Autor del Blog: HERNÁN HUERGO

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14/12/2005: ¿Habrá sido un sueño? - Conociendo a Rodolfo Naveiro.

Puedo casi asegurarles que no lo soñé. Estoy noventa y cinco por ciento seguro que lo de anoche fue cierto. Tengo unos cuantos testigos para llamar y verificarlo. El hombre con quien me encontré ayer después de tantos años en la cena de SADIO en el Centro Argentino de Ingenieros era Rodolfo Naveiro, nomás. Es cierto que se parece muy poco al Naveiro aquél, al que conocí en Alpargatas, normalmente tan hermético e indescifrable como un logaritmo. Aunque la manera de hablar sigue siendo la misma. Cada frase parece correr en forma desesperada buscando la siguiente, a velocidades difíciles de seguir para los seres comunes. El tono es siempre en la misma nota, las comas y los puntos deben adivinarse. Las oraciones están plagadas de enigmas. El oyente hace los esfuerzos para superar tamaños desafíos mientras Naveiro le dispensa una sonrisa compasiva y una mirada mansa.

Recuerdo aquellos tiempos, yo trabajaba entonces en IBM, en que el jefe de él en Alpargatas era Dasso, uno de esos mortales de aspecto acomodado e inteligencia más bien mediana. Recibía las andanadas de nuestro amigo con cara de entenderlas. Naveiro descubrió bien temprano que el secreto para tratar a tal jefe era aumentar todavía un poco más la velocidad de la dicción y la oscuridad de los enigmas. La rendición del hombre a tales artes era total e incondicional. Dasso se convenció muy pronto de dos verdades. La primera era que la informática era una ciencia más allá de su alcance. La segunda era un alivio: por suerte tenía al genio para darle todas las respuestas, sin importarle demasiado que él no las entendiera. También recuerdo de aquella época los años en que volvió loco a Hugo Castro, un colega mío de la Big Blue. El pobre Hugo caminaba paredes y techos y sufría todo tipo de insomnios tratando de resolver el tema: la simulación de los telares de la textil. Fueron años y años. “El tema no tenía solución”, me confidenció Rodolfo, muy suelto de cuerpo, “pero a mí Oxenford me aguantaba todo, era el niño mimado”. Miré la copa de vino de Rodolfo, me pareció bastante llena.

En la mesa quedé sentado con Ana Pollitzer a mi derecha, debe ser quizás por eso que se me ocurrió por un momento que lo de anoche fue sueño. Tito Suter estaba a mi izquierda, después los Oliveros, luego seguían Pilar y Juan Carlos Fränkel. Del otro lado de Ana, el protagonista de esta crónica, Don Rodolfo Naveiro. Soy consciente del poco tacto de llamar protagonista a uno solo de una mesa tan célebremente poblada pero les aseguro que soy justo. Estuve discutiendo un rato conmigo mismo si alcanzaba para considerar a Ana como coprotagonista pero no, no alcanza. Quizás si hubiera tenido mayor oportunidad de decir todo lo que pasaba por su mente lo hubiera logrado, pero apenas pudo pronunciar algunas palabras que intercalaba aquí y allá, cuando Naveiro paraba unos instantes para respirar. Es posible que pueda merecer algún premio como actriz de reparto, hasta allí sí. Los demás fuimos apenas actores secundarios. A fuerza de insistir con la justicia y el poco tacto el otro que habló bastante fui yo, pero en función de mi nueva profesión, la de cronista. Así que no cuenta.

El Naveiro de anoche me sorprendió hablando de unos italianos cuyo apellido me cuesta recordar, pero que empieza con G. A veces hablaba con devoción de uno, un tal Juan, otras veces hablaba pestes de otros, unos ladrones y haches de pe. “Hicieron desaparecer al alemán para robarse la parte”, dijo. “Le devolvieron al hijo lo que le habían robado al padre para calmarlo”, añadió.

“Somos almas gemelas”, lo escuché en un momento decir, hablando  de un colega de Alpargatas, “es un genio”. Como buen cronista no lo dejé pasar y le pregunté si eso significaba que él también era un genio. “¡No, yo soy modesto!”, exclamó, levantando apenas el tono de voz y sin convencer a nadie.

“Yo era creyente hasta que me convertí en agnóstico, y fui agnóstico hasta que me convertí en creyente”, afirmó Rodolfo, en uno de los pasajes logrados de la noche. “Lo último me ocurrió a los 65. Lo bueno que habrá sido el cura que logró convencerme”.

En el Nacional Buenos Aires alguien le dijo que para ser el mejor le faltaba ser de la Acción Católica. Lo mandó a la pe que lo pe y fue primero de todas maneras. “Yo hice amigos dentro de la Asociación Cristiana de Jóvenes, que lo que más tiene son judíos. Allí conocí a mi mejor amigo y a quien más respeto”.

Otro pasaje notable de su monólogo, que haría palidecer al mismo Tato Bores, fue cuando nos comentó que en su vida había sido abrigado por tres úteros. “El de mi madre, el de la biblioteca de mi padre y el palco del Colón que era de una amiga de mi abuela”. A los doce años leyó las Obras Completas de Freud, allá por 1942. En el 48 la vio a la Callas cantando Norma en el Colón.

