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2016.03.04: Hernán Huergo: Ajedrez y Computadoras

Desde mis épocas juveniles soy aficionado al ajedrez. Puede que peor que eso, soy un adicto. Lo jugaba en el colegio, lo jugaba en mis épocas universitarias. Lo dejé archivado en mi época laboral intensa, por ejemplo durante mis 13 años de carrera en IBM. Lo retomé cerca de mis cuarenta, y volví a ser un adicto.

Allá por el año 1983 recuerdo que hablando con el maestro de mi club, Guillermo Puiggrós –jugador muy conocido en nuestro medio, fue campeón del Uruguay, falleció hace años–,  me dijo: “Las computadoras jamás le van a ganar a los humanos”. Yo guardé silencio, aunque estaba convencido de que se equivocaba. Recuerdo los nervios de Don Guillermo el día que se enteró de que en un torneo en el que se había anotado participaría una computadora. La satisfacción y alivio que tuvo cuando logró hacer tablas. No tengo dudas de que para él fue un momento de casi suplicio. Era por 1990 y Puiggrós tendría unos 75 años entonces.
Garry Kasparov vs Deep Blue, 1997

Hoy la computadora puede vencer a cualquier humano. Ya no tiene sentido el enfrentamiento. Magnus Carlsen, actual campeón mundial, Ranking ELO 2851, no acepta enfrentarse con ellas, no tiene sentido. Aunque Hikaru Nakamura (ELO 2787), que está entre los ocho aspirantes a enfrentarse con el campeón, aceptó un desafío contra un programa, el mejor, llamado Stockfish. Perdió 3 a 1, aún contando con la ayuda de un programa elegido por él –Rybka– en las dos primeras partidas, y aún con la ventaja de las blancas y un peón en las últimas dos partidas. Claro que ganó mucho dinero aceptando el desafío.

En 1996 las computadoras todavía no jugaban lo que juegan hoy. El primer match de Deep Blue, programa de IBM, con el campeón mundial, Garry Kasparov, en febrero de ese año, terminó con el triunfo del humano por 4 a 2.

IBM mejoró el programa con la intervención de unos cuantos grandes maestros de primer nivel, y en 1997 desafió a la revancha al campeón. El match capturó la atención mundial y había millones de dólares involucrados, pero por ahora hablo de medios, sponsors, etc.

El match era a seis partidas y se llegó a la sexta el día 11 de mayo, con el sugerente score empatado 2½ a 2½.

Deep Blue vs Garry Kasparov (Ranking ELO 2785): Se jugó una Caro Kann, 1.e4 c6 2.d4 d5 3.Cc3 dxe4 4.Cxe4 Cd7 5.Cg5 Cgf6 6.Ad3 e6 7.C1f3 h6?? (ver diagrama a la izquierda)

Los grandes maestros del mundo quedaron atónitos. La jugada séptima hecha por el campeón mundial daba lugar a una conocida trampa de la Caro Kann. Con el sacrificio siguiente, 8.Cxe6, o sea comer con el caballo el peón que está delante del rey, la historia decía que las blancas ganaban. Esa misma posición se había jugado en total 88 veces en la historia del ajedrez, de las cuales 57 habían sido ganadas por las blancas. Deep Blue ganó la partida en 19 jugadas y por tanto el match.

Los periodistas especializados no sabían qué decir. El más famoso de los periodistas españoles especializados en ajedrez, Leontxo García, opinó (mayo de 2012): “En una decisión que aún hoy causa polémica –e incluso sospechas de tongo–, Kaspárov se metió en una conocida trampa de la Defensa Caro-Kann. En mi opinión, no hubo tongo: él dio por seguro que el "libro" de aperturas de Deep Blue no incluía esa celada (es decir, que no estaba programada en su memoria), y se equivocó. Entre otras razones, porque su sistema nervioso estaba ya roto, por la enorme tensión que sufrió durante el duelo”.

No fue la opinión del maestro de mi club, el muy conocido Jorge Rubinetti, ni tampoco la del más famoso ajedrecista nacido en nuestras tierras cuando fue homenajeado en mi club, Oscar Panno: “Fue una forma de decirnos a todos los que entendemos que había perdido a propósito y así salvar el honor”.


Las acciones de IBM subieron en forma significativa. No me consta adónde fueron a parar más dineros. Kasparov acusó a IBM de que Deep Blue había sido ayudada por grandes maestros, que se había comportado en forma demasiada humana en algunas partidas. Pero poca gente le creyó. No mucho tiempo después se dedicaría a ser un político.

9 comentarios:

Conrado Estol dijo...

Como de costumbre, muy interesante el comentario- histórico - de Hernán.

Quisiera agregar a su comentario un dato anecdótico personal: yo también fui un adicto al ajedrez en mi juventud, que luego abandoné ante la alternativa de seguir jugando o graduarme en ingeniería aeronáutica (ganó - muchos dirían que "perdió" - la ingeniería...). Inclusive, puedo mencionar que en los intervalos de los almuerzos cuando estábamos en la Escuela IBM, en la calle Lavalle (hace ya siglos) los participantes del cuarto curso hemos jugado allí algún partido; recuerdo por ejemplo alguno con Ricardo Forno.

Luego, hace un par de años - y no poco influido por la presencia de Hernán - he tratado de volver a ese apasionante y complejo "juego" (¿juego?).

La gran, enorme, apabullante diferencia entre mi humildísima anécdota - y mi lastimosamente pobre juego - y la de Hernán es que él es un MUY fuerte jugador que se ha cansado de ser campeón del club que menciona en su historia sobre el ajedrez y las computadoras. De manera que la historia está contada por un muy autorizado jugador de ese - para mí - cada vez más difícil juego.

David Shaw dijo...

Cuando hablabamos del tema a principios de los '60, los dos grandes "problemas" para las computadoras eran el ajedrez y la traduccion automatica, que nos parecian comparables. El ajedrez esta "resuelto"; la traduccion automatica esta todavia en fojas cero (bueno, uno).

luiggi pees labory dijo...

Muy bueno el relato. No obstante me atrevo a desafiar a Hernan, postulado como el gran campeón. Cuando y donde quiera, es más le doy el privilegio de jugar con las blancas... Y apuesto lo que el quiera.
Eso sí, aclaro que tengo por costumbre cuando apuesto (sobre todo en los River vs Boca) que el que paga es el que gana...
Además, haría una excepción, porque los juegos de azar nunca me gustaron.

Alfredo Ballarino dijo...

Conrado Estol comenta que en los intervalos del curso en la Escuela de IBM de Lavalle, jugaban al ajedrez. Nosotros,en el mismo lugar, en los intervalos del curso de Comercialización de IBM - año 1967 - que compartíamos con Hernán y otros dinos de IBM, jugábamos a la "carrera de vectores", algo mucho más sencillo que el ajedrés, pero muy entretenido ... y siempre ganaba Hernán. Gratos recuerdos. Alfredo Ballarino

Conrado Estol dijo...

El comentario de David Shaw me hizo acordar de mi entonces (¡hace medio siglo!) profe de ruso en Ciencias exactas, la Ing. Fisher (que hablaba ruso, francés, inglés, y sigue la lista - y a quien recuerdo con gran aprecio - y que trabajaba en Núñez – con Clementina – en un proyecto de traducción automática… (que creo no llegó a mucho).

Es verdad, el asunto de la traducción no está completamente, totalmente, perfectamente, resuelto, pero decididamente no está en Fojas cero, ni uno, ni 85… Está MUY adelantado y se puede probar con la cantidad de dispositivos portátiles que permiten comunicarse – en la práctica - más que razonablemente bien en distintos idiomas (qué haría el general de los mortales – no chinos, por supuesto – para entender algo de chino si no existiese la cantidad de dispositivos que permiten comprender los hanzi o, inclusive, lo que se dice y lo que se oye… No será perfecto, pero es espectacular desde un punto de vista práctico.

Y eso sin hablar de la cantidad de sistemas de traducción simultánea que tienen los servicios de inteligencia de distintos países que permiten que alguien en una oficina a miles de Km de distancia entienda, por ejemplo, lo que dice un mensaje en Pashtu o en Malayo… (Me encantaría ver algo de los sistemas que tiene, por ejemplo, la NSA de EE.UU.).

El tema da para hablar mucho pero es asombroso lo que YA se ha logrado y lo que se conseguirá seguramente en muy poco años más.

Como curiosidad indicó a continuación el comentario de David Shaw y la traducción dada por Google Translator (un traductor gratis y relativamente "simple"):

“Cuando hablabamos del tema a principios de los '60, los dos grandes "problemas" para las computadoras eran el ajedrez y la traduccion automatica, que nos parecian comparables. El ajedrez esta "resuelto"; la traduccion automatica esta todavia en fojas cero (bueno, uno).”

When discussing the topic in the early 60s, the two major "problems" were chess computers and machine translation, which we considered comparable. Chess is "solved"; the machine translation is still in square one (well, one).

Pretty bloody good, isn´t it? (Interesante como se tradujo muy bien – no literalmente - lo de “fojas cero” a “square one” (en inglés la expresión idiomática más común es “starting from square one”…) pero luego se tradujo bien – pero no bien en contexto y ahí están los problemas de la traducción de lenguajes naturales - lo de “Bueno, uno”).

Hernán Huergo dijo...

Bueno, interesante. Habrá que buscar la oportunidad.
Aunque confieso que, ya que juego con blancas, estoy tentado de inclinar el rey y ser tu invitado en el próximo almuerzo de Club Palermo, coming soon!!

luiggi pees labory dijo...

Hernan... me mataste !!!

David Shaw dijo...

Es mejor de lo que yo habia visto hasta ahora; no me gusta "chess computers" y por qué "the" machine translation la segunda vez? El articulo sobra. De acuerdo, el producto mecanico permite entender de qué se trata pero el idioma es de primero inferior.











Ricardo dijo...

Interesante tema. Sí, como dice Conrado, he jugado algo al ajedrez durante los años que pasé en IBM, pero lo he ido relegando, aunque de vez en cuando vuelvo al redil con algún vecino o con uno de mis hijos.
Mi última experiencia con el ajedrez me llevó a actuar de "celestino". Durante el crucero a través del Atlántico que finalizó ayer, me encontré en una mesa hablando con un chileno, y quedamos en jugar alguna partida. Junto con mi esposa y conmigo viajaba una amiga que había quedado viuda y andaba buscando pareja. Dado que el chileno había manifestado ser soltero y sin hijos, y de buena estampa, le comenté el caso a nuestra amiga. Quedamos en que yo jugaría una partida con el chileno, y que en el medio aparecería ella y yo me retiraría, si fuera necesario perdiendo la partida para agilizar la tramoya. Hubo comunicación, pero al final no resultó.