar la tierra y escapaban de los progroms.
En el mapa se pueden ver las ciudades y pueblos de dicha colonización. Hoy se realizan excursiones para conocer esa parte de nuestra historia.
-¿En qué año vino tu bisabuelo?
-Esto empezó en 1894 pero mis bisabuelos deben haber llegado entre 1902 y 1904. A mi padre, Julio Lew (1918), le tocó Villa Clara, y a mi madre, Rebeca (Rique) Graschinsky (1919), le tocó La Capilla.
Me habla de sus padres.
Rique y Julio, los padres.
En las cuchillas entrerrianas.
-Mi mamá, Rique Graschinsky, era la menor de once hermanos. Mi abuelo materno tenía mucha tierra, un tipo aventajado, pero tuvo que repartir eso entre los once. Se lo repartían a los varones. A las mujeres, dote. Tenían que enganchar a la hija con algún tipo para que se casara. Y tenía que ser judío, además, para guardar y preservar la identidad judía. Algo que no era muy comprensible para mí cuando era adolescente, pero que llegué a entender con el tiempo.
Julio Lew, además de Maestro, fue escritor: De cuchillas a mesetas (2001) y Retratos de Pioneros de la Patagonia Argentina (2007). Hacer clic en imagen para leer la contratapa.
Cuando habla del padre el orgullo y la emoción crecen en ella.
-Mi padre, Julio Lew, a los catorce años, fue el único que quiso estudiar, en una familia de cuatro hermanos. Ayudaba mucho en el campo a su papá. Lo mandaron a la primera Escuela Rural argentina, que se llama Juan Bautista Alberdi y está en Paraná. En ella mi padre aprendió todo sobre la tierra, gracias a un ingeniero que se llamaba Dorfman, que lo ayudó mucho. Él quería que estudiara Agronomía en La Plata. Pero a los diecinueve años conoció a mi madre, ella de dieciocho. Fue a Dorfman y le dijo: “Yo me voy a casar, así que, ingeniero, olvídese, seguiré siendo Maestro.” Mi madre también era Maestra. Para esa época ser Maestro era muy importante.
Liana me explica que en 1940 los padres se mudaron a Sarmiento, donde los sueldos de los Maestros eran mejores. La tía Benita, la mayor de las hermanas de la madre, la ayudó en todo. Fue la que en 1942 financiaría el viaje de la madre a Buenos Aires para el nacimiento de Liana. El hermano, Jorge, nacería en 1948 en Villa Clara, lugar al que viajaron todos para esperar su nacimiento.
Parque paleontológico de Sarmiento
-¿Viviste en Sarmiento tu infancia y tu adolescencia?
-Hasta los doce años, porque en 1954 papá dijo: “En esta casa
Liana, la de trencitas, a los 11 años
mujeres y hombres solamente pueden estudiar. A mí no me interesa nada que no sea que estudies”. En Sarmiento no había secundaria, yo primero y segundo año los hice libres.Así que me embarcó en un tren a Comodoro, me consiguió una buena casa, y a terminar mi secundaria. Yo no tenía el menor interés, sólo quería ser Maestra, y casarme con un tipo de ahí. Extrañaba muchísimo. Años que me faltaron papá y mamá, fue durísimo para mí. Cada año me mudaba con una familia diferente. Era la más chica en mi clase. Una locura, mis compañeras eran mucho más grandes, bonitas, llenas de novios.
Y me cuenta la historia de cómo casi se volvió a Sarmiento.
En el colegio Perito Moreno de Comodoro, 4° año.
-Un día, estando en Comodoro, fui a ver a los profesores y les dije: “No estudio más. Quiero volver a casa con mi papá, mi mamá y mi hermano”. Ni bien llegué a Sarmiento, en un tren de trocha angosta que tardaba cuatro horas en recorrer los 150 km, me mandaron de vuelta en ese mismo tren.
-¿Terminaste la secundaria en Comodoro?
-Sí, me quedé y me recibí de Maestra. Fue cuando me regalaron mi primer par de zapatos de taco alto. Yo tenía dieciséis años recién cumplidos. Imaginate que cuando yo me recibí de Maestra me regalaron, porque yo lo pedí, una muñeca que caminaba.
-Y además los zapatos.
-Claro, porque había que ir a la fiesta.
-Fue muy importante para mí recibirme de Maestra. Pero mucho no me sirvió. A fines de 1958 caí en Buenos Aires para ir a Exactas. Fui a la casa de una tía, hermana de mi padre. Vivía con mi abuelo José, que entonces conocí. Ella era rejudía, nada que ver con la educación que yo había recibido. Cuando entré en Exactas simpaticé con los reformistas, que eran la mayoría en la facultad. La alternativa era el movimiento humanista, más religioso. Yo no creía en Dios. En el reformismo había gente de izquierda, pero había un movimiento más a la izquierda aun, seguidores de Mao, o sea que los Reformistas éramos como de Centro.
-¿Pero cómo fue que decidiste ir a Exactas?
-Yo tenía un profesor de Matemáticas en el secundario que era el ingeniero Ferrando, a quien le gustaban mucho las Matemáticas. A mí me encantaban, aprendí mucho con él. “Vos tenés que estudiar Matemáticas”, me dijo. “Matemáticas o Física”. Me anoté en las dos.
Y me muestra la libreta de trabajos prácticos.
-Pronto me di cuenta que Física no era mi carrera. Reprobé Física I. Los profesores decían: “Ésta, de Física, nada”. Me quedé con Matemáticas. Hice Álgebra con Cora Ratto de Sadosky. En 1960, Análisis I fue una materia muy importante para mí. Fue cuando conocí a Mimí García y a Norma Lijtmaer. El profesor era Boris Spivacow, Manuel venía, la hija era ayudante, era un clima maravilloso. Empecé a seguir actividades reformistas con Mimí García y Norma Lijtmaer.
Revista Vea y Lea, año 1962. "En esos terrenos, en esas condiciones, íbamos a estudiar", cuenta Liana.
-¿La conociste a Mimí como reformista?
Mimí García y Liana Lew (2016)
-No, como estudiante. Las dos teníamos dudas de la carrera que seguíamos. ¿De qué íbamos a trabajar? ¿De profesoras? Norma Lijtmaer nos hablaba siempre de la computadora de IBM en la que trabajaba. Las dos no podíamos creer lo que escuchábamos. Fue por ella que nos decidimos a pasar a la carrera de Computador Científico.
-Vos decís que tu historia comienza en la Noche de los Bastones Largos, el 29 de julio de 1966. Explicame eso.
-Ese mismo día, esa misma noche, nos recibimos, Mimí y yo. Ahí logré el ansiado título de Computadora Científica.
-¿El mismo día de los Bastones Largos?
La cinta azul
-El mismo día. ¿Sabés por qué? Nosotros hicimos la rutina del COMIC, cuya cinta aquí tengo.
-Sí, la cinta azul -y me la muestra.
Le comento que Wilfred Durán escribió una autobiografía de esos años que está en Internet y que transcribo abajo. Que por eso sabía que se trataba de una cinta azul. Que Wilfred hizo tres copias que entregó a la Biblioteca de la facultad.
-Sí, Wilfred escribía todo lo que vivía -me dice-. Hizo una copia para mí, por suerte. Yo creía que era la única. No sé dónde están las otras.
-Volvamos a tu carrera y a tu decisión de pasarte a Computación Científica, ¿cuál fue el factor decisivo?
Con Norma Lijtmaer y Cristina Zoltan
-Norma. Ella era muy amiga de Sadosky, proclamaba que había que estudiar Computación, que era el futuro. Competía Ingeniería con Exactas para el tema. Personas como Angió y como Durán provinieron de Ingeniería, se cambiaron a Exactas. Porque Manuel con Rolando García consiguieron hacer la carrera y comprar la computadora, que son las dos cosas que vas a encontrar explicadas en este libro que te presto, de Nicolás Babini.
Los lectores lo encuentran inmediatamente abajo, las páginas que hablan de la historia del Instituto de Cálculo, donde Liana es mencionada como una de las protagonistas.
Lo busca en la libreta de trabajos prácticos y lo encuentra: Seminario Elemental de Cálculo Numérico.
La primer materia de Computación
-Julio de 1964. El profesor era Juan Vella, ¡brillante! Pero el examen lo firmó Manuel Sadosky, ésta es su firma. Norma también se anotó en el Seminario. Gracias a ella y a Vella me convencí de cambiar de carrera. También a alguien que apareció en mi vida en esa época que también fue alumno, Manuel Imaz. Y en especial a Mimí, tomamos juntas la misma decisión. ¿Qué estudiábamos con Vella? ¡Algol!, ¿podes creerlo?
Me comenta quiénes fueron sus profesores.
Con Mimí, Adriana Burgos, hija de Mimí, y Clarisa Cortés
-Aprendí con Vella, Pollitzer, Forno, Chamero. IBM todos ellos, que tenían mucho lugar en Exactas. Y Norma, sobre todo. Poco tiempo después empezamos a trabajar en el Instituto de Cálculo.
-¿Cómo fue eso?
-Manuel buscaba gente para los proyectos que él iba trayendo para el Instituto. Mimí y yo comenzamos a trabajar para Oscar Varsavsky, un matemático ilustre, en modelos matemáticos. Yo participaba del MEIC 0, o sea el Modelo Económico del Instituto de Cálculo Nivel 0, que dirigía el mismo Oscar. A Mimi le tocó el MSIC 0, el Modelo Sociológico, que dirigía Jorge Sábato, el padre del escritor actual y el hijo del escritor bien famoso. El resto eran Violna Eandi, Jonas Paiuk, Julián Araoz, Cristina Zoltan, Vicky Bajar y sus traducciones automáticas, Juan Carlos Fränkel, Cecilia Berdichevsky, Gustavo Galimberti, Jonas Paiuk, y tantos otros.
-Pero luego Mimí y vos pasaron a trabajar con Wilfred en el proyecto COMIC. ¿Cómo fue eso?
Wilfred Durán (6/10/1932-29/1/2017) Foto 2011
-Clarisa Cortés y Cristina Zoltan ya trabajaban para él en el COMIC, pero Wilfred necesitaba más recursos para desarrollar cosas que Varsavsky precisaba así que Oscar decidió cederle medio tiempo nuestro. Además, ese trabajo nos serviría para recibirnos. Le metimos con todo con Mimí e hicimos la rutina de variables reales.
-¿Cómo fue trabajar con Durán?
-Wilfred era un autodidacta. Empezó Ingeniería, la dejó por el Profesorado de Matemáticas, carrera en la que se graduó, luego se vino a Exactas, aunque no terminó esta carrera. Para mí era un genio. Aunque hay gente que no lo quiere. Pero las que trabajábamos con él en COMIC lo queríamos mucho. Lo seguimos viendo y hablando por teléfono, a veces las charlas eran interminables. La que más lo acompañó hasta su muerte fue Cristina, quien lo ayudó en todo sentido y le corrigió el texto que está publicado, que nunca llegó a ser un libro, como era su deseo. Cristina programó la rutina para hacer dibujar al primer plotter que llegó al Instituto de Cálculo.
El reconocimiento es mutuo. Agradecimiento de Wilfred Durán a Liana Lew, en De cómo amé la computadora... (pag. 21)
-¿Llegaron a terminar el proyecto?
-Lo que te puedo decir es que, cercano al 29 de julio, nuestra rutina andaba bastante bien, Wilfred la aprobó y dijo: “Para este grado, la rutina está aprobada. Las cosas que faltan las veremos más adelante”. En ese momento, Manuel le dijo: “Apurá el examen de estas chicas, porque si no se reciben ahora, no se reciben más”. Con Mimí fuimos a verlo y a aclarar: “Pero Manuel, todavía no está terminada, hay cosas que faltan”. Él dijo: “Ahora o nunca”.
-¿Cuándo fue eso?
-Una semana antes del 29 de julio.
-O sea que tu examen fue el mismo día de la Noche de los Bastones Largos.
-Sí, era la última fecha de examen. Nos tomó Zadunaisky.
-Un astrónomo.
La última materia: Seminario Superior de Computación
-Hacía Geometría 2, Astronomía, un genio en sus materias. Pero no tenía nada que ver con lo nuestro. Miró un poco lo que presentamos y nos aprobó. Estábamos en Núñez aprobando nuestro último examen cuando nos avisaron de que la policía estaba entrando en Perú 222.
Así Liana Silvia Lew y Mimí García se transformaron en la quinta/ sexta persona en recibirse de Computadoras Científicas, luego de Victoria Bajar y Juan Carlos Angió -los primeros, ambos recibidos el mismo día-, Julián Aráoz -tercero- y Cristina Zoltan -cuarta. Clarisa Cortés no llegó a recibirse antes de aquella Noche, se graduó tiempo después.
-Ese día, me comentaste, fue el principio o el fin de todo, explícame las razones.
-Porque ese día a Manuel Sadoky lo golpearon, a Rolando García lo
29/7/1966: Noche de los Bastones Largos
hirieron más aun. Al día siguiente nos juntaron a todos los que trabajábamos en el Instituto y firmamos la renuncia ahí, en el acto. Todos empezaron a irse de la Argentina. Yo no me podía ir. No tenia dónde. Además, estaba
Se casó con Alberto Tiferes en enero de 1966
casada entonces con Alberto Tiferes -desde enero de ese mismo año, 1966-, y buscando el nacimiento de mi primer hijo, Damián, que nacería en 1967. Mimí partió con su esposo Alfredo Burgos a Nashville (Tennessee). Muchos se fueron a Venezuela, como Rebeca, Manuel, Cristina, Julián Aráoz y matemáticos como Concepción Ballester. Norma Lijtmaer, que en 1966 habia comenzado un trabajo en IBM, partió con la ayuda de Manuel a Pisa, donde se radicó con otro matemático, Ugo Montanari.-¿Y qué hiciste, después de renunciar?
-Después de la reunión me fui llorando a mi casa. ‘Me recibí ayer y hoy me quedé sin trabajo’, pensaba, sin consuelo. Pero dos personas especiales nos ayudarían: Manuel y Rebeca.
Hernán Huergo (Continuará...) Más fotos, clic en cualquiera para ampliar:
Riqui Graschinsky, la madre
Con disfraz de hada madrina
Con Jorge en Mar del Plata, a los 15 años
Ugo Montanari, Manuel Imaz y Manuel Sadosky, en casa de Liana