Para mí la memoria es una cosa inesperada, fuera de mi control. Pero por alguna razón las imágenes de las chicas de Alpargatas vinieron de golpe a mi cabeza. Las telas de las chicas eran tan mínimas que no alcanzaban a cubrir demasiado. Cada una usaba no menos de un par de medidas abajo de lo necesario. Yo era gerente entonces y los ingenieros de sistemas que yo mandaba quedaban trastornados. Las niñas ofrecían espectáculos que en la época sólo era posible encontrar en el Maipo o en el Nacional, y eso hablando de las modositas. Lo que mostraban las más osadas competía con lo que sólo algunos podían ver en vestuarios y camarines. 

Acá Oliveros nos sorprendió a todos. “Yo diseñé los uniformes de las chicas, resultó un ahorro colosal para Alpargatas. La ropa interior también fue suprimida como parte del ahorro”. Esta vez miré mi propia copa. Seguro que yo también debía haber tomado mucho. No me imagino que el conspicuo ex presidente de SADIO pueda haber dicho eso. Pero Naveiro no estaba dispuesto a perder protagonismo. Retomó el control y el asombro de la mesa con una frase que recrudece mi sospecha de haberlo soñado todo. “Había dos de estas grabo verificadoras poco vestidas que no se iban nunca”, dijo el protagonista. “Un día les pregunté porqué se quedaban. Trabajamos de putas, me dijeron, ¿no quiere que lo llevemos a alguna parte?”. Dejo sentado que a veces estas ráfagas de palabras veloces, sin puntos ni comas, pronunciadas en nota igual, pueden producir distorsiones al ser escuchadas por los seres más comunes. Puede que nuestro hombre haya dicho cualquier otra cosa.

Rodolfo es casado. Le pregunté por sus hijos y nietos. “No tengo descendencia”, me dijo, “aunque cada vez que trato de dibujar el árbol genealógico de mi familia me pierdo”. Supongo que se refiere a la parte de arriba y de los costados del árbol. “Tengo parientes que tienen mujeres, descendientes y esas cosas”, dijo allí. Parece que “esas cosas” son personas del mismo apellido de los padres “xy” pero más difíciles de dibujar en los genealógicos.

Ana es hoy docente de materias de Sistemas en la Kennedy, donde Naveiro es Decano. ¿Una relación Jefe- Subordinado?, pregunté, inquisitivo. No recuerdo lo que me contestaron. Pero fui aprendiendo la respuesta a lo largo de la noche. La relación es Jefe-Subordinado, pero se alternan la posición de subordinado. Cuando Naveiro habla con Ana Pollitzer lo hace con ritmo humano, pausas y comas, con alguna variedad inusual en él en los tonos y notas utilizadas. Señal clara que la considera una mente despierta, a un nivel que vale la pena. De vez en cuando el Jefe-hombre manda escritos geniales a la Subordinada-mujer. Los escritos son contestados y corregidos magistralmente por la Jefa-mujer y apreciados con humildad por el Subordinado-hombre.

Un tema preferido entre ellos son los griegos. Les gusta recordar las aventuras de Odiseo. Naveiro relató las escenas triple equis del encuentro entre Odiseo y Nausica como si me las estuviera contando el mismo Homero. Después me dijo, con sonrisa especial, cuál era su Venus preferida, con el sátiro actuando por detrás y ella amenazándolo con la sandalia en la mano. “¿La Venus de la Chancleta?”, preguntó Ana. “La de la Sandalia, la que está en Delfos”, contestó él. “Sí, esa”, dijo ella, como si hubiera estado en Delfos el día anterior. 

Traté de disimular sin lograrlo mi ignorancia y chatura vernácula. Cuando Naveiro empezó a hablar de Tahití y la Polinesia francesa como el paraíso en la tierra me sentí reconfortado. Allí estuve una vez hace unos años, como doce días. Era un lugar en que la Subordinada-mujer no había estado nunca. El Jefe-hombre aprovechó la superioridad del momento para explayarse. Para sorpresa de Ana y mía describió las costumbres “top_less_in_the_water” de las nativas versus el estilo “top_less_on_the_beach” de las occidentales. Parecía conocer en detalle este tema.

Pude observar que Rodolfo Naveiro comió todos los platos, el crepe, el pollo, el postre helado. Debo admitir que no me di cuenta en qué momento lo hizo porque me pareció que hablaba todo el tiempo. Pero no, corrijo. Ahora me acuerdo que Ana nos contó con cierta municiosidad sus proezas con el scanner especial. Es capaz de devorar todo, incluyendo diapositivas y negativos. Ella pasa muchas horas alimentando al bicho. Es casi mejor que hacer zapping. 

La explicación de Ana creo que coincidió con el momento en que Naveiro comía el crepe. ¡Ah!, ahora que me acuerdo Alejandro pudo hablar casi dos minutos de su afición a las cámaras analógicas, a las fotos tomadas con mucho esmero y ninguna gente. Debe haber sido en el tiempo en que Rodolfo daba cuenta del pollo.

A la hora de los discursos, Gabriel Baum comentó los éxitos de los últimos años, matizados con algunas frases modestas que aumentaron el brillo de los logros. Naveiro, fiel a su costumbre de la noche, siguió hablando, como si fuera un traductor simultáneo, español a español. “SADIO es la institución decana de la Argentina”, decía Gabriel. “Más de 45 años”, traducía Rodolfo. “Lo que sí estamos recuperando son las JAIIO”, otra vez Baum. “Eso es lo único que importa”, acotaba nuestro amigo. Cada frase recibía su traducción, interpretación o nota al pie.

“Quedó demostrado que puede haber vida después de Pilar Suter”, siguió Baum, arrancando sonrisas de Pilar y de Alejandra, y aplausos de la audiencia. Alejandro pidió un reconocimiento para Gabriel, ganador del Sadosky de Oro del año.

Un saludo a todos, y un agradecimiento para SADIO y todos los responsables de que haya pasado un rato tan agradable.

¡¡Feliz Navidad y Feliz 2006!!

Hernán Huergo

14/12/2005

16/09/2025: El 11/08/2025 falleció Rodolfo Naveiro. Perdimos a un gran Dino.

Simoes, Coppola, Kurlat, Leone, Delbue, Monteverde, Castro Lechtaler, Rivas, BassoDastugue, Tomassino, Huergo, Simón, Estayno, 
Mendivelzúa, Draier, Falicoff, Scolnik, Drogué, Aguiar, Bauer, 
Estol, Seratti, MazarBarnett, Vélez, Piccin, Bronstein, Berdiales, Porter, 
Oliverio, López de Lagar, Risso, Iglesias Meeks, Ballester, Hedderwick, Ballarino


Valerio YácubsohnUna gran pena. Compañero mío los seis años del C.N. de B.A. Y luego, en la Facultad de Ingeniería. Un genio en Matemáticas. Íntimos amigos a lo largo de toda la vida, hasta que el Alzheimer le impidió toda comunicación. Ahora ya descansa en paz. Ana Piccin también lo conoció muy bien y puede dar fe de mi comentario.

Hernán Huergo: Para mí Rodolfo Naveiro es una figura imposible de olvidar. Podía unir sus genialidades como matemático, o ingeniero, o informático, o profesor, a sus humoradas en cualquier tema que tocara. Siempre recuerdo con placer aquella velada que compartí con él y que pueden encontrar como crónica en este blog: 

14/12/2005: ¿Habrá sido un sueño? - Conociendo a Rodolfo Naveiro.

Perdimos a uno de nuestros Dinos bien grande, mi sentido pésame.

Alfredo BallarinoHay un grato recuerdo de Rodolfo Naveiro en nuestro sitio en la Web. En la sección Clemente él publicó una Obra de Teatro el 23/07/2016.  La tituló Cuando los holandeses llegaron a Venecia. Es una pequeña joya de ficción, mezcla de teatro, historia y humor. 

30/08/2024: Conversando con Ana Piccin: Episodio 1: Dos faros inolvidables.

Queridos Dinos,

Durante muchos años la conocí como Ana Pollitzer. O sea que no la conocía en absoluto, quedaba a la sombra de esa gran estrella de nuestra Informática, su marido, el gran Gustavo Pollitzer.

Creo que empecé a descubrirla mucho más en una cena que organizó SADIO en el Centro Argentino de Ingenieros, en la que Rodolfo Naveiro, que como todos saben siempre fue un genio en Informática y otros avatares, fue el gran protagonista. El relato de lo ocurrido en esa cena lo tienen en 14/12/2005: ¿Habrá sido un sueño? - Conociendo a Rodolfo Naveiro. De ese relato rescato una frase reveladora: "Cuando Naveiro habla con Ana Pollitzer lo hace con ritmo humano, pausas y comas, con alguna variedad inusual en él en los tonos y notas utilizadas. Señal clara que la considera una mente despierta, a un nivel que vale la pena."

Y la conocí mucho más en los últimos años, desde que compartimos este espacio de Dinos y Dinas de la Informática en la Argentina.

Mucha razón tenía y tiene Rodolfo Naveiro. Valió la pena conocerla y descubrir sus muchas luces.

Se llama Ana Piccin y aquí va el Episodio 1: Dos faros inolvidables.

Abrazos a todos.

Hernán

26/10/2015: Juan Carlos Masjoan: Norberto Lopardo, un tipo especial

El Gerente de la Sucursal Manufactura y Procesos creada en 1970, o sea mi primer jefe en Buenos Aires, era Norberto Lopardo. Un tipo especial por el que tenía, y tengo, un gran afecto y respeto profesional. 

Varias de las ideas que impulsaba, en mi opinión forman parte del manual del buen gerente.

La primera que recuerdo era la idea de que la industria crecería cuando expandiéramos el uso de las computadoras a aplicaciones que fueran más allá de las tradicionales.

La primera implementación de un Sistema de Información y Control de Producción (PICS) la hicimos en Philips, y la primera implementación de Técnicas de Control y Gestión de Inventarios (IMPACT) fue en Refinerías de Maíz, ambas en esos años.

Otras eran las ideas creativas que nos proponía buscando desarrollos de alto impacto de prestigio y de crecimiento en los clientes. Estas ideas significaban para mí y para los ingenieros de sistemas a mi cargo problemas interesantes, de esos que podríamos llamar desafíos.

Hay dos que pudimos resolver para el ACA, que eran complicadas para la época.
El Gerente de Sistemas era Javier Collazo y el Ingeniero de Sistemas asignado por IBM era Jorge Alijo.


  • Un tema era la asignación óptima en tiempo real de la unidad del Auxilio Mecánico para atender los pedidos de los socios. Hubo que digitalizar el plano del AMBA para determinar cuál era el Auxilio mas cercano al socio y si era propio o sub contratado. Había que actualizar en tiempo real cuál era la posición de cada móvil, para asignar el Auxilio óptimo.
  • El otro tema era el control en tiempo (casi) real de las carreras de Fórmula 1 Internacional que se corrían en el Autódromo. Se ingresaba manualmente, en segundos, la tira del reloj marcador y el orden de pasada; un programa escrito en APL procesaba ambas informaciones y en cuestión de segundos estaban en pantalla los tiempos de vuelta, la distancia entre corredores etc., etc. Que yo sepa, aunque primitivo, (no había aún telemetría), fue el primer desarrollo en su tipo en este deporte.
    Lole Reutemann en el Autódromo, en los 70

    Un valor agregado para los que participamos en ese proyecto fue tener acceso a la Torre de Control para poder ver la carrera, perdón, “supervisar el funcionamiento del sistema”. Eran tiempos del inicio de Carlos “Lole” Reutemann en Fórmula 1 y verlo correr en el Autódromo era todo un privilegio.

Otra característica que tenía  Norberto Lopardo era evaluar correctamente cuál era la opinión más importante para el cliente, si la del Ingeniero de Sistemas, o la del Representante de Ventas, o aún la del propio Gerente de Sucursal, o sea la suya propia. 

Sistema IBM /370-145
Recuerdo lo que pasó aquella vez en Alpargatas, un cliente muy importante para nosotros. El Gerente de Sistemas era Rodolfo Naveiro y tenía el proyecto de modernizar la instalación contratando una /370-145. Pero había dudas, el proyecto alternativo era agregar otra /360 y no incursionar en una nueva generación que traía la novedad de la “Memoria Virtual”.

Se organizó entonces una reunión con el Director Administrativo, Gamboa, con Rodolfo Naveiro, su jefe Dasso y un asesor externo, Salgado, (alguno de los dos, o ambos, no estaban muy a favor del proyecto) y nosotros.

Almanaque Alpargatas 1942 (Molina Campos)
Camino a la misma, Norberto nos dijo al vendedor y a mí que él se reservaba  el papel protocolar,  pero que las objeciones eran técnicas y por lo tanto el único que iba a hablar era yo, para explicar las ventajas de la /370 y la Memoria Virtual, y así fue.

Al terminar, Rodolfo nos dijo que la reunión había salido bien.

Supimos que fue así, al poco tiempo Alpargatas contrató la /370.

Norberto forma así también parte de la lista de los gerentes que tuve la suerte de tener en mis años de formación.


RETRANSMITO COMENTARIO RECIBIDO DE RODOLFO NAVEIRO:
En esa reunión Masjoan dibujó una nube (primera mención que recuerde de ese término hoy tan común) y después un director presente me comentó; “..dibujó una nube..... Este muchacho no va a llegar a nada con semejantes disparates”.

Comparando con la evolución de Masjoan dentro y fuera de IBM: en telefonía celular, en Telecom, y otras que él puede citar mejor que yo, este comentario evidencia la inteligencia mediocre de dicho director.

2015.07.15: Rodolfo Naveiro: Pascal or not to be.

CUANDO SE JUNTAN VARIOS PROFESORES...

En los  cursillos para profesores de la UK que me pidieron, siguiendo los preceptos de los pedagogos, hice una travesura: aparte de los temas que interesaban a la Universidad, incluí algunos que me interesaban a mí personalmente.

En uno de ellos vimos que los números que se manejan en la escuela primaria se comportan muy bien cuando se trata de las 4 operaciones que allí se enseñan: suma, resta, multiplicación y división.


Rodolfo Naveiro y Ana Piccin
Pero cuando pasamos a las potencias, las raíces y los logaritmos, los números ya no son tan modositos, al punto que aparecen entes que sorprenderían a los que no creen que en las llamadas ciencias exactas haya lugar para la fantasía.

Que nadie se asuste; pero hay números que son IRRACIONALES y otros que son IMAGINARIOS (o ambas cosas a la vez).

Ante este hecho, al comentar el cursillo entre los (pocos)
asistentes, yo opiné: “Como dijo Pascal (sic) «hay más cosas en el cielo y en la tierra que las que sueña vuestra filosofía»”. 

En seguida mi colega Ana encontró una ocasión para lucir sus conocimientos sobre el tema, y en francés.

Ella tradujo : «Il y a plus de choses dans le ciel et sur la terre...» (nótese como tuvo un especial cuidado con las preposiciones).

Pero... nada es perfecto.

Cuando volví a mi casa y traté de encontrar la cita, descubrí que la frase ni era de Pascal ni estaba en francés; era del inmenso y sorprendente  Shakespeare: “There are more things in heaven and earth, Horatio, than are dreamt on in your philosphy” (y nada menos que en Hamlet, acto I, escena V). 

Aquel día comprendí por qué Ana y yo sacamos tan buenas notas en nuestras respectivas carreras.

2015.07.11: Rodolfo Naveiro me reenvía su respuesta a mi artículo sobre la cena SADIO 2005

Diciembre de 2005

Mi muy estimado Ing. Hernán Huergo

Muchas gracias por tu crónica de la cena 2005, donde me has dado un lugar tan destacado.

No es cierto que me parezca tan poco al que era hace 20 o más años, lo que pasa es que estoy más maduro y ya no le doy tanta importancia a las cosas que en el fondo no la merecen y sí a lo que hace la vida digna de ser vivida.

Te agradezco mucho el aprecio que trasuntan tus palabras, y paso a aclarar algunos puntos.

En primer lugar el que más me apoyaba en Alpargatas no era tanto Oxenford sino don Roberto Fraser (el "dueño" en el vocabulario de entonces). A él se refería la anécdota que conté de sentarnos en el piso de su oficina para mirar de cerca un mecanismo ingenioso. De todos modos es cierto que ambos me aguantaban todo, incluso algunas barbaridades que no conté.

Como estaba entre amigos tal vez he dicho cosas que no dije tan abiertamente nunca, les agradezco a todos la oportunidad de haberlo hecho. Esto se refiere especialmente a mi evolución religiosa y la decadencia de Alpargatas.

Rectifico mis afirmaciones de entonces en unos detalles, a Freud lo leí a los 12 años, alrededor de 1945 (y no 42, no me avejentes más) y a la Callas en 1949 (dato controlado con los programas) la vi en Norma y en Turandot.

Respecto a la relación jefe-subordinado con Ana, acá no hay misterios: nunca me considero jefe ni subordinado de nadie y nunca considero a nadie subordinado ni jefe. He tenido la inmensa suerte de que nadie ha tratado de imponerme estas etiquetas, y haber podido cruzar los organigramas como se me dio la gana, tanto en Alpargatas por lo que mencionaste antes como en las varias empresas petroleras donde actué al lado de José Antonio Esteves, un compañero de la Facultad, ni tampoco en la Kennedy. A veces cuesta creerlo. Y es cierto que Ana interpreta y corrige mis ideas de modo admirable. También es una gran suerte.

Y finalmente, consultando mis fotos vi que la Venus de la Chancleta o Sandalia está en un museo de Atenas y no en Delfos. Me llama mucho la atención el doble lapsus. Tal vez haya dos similares, pues tampoco la foto que tengo (102-22) donde la escultura está encerrada en un corralito de acrílico coincide con el recuerdo de haber estado parado al lado de ella. Lo que pasa es que ni Ana ni yo pudimos ir a Delfos la semana pasada.

Con el mayor afecto


Rodolfo Naveiro (el de antes y el de ahora)

09/06/2019: Club Palermo 07/06/2019: Llegaron los Talaveras y La historia de Paula

Clic para ampliar en cualquiera de las fotos
Gran éxito este Club Palermo. Fuimos como cuarenta, muchos debutantes, excelente organización. Diez puntos para el Master Hofmann, para el Dinobedel Tomassino y para el Tesorero Luca Repossi. Los platos aterrizaban con nombre y apellido, sin prisa y sin pausa. Todo en su medida y armoniosamente. ¿Por qué me suena esta frase?

Irene Loiseau y Ana Piccin, habitués.
Irene, radiante, fue uno de los
Premios Dino del encuentro.
Si hasta creo que estuvimos en record femenino. Y eso que no vino Liana, por eso de los premios que le llueven a Jorge Ardoino día por medio. Y tampoco pudo venir Ida Bianchi. Otra extrañada fue Adriana Schottlender. Y no sigo con la lista, las esperamos para el próximo. Pero a las habitués Irene, Ana y Lidia -tarde pero segura-, se le sumó la no tan habitué Pilar Suter, y, como parte de la legión de los Talavera, también las tuvimos a Marta Rojas de Talavera y a Élida Curutchet. Seis sobre cuarenta, 15 por ciento nada mal.
Tito y Pilar Suter, encantadores como siempre.
Tito fue uno de los Premios Dino del día.

Luis Talavera, debutante en estas lides, también fue responsable de que nos acompañaran César Zunini y Juan Carlos Idaberry. O sea que fueron cinco los debutantes resultado de su visita. Todo un acontecimiento, el hombre vive en Chile. Estaba feliz de acompañarnos. Y las mujeres ni les cuento. A ellas las conocí apenas entré, me acompañaba Juan Carlos Masjoan, lo nuestro ya es rutina. En seguida de saludarlos a los Suter, encantadores como siempre, me las encontré.
Marta Rojas y Élida Curutchet, debutantes,
 parte de la legión de los Talavera



"Yo soy Marta Rojas", me dijo una. "Yo soy Élida Curutchet", me dijo la otra, "y soy la culpable de que ella sea Marta Rojas de Talavera". Pero esta historia se las cuento en un rato.

Jorge Linskens, campera Polo Sur,
y el debutante Jorge Cozzo






Pero no eran sólo cinco los debutantes. Tuve la alegría de reencontrarme con un viejo amigo de mis épocas de IBM, Jorge Cosso. Le saqué la foto, no exclusiva, junto a Jorge Linskens. No pude hacerte el reportaje, Jorge debutante, será en el próximo Club Palermo.

Lidia Seratti, tarde pero segura.


Al Pipi lo extrañamos, por supuesto. Anunció, campante y risueño, que asistiría a un acto quirúrgico en el Hospital Alemán. Estamos esperando verte bien de nuevo, Robertito Iglesias. No sólo verte sino que ansiamos esos shows que nos deleitaron en elenco compartido con Pepe y Ana. La Comisión de Actos Culturales de los Dinos hizo capote una vez y todos esperamos la segunda, la tercera y las que sigan!


Luis Talavera, hombre de tres países, trajo
legiones. Fue uno de los Premios Dino del día.
Mi primer entrevistado, como debía ser, fue Luis Talavera. Hombre de tres países, por si no lo saben. Nació en Paraguay. Su familia es de Villarrica, que es, por así decirlo, sinónimo de máxima paquetería en el país hermano. Estudió y trabajó inicialmente en Argentina. Pero tuvo una actuación que marcó su vida en Santiago de Chile, donde vive actualmente.

Veamos algo de su pasado histórico y de su presente, contados por él mismo:
-Mi pasado histórico se remonta al año 64/ 65 en que conocí a Manuel Sadosky. Yo era estudiante de Ingeniería en Tucumán. Iba a ser un buen ingeniero, como decía yo, pero no había caso, no me entusiasmaba. 
-¿Cambiaste de carrera? 
-Él me convenció: ¿Por qué no te vienes a Buenos Aires? Nosotros estamos comenzando a desarrollar una nueva carrera, con nuevas orientaciones, Matemática Aplicada y Cálculo Numérico… Me gustó y me vine a Buenos Aires en 1966, al Instituto de Cálculo. 
-¿Cuál fue tu cargo máximo en tu carrera? 
del Linkedin de Luis Talavera
-Fue en la CEPAL, como Director del Centro de Datos Estadísticos y Análisis Socio-Estadísticos. Allá entre 1998 y 2001. En Santiago de Chile. Ese cargo me ató mucho a Chile. 
-Tu mujer es Marta Rojas. ¿También es informática? 
-Sí, ella es de la promoción de Carlos Tomassino. Era compañera mía en Exactas. Cometimos el error de casarnos. Se vinieron los problemas, ella tuvo el primer hijo, ella trabajaba. Cuando se formó la carrera de Informática en la Tecnológica se fue para allá. Allí fueron compañeros con Carlos. 
-Contame de tu vida actual. ¿Hijos, nietos? 
-Tengo seis nietos, más un séptimo que lo incorporó la nueva esposa de mi segundo hijo. Muy contentos por ellos. De hecho, volvimos a Chile por ellos, si no, nos quedábamos en Paraguay. Yo, jubilado, me fui a Asunción y estuvimos allí diez años, donde tuve actividades en la universidad. 
-¡Qué bueno que viniste! 
-El tratamiento dio resultado. 
-¿Tratamiento de qué? 
-Hace un tiempito largo que estoy con un mieloma en el sacro. 
-Ah!, por eso es el bastón. Suerte con eso, pero te aviso que se te ve muy bien.
Bienvenido, Luis Talavera, seguí viniendo cuando puedas, ¡vos y tus legiones! ¡Y que siga viento en popa el tratamiento!

Alejandro Oliveros, Claudio Di Véroli y Héctor
Monteverde. ¡Aquellas JAIIO compartidas!
Entre las visitas fuera de lo común señalo la de Claudio Di Véroli, creo que es su segundo Club Palermo. No tuve tiempo de preguntarle cómo había hecho para escaparse de Luca. No me imagino muchos casos que se escapen de la Toscana italiana para venir a estas comarcas tan castigadas. Más bien imagino todo lo contrario.

Rodolfo Naveiro, al ladito de su discípula,
¿o debo decir de su maestra?






Y también fue una alegría tenerlo a Rodolfo Naveiro, que tuvo la fortuna de encontrar asiento junto a su discípula favorita, Ana Piccin. Aunque no estoy seguro si digo bien esto. A veces creo que es al revés, que él fue discípulo de su maestra favorita.

Estuvo Raúl Bauer, ¡se murió un obispo!
Aquí con Alejandro Oliveros





Ni qué decir de tenerlo a Raúl Bauer en este Club Palermo, el hombre del Boletín Oficial y no sé cuántas cosas más. ¡Todo un lujo!
César Zunini: "Soy el UBER de mi hija".
Estuvo con Luis, Pepe y Juan Carlos.
Dios los cría y ellos se juntan (Bull).

"Soy el UBER de mi hija".





César Zunini estaba sentado enfrente de Pepe López de Lagar, en barrio Bull.
-Contame algo de tu pasado histórico. 
-Soy Computador Científico. Comencé en los 70 en Bull. 
-¿Fuiste compañero de Pepe que está aquí cerca? 
-De Pepe, de Idaberry, de Talavera, de Pérez, de muchos que están aquí. 
-¿Que hacías en Bull? 
-Fui Director de Marketing. Mi última actividad profesional fue en el INTI, hasta hace dos años. 
-Decime de tu presente, qué es lo que hacés ahora. ¿Tenés hijos, nietos? 
-Estoy jubilado. Tengo un hijo de 43 años, una hija de 11 … No, no son de la misma madre [se ríe]… y una nieta de cinco 
-¿Y a qué te dedicás ahora? 
-Estoy con todas las tareas de mi hija. Soy el UBER de mi hija.
Y orgulloso estás de serlo, César Zunini. ¡Bienvenido!

Juan Carlos Idaberry: 19 años de Bull.
"Mi hobby son mis nietos"
Al lado de César estaba Juan Carlos Idaberry. Le pregunté lo mismo que a los otros entrevistados.
-Empecé a los 15 años en Ferrocarriles Argentinos con máquinas convencionales.
-¿En Bull en qué año empezaste?
-En el setenta y estuve 19 años.
-¿Llegaste a qué cargo en Bull?
-Director de Servicios. Después me fui a la Caja de Valores que administra el centro de cómputos del sistema bursátil argentino, Bolsa de Comercio, Mercado de Valores y Caja de Valores. Algo que se llama BYMA, Bolsa y Mercados Argentinos. Allí estuve más de 15 años.
del Linkedin de Juan Carlos Idaberry
-¿Qué hobbies tenés?
-Mis nietos. Tengo tres, dos varones y una chica.
-¿Casado, cuántos hijos?
-Divorciado. Tengo dos hijas, la nieta mayor tiene 19 años y ya está en la facultad -el orgullo rebalsa de sus palabras.
-¿Por qué viniste hoy?
-Por Luis Talavera.
Bienvenido, Juan Carlos Idaberry. Allí te copié algunos datos de tu Linkedin. Presidente de Buenos Aires Valores, eso no me lo contaste.

Marta y Élida, felices debutantes.
"Usted es la culpable..."
Sentadas del otro lado de la mesa estaban Marta y Élida, las debutantes. Arrancó Marta Rojas diciendo:
-Ella es la culpable de que Luis y yo nos hayamos conocido y casado. Luis era compañera de trabajo de ella y empezamos estudiando juntos. 
-¿Ella es la culpable? 
-Sí, también Onganía. 
-¿Onganía? 
-1966, la Noche de los Bastones Largos, nos quedamos sin profesores.  Nos quedamos en Exactas sin profesores. Teníamos que dar una materia libre y el profesor me dio un libro en francés. Yo algo sabía de francés por lo que había estudiado en el colegio. Yo traducía y después nos juntábamos para estudiar. Así lo conocí a Luis.
Por su parte, Élida Curutchet me comentó:
- Es la primera vez que vengo. Cumplí 50 años de Computadora Científica el 29 de diciembre de 2018. Me recibí en 1968. 
-Yo me recibí en la UTN en 1971 -aclaró Marta.
¡Bienvenidas! ¡Sigan viniendo!

Jorge Cozzo, Juan Carlos Masjoan y Héctor  
Coppola. Dios los cría y ellos se juntan (IBM).
Faltamos Alfredo Ballarino y yo en la foto.
Juan Carlos fue uno de los Premios Dino del día.
Cinco fueron los Premios Dino del día Irene Loiseau, Tito Suter, Jorge Basso Dastugue, Juan Carlos Masjoan y Luis Talavera. Leyeron bien, ¡fueron cinco! Se ve que el Dinobedel está apretando el acelerador. Dice que todos vamos a tener y es cierto que los Dinos somos ya cientos. ¿Será posible que todavía no haya recibido él mismo el premio? Injusticia a corregir bien pronto.




El cronista con Jorge Basso Dastugue,
otro de los Premios Dino del día.


Los premiados fueron Irene Loiseau, Tito Suter, Juan Carlos Masjoan, Jorge
Basso Dastugue. Todos agradecidos y sorprendidos. Por ejemplo, mi amigo Juan Carlos estaba sorprendido casi cerca del desmayo.










Es momento de ver el video de lujo que siempre nos prepara nuestro artista, Adolfo Drogue. ¡Muchas gracias.



Hernán Aguiar, Enrique Draier, Daniel Bronstein.
Mi barrio estuvo bien divertido.


En mi barrio, con Enrique Draier, Hernán Aguiar, Daniel Bronstein y a mi derecha Lidia Seratti, pasé momentos interesantes que poco a poco se convirtieron en bien divertidos.
-Yo siempre fui un gran admirador de Sarmiento decía Enrique-. Fue un estadista que potenció de manera sustancial la organización de la Argentina.
Enrique dedica parte de su vida a ayudar al Museo Histórico Sarmiento, ubicado en Juramento y Cuba.
-Ahora creamos la Asociación de Benefactores del Museo Sarmiento. De esta manera podemos realizar actividades arancelarias, prohibidas por ley para los Museos Nacionales, que sólo pueden hacer actividades gratuitas. Vamos a hacer actividades experimentales para jóvenes y niños. Armar cosas, investigar sonidos, por ejemplo. Robótica. 
-Tenés que ir a Prohibido No Tocar en el Centro Cultural Recoleta. ¡Espectacular! Para chicos y grandes. Hacen exactamente eso.
¡Felicitaciones por esta cruzada sarmientina, Enrique!

No sospechábamos que conoceríamos La historia de Paula cuando mi tocayo Hernán Aguiar arrancó con el relato que sigue.
-Yo estuve en SOMISA, San Nicolás, donde se instaló una IBM 1401. El ingeniero de sistemas que lo atendía, 1964, era Juan Carlos Masjoan. Después estuve brevemente en Chrysler, y luego… 
-Yo te conocí en Roche -dije. 
-Cuando lo conociste ya estaba en el trono -dijo Enrique, que escuchaba sonriente. 
-Sí, era el Gerente de Sistemas. 
-Internacionalmente es Hoffmann-La Roche -aclaró el tocayo-. Estuve un año trabajando en Suiza con toda la familia. A mis hijos le vino muy bien, porque aprendieron alemán.
Fue entonces cuando comenzó La historia de Paula.
-Mi hija Paula, que se recibió de Licenciada en Economía en la UBA, se fue a trabajar a Suiza, a Roche. Ahora es Country Manager de Uruguay, Paraguay y Bolivia. Vive en Montevideo. 17 años trabajando en Roche. 
-Ahora va cambiar el nombre de la compañía -acotó Enrique, con sabiduría y sonrisa acentuada- va a ser Hoffmann-La Roche-Aguiar.
Mi tocayo siguió como si nada, sin desmentir el pronóstico.
-Roche valora mucho a la gente. Mi hija formó parte de un grupo que llamaron Talent Pool. Después  la mandaron a Rumania varios años, gerente de Finanzas y Logística, después a la misma posición en Argentina, después le dieron la responsabilidad de Finanzas en América Latina, y después llegó a la posición que tiene ahora, que es como Gerente General de tres países. 
-¿Está casada? -me salió preguntar, impresionado. 
-Está en pareja, pero decidió no tener hijos. 
-Es para felicitarla, -dijo Lidia-, hay mujeres que sienten culpa por no casarse o por no tener hijos. 
-Es muy común que las mujeres ahora privilegien más su vida -siguió Aguiar-, que a la pareja o a los hijos. Tengo otra hija, Micaela, la menor, ingeniera industrial de la UBA, trabaja en Mercedes Benz, que cuando estaba en pareja le preguntaron si le gustaría tener un hijo. “Yo preferiría tener un perro”, contestó mitad broma, mitad en serio. 
-¿No tenés nietos? -pregunté, más y más impresionado. 
-Tengo dos nietas, del varón, Juan Martín, que también es ingeniero industrial de la UBA. Lo tomaron del Banco Itaú siendo un estudiante de Ingeniería, lo mandaron a EEUU y le pagaron un MBA de dos años. Estuvo casado, tuvo dos hijas, y ahora está con otra pareja...
El relato de las súper mujeres que rodean a mi tocayo sólo estaba a mitad camino
-...que resulta que también es una mujer de las que llega lejos. Directora del Banco Santander, reportando directamente al número uno. Están creando el primer Banco puramente Digital de Latinoamérica, que va a estar en Argentina. Se llama Melina Figueira. Es abogada, está en la parte de Compliance. 
-Las mujeres están pisando fuerte -dijimos los varones, puede que acomplejados de nuestro propio género. 
-Tengo un muy amigo suizo que decía de Paula: “Menos mal que nosotros no trabajamos más en Roche. Ella hubiera terminado siendo nuestra jefa”.
Hernán continuó con el rosario de sus mujeres cercanas, impiadoso: 
-Mi mujer, Mariana, es médica pediatra y la nombraron miembro honorario de la Sociedad Argentina de Pediatría. Son muy pocos médicos en la Argentina y ella es mujer.
Fue suficiente para que Enrique, la sonrisa de lado a lado, largara la frase del día: 
-Eso es lo que te está llevando a ponerte en pareja con un hombre. ¡Las mujeres son insoportables!
¡Quedó para la crónica! ¡Gracias Hernán Aguiar por tus relatos! ¡Mis felicitaciones por las súper mujeres que te rodean! ¡Seguí con ellas, por favor, lo de Enrique es una broma!

¡Sensacional todo!, va la foto de cierre.

El Dinobedel Carlos Tomassino, el Master Hofmann
y el Tesorero Luca Repossi: ¡Todo Diez Puntos!
¡No se les ocurra perderse el próximo Club Palermo, queridos Dinas y Dinos!

Un abrazo a todos.

Hernán
PD: Abajo algunas fotos más.