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2017.03.28: Hernán Huergo: Conversando con Hugo Scolnik, Parte II


Conté en Conversando con Hugo Scolnik, Parte I que la entrevista había sido por Skype. Sin embargo, cuando me dispuse a continuar con el relato me di cuenta que, a pesar del torrente de información que había recibido de mi entrevistado, chispeante, abierto, divertido, además de plagado de famosos, había cosas que me faltaban. 

Nuestra segunda charla por Skype nos llevó media hora. Pero fue fundamental para conocer mejor la otra cara de la luna, esa que cada uno de nosotros tenemos pero que pocos conocen.

El detonante para volver a conversar con Hugo fue Fernando, su hijo menor.

Fernando
Fue cuando recibí el mail:

Dice mi hijo menor: Qué linda entrevista!! Quiero la segunda parte!!!


Vuelvo al relato. 


HS: En el grupo de modelos que formamos para la Cândido Mendes estaba la que fue mi mujer por doce años, Irene Loiseau, madre de mis otros dos hijos: Marina, que nació en 1979, y Fernando, en 1981.

La carta de recomendación de George Dantzig le significó a nuestro amigo sumar al trabajo en la Cândido Mendes la posición de Profesor Titular en la Universidad Federal.

HH: ¿Cómo te las arreglabas con el idioma?

HS: En el primer año hacía algún esfuerzo para hablar portugués. Los alumnos de Rio Grande do Sul le traducían a los demás y me pedían por favor que hablara en castellano, despacio. El segundo año la cosa mejoró, me entendían la mitad. En tercer año ya daba clases en portugués más o menos decentemente.

HH: ¿Cuantos años estuviste en Brasil?
HS: Unos tres años y medio, volví en el 79, por varias razones. Una principal, por mi hijo mayor, porque la situación era que yo no podía vivir sin él así, viéndolo tan poco. 

En la Cândido Mendes había mucha presión para que generáramos ingresos. Pude generar una cantidad de contratos con distintos organismos de Naciones Unidas. Cuando decidí volverme a la Argentina, en 1979, estaba con un contrato de CEPAL, mío, personal. Les avisé que me volvía a Buenos Aires y que iba a continuar con ese trabajo desde Buenos Aires. Ahí fue cuando me dijeron que no iban a extender el contrato si no iba a trabajar a Chile, época Pinochet. Les dije que a Chile no iba. Volví a Buenos Aires y cuando se acabó ese contrato me quedé sin laburo.

HH: 1979. Tu hija Marina nació ese año.
HS: Sí, es brasilera. Era una beba de tres meses cuando nos volvimos.

Me llamaron de astilleros Astarsa, un ingeniero a quien yo conocía. Me cuenta que en los sistemas de construcción de buques hay una parte del casco que se llama desarrollo de chapa, que consiste en determinar qué formas de acero hay que cortar para que dobladas en el espacio vayan formando el casco. La proa y la popa son las partes más difíciles.

Era la  época de Martínez de Hoz y me contrataron primero como asesor externo, cobraba en dólares, muy bien. El único problema era que el primer paper que me dieron explicaba que lo que ellos querían hacer no se podía hacer. El tema es que se hacía a mano, la Facultad de Ingeniería le enseñaba a los ingenieros navales cómo hacerlo. En la práctica sólo quedaban dos viejitos que sabían hacer bien el trabajo, que se iban a jubilar o desaparecer y entonces el astillero dejaría de funcionar.  Bueno, lo pude hacer, aplicando mi tesis de doctorado.

Astarsa estaba muy bien, habían comprado el sistema de la McDonnell Douglas para diseñar aviones. Tenían todo un edificio nuevo, dedicado a CAD /CAM, con computadoras modernas, hermosos terminales gráficas Tektronix. Pasé tres años en el astillero que fueron joya. 

HH: ¿Por qué te fuiste de Astarsa?
HS: Yo veía que la empresa  se iba a fundir. Simplemente porque no podía competir en el mundo. 
Apareció un contacto en Diners, año 1982. Querían hacer modelos de tarjetas de crédito. Se hacían modelos en Estados Unidos pero acá nadie los hacía. Estudié el problema, hice una propuesta y me ofrecieron un contrato. Trabajé tres años para Diners/Citibank. 

En el campo de las tarjetas de crédito los modelos son muy interesantes. Me fui al Citibank Nueva York y estuve trabajando en un centro de modelos que tienen ahí. Diners era una tarjeta muy restrictiva. "Lo que tienen que decidir es si quieren ganar plata o minimizar el riesgo", les dije al volver, "son dos temas distintos". Se arriesgaron a ganar plata y de hecho hice el primer modelo de scoring de la Argentina. Cuando una persona era entrevistada y le tomaban todos los datos el modelo decía si la aceptaban o no. En todo caso, cuál era el nivel de riesgo para el caso.

HH: Cuando Alfonsín comenzó pasaste a ser una persona muy relevante en la Universidad, tengo entendido.
HS: Con Alfonsin volví a la Universidad, estuve un tiempo trabajando en el rectorado, tenía la parte de Computación a mi cargo. 

Vino un proyecto de las Naciones Unidas: querían hacer un centro cómputos de apoyo al
Juan Sourrouille
Ministro de Economía, en ese momento Juan Sourrouille. 
Gané el concurso, montamos el Centro de Cómputos en el Ministerio de Economía. Durante tres años pusimos 10.000 de series de tiempo, software de modelos, etc. 

La situación de la economía era patética. El ministro tenía ocho asesores profesionales de carrera de muy buen nivel, pero entre todos compartían una única calculadora. Colapsó Alfonsín y seguimos aguantando, primero a la gente de Bunge y Born y después al menemismo.

Los fondos de Naciones Unidas finalmente se cortaron y se terminó el trabajo de nuestro grupo. Nunca supimos qué fue de la base de Datos que armamos de toda la economía argentina.

HH: Leí en Internet que fundaste, gerenciaste, presidiste y/o vicepresidiste varias empresas. Contame de ellas.
HS: Una empresa que fundé, en 1985, se llamaba Turbosistemas. Al principio andaba muy bien, teníamos unos cuantos clientes. Ganamos una licitación muy importante, Seguridad  Informática para el Banco Hipotecario.


"Estaban Jorge Boria y Jorge Aguirre"
Después apareció un proyecto para hacer Outsourcing y fundamos una empresa que se llamó Pampa Software. Nuestro primer y único contrato fue con Hewlett Packard Estados Unidos. Nos fuimos a trabajar con un equipo de gente a Mountain View, California. Estaba Jorge Boria en el grupo, también Jorge Aguirre. Vivimos un tiempo en California. Nos encontramos que el sistema de pedidos que tenían era de una programación desastrosa, sin documentación -año 1987 más o menos. 

Estábamos por viajar y me llamó la tipa que nos contrataba, de California. 

-No vamos a hacer el proyecto con ustedes.
-Ajá, ¿por qué? 

-Porque tenemos una oferta de los chinos mucho más barata. 
-Bueno, le aconsejo que la acepte. 

Y colgué. Al día siguiente llamó para confirmar que nos contrataban porque los chinos no tenían  idea de lo que era client/server.

HH: Alguien me comentó que trabajaste como consultor para Fate, donde eras muy respetado.
HS: La historia es así. Un día recibo un llamado del vicepresidente de Fate, Rainani Barbagna, ingeniero, a quien conocía por los trabajos que en la Fundación Bariloche habíamos hecho para Ducilo. Yo lo conocía bien a Manuel Madanes y me buscaban para crear Fate Electrónica II. Nada que ver con la primera Fate Electrónica, la de Zubieta, que ya era historia. El plan que tenían era hacer un acuerdo con NEC para trabajar en toda América latina. Me ofrecían la gerencia de mainframes.
"A mí me gusta jugar al go"
La verdad es que en ese momento me iba muy bien económicamente y muy entusiasmado no estaba. Me convencieron por una razón que no tenía nada que ver con la computación. A mí me gusta jugar al go. Cuando estaba en Astarsa me habían mandado a Japón y a Corea, quedé muy fascinado con Japón y con el go. 

Discutimos y cerramos condiciones y plata. Pero había una sorpresa.

-El miércoles que viene tenés que presentar un equipo de gente en Tokio. 

Era un viernes. Sería el año 90 y le dije que sí, tengo el sí fácil. Antes de mi primer viaje lo fui a ver a Madanes. 

-Don Manuel, me voy para Tokio. ¿Cuáles son las directivas? 
-No sé, definí vos. 

Me pasé la vida viajando a Japón, como 14 veces. Pusimos el mainframe en Aluar. El hardware muy bueno, el software un desastre. Imposible competir con empresas como IBM. Pasó el tiempo, las promesas de mejorar el software no se cumplían. Después de una cantidad de viajes y de discusiones lo fui a ver a Madanes: 

-Acá lo único que queda es cerrar. 
-Te quedás sin trabajo. 
-Sí, pero no lo voy a continuar, esto es el Titanic. 

A nivel mundial los mainframes NEC fueron un fracaso. Se acabó el trabajo en FATE.

HH: ¿Y después?
HS: Trabajé en tantos lados que no me acuerdo.

Apareció Meridian Financial, que la manejaba Carlos Fuks, ex capo del Citibank. Creaban una gerencia de investigación y desarrollo en la cual me nombraron a mí. Ahí el hijo de su madre me confesó que con el modelo de scoring que yo había hecho en Diners habían ganado la módica suma de 100 millones de dólares. En Meridian hicimos modelos de las cosas más increíbles, pero se metieron en aventuras que no funcionaron y cerraron. 

En esos años aprendí a desarrollar modelos de otra manera. Como había infinidad de modelos se nos ocurrió hacer un software general de modelos que ya está en uso, el año pasado lo usé para modelos en el agro.

HH: ¿Qué podés contar de las otras empresas a las que diste vida?
HS: Cuando terminamos en Meridian fundé otra empresa, Mathematical Solutions, que lo que más trabajamos fue para Estados Unidos, modelos muy sofisticados para Bear&Sterns, JP Morgan y otras empresas.

Hacia el año 1997 inventé Firmas Digitales que todavía subsiste. Trabajamos para muchas empresas, como OCA, Telecom, Telefónica, etc. Aparte de mi trabajo universitario tuve y tengo este trabajo empresario. 

HH: Leí por allí que sos uno de los fundadores de CertiSur, ¿cómo fue esa historia?
HS: En un momento vi que venía el mundo de los certificados digitales y se me ocurrió la idea de crear lo que hoy es CertiSurFui a verlo al dueño de Veraz: "Hay que hacer una empresa dedicada a eso". Cuando entendió lo que era dijo:

-Bueno, pero nosotros hacemos negocios únicamente con Coca Cola. 
-¿Y qué querés decir con eso? 
-Traeme a la número uno del mundo. 

Me fui a Estados Unidos y contacté a Verisign, hoy parte de Symantec. Fueron largas negociaciones, dos años, afortunadamente funcionó.
CertiSur creo que en este momento es la empresa de Seguridad Informática más importante de América Latina. Cumplió 18 años el otro día. Soy socio, operativo poco o nada.

HH: ¿Cuál es tu "trabajo universitario", actualmente?

HS: Soy profesor consulto titular en Exactas, dicto Criptografía (Licenciatura en Matemática, Computación y Doctorado). Ahora la doy en el posgrado de Seguridad Informática de la UBA. En el edificio nuevo de Económicas, Córdoba y Uriburu.

HH: ¿Como fue que ganaste el premio Konex?
HS: Eso fue por varias cosas, una de ellas fue el fútbol robótico.
Robofútbol Corea 2002- Equipo argentino
Venía el mundial de fútbol de Corea en 2002. Un ex compañero de estudios mío que trabajaba en el Stanford Research Institute, dedicado a la inteligencia artificial, me dijo: "Qué lástima que la Argentina, siendo una potencia mundial en fútbol, no participe“. Nos ponemos a charlar de eso y decidimos armar un equipo. Todo lo que necesitábamos lo teníamos en la Facultad. Conseguimos plata de varios sponsors y compramos unos robots baratos en Corea. Los tuvimos que modificar mucho para que funcionaran más o menos bien y desarrollamos montones de software para hacer el control de los robots. Yo en particular desarrollé un sistema de optimización para que pudieran meter goles. También hubo que desarrollar el arquero y el reconocimiento de imágenes de las cámaras de televisión. Pedimos apoyo a empresas y Hewlett Packard -gracias Hugo Strachan- nos donó una máquina de 8 procesadores, sin la cual no hubiese sido posible conseguir lo que se consiguió. Nos fuimos con el equipo de fútbol a Corea a competir. 

Cada robot está comunicado con un sistema central y tiene reglas propias y recibe a su vez órdenes de la central. En función de todo esto emerge un comportamiento colectivo,  algo muy interesante.

Nos fue bárbaro, terminamos cuartos, perdimos con Alemania y Corea, que contaban con robots muy superiores, que ganaban “atropellando”. Cuando terminamos, la fábrica a la que le habíamos comprado los robots nos desafió con su propio equipo. Tuvimos que compartir nuestra cámara Sony para estar en igualdad de condiciones. Ganamos 8 a 0.

HH: ¿Cómo te definirías a vos mismo, en pocas palabras?
La Fraternidad, Galería Pacífico- Demetrio Urruchúa
(clic para ampliar)

HS: La pregunta es difícil. Yo me siento muy dividido. De chico, tipo 15 años, me dedicaba mucho a la pintura. Trabajaba en el taller de Demetrio Urruchúa, un pintor famoso. Uno de los frescos de la Galería Pacífico es de él. Al taller iban Berni, Spilimbergo, Castagnino. En un momento le dije que iba a dejar de pintar porque me iba a dedicar a la ciencia. "Es un gran error, lo va a lamentar", me contestó.

Nunca dejo de pensar en lo que esa vez me dijo Urruchúa y sigo con ganas de volver a la pintura.

HH: ¿No podés volver ahora?
HS: Estoy tapado de trabajo, me meto en demasiadas cosas. Me defino como un tipo muy curioso, me gustan muchísimas cosas distintas, quizás demasiadas. En ese sentido es como que estoy insatisfecho porque no termino de hacer todo lo que quiero, por ahí anda mi definición.

HH: Una pregunta estereotipada: ¿Pensás que podés encontrar la felicidad en este mundo?
HS: No sé. Creo que la gente más feliz es la que llega a conformarse con lo que hizo, con sus hijos, con sus nietos, o lo que sea. Me producen felicidad las cosas que hago, las cosas que investigo. También, al mismo tiempo, me producen ganas de hacer otra cosa, de que no terminé, de que no me va a alcanzar el tiempo, de que siempre me van a quedar las cosas que quise hacer y no hice.
"Mi hija Marina está ahora en Japón"
(clic para ampliar)

HH: Hablame de tus hijos.

HS: Mi hijo mayor es discapacitado, es autista. Sufrió muchísimo en el parto y se detectó que había una lesión en la base del cerebro. No hay nadie en el mundo que sepa si eso implica algo. Lo hicimos ver en Estados Unidos y también en Suiza, sin resultados prácticos.

Mi hija Marina está ahora en Japón, la invitaron a un congreso. Es médica de planta del Hospital Italiano. Estuvo trabajando un tiempo en Inglaterra y volvió "chiflada" por las enfermedades autoinmunes. En el Hospital Italiano le propusieron trabajar en el tema dentro de Reumatología. 

HH: ¿Es soltera, casada, tiene hijos?
HS: No, todavía es soltera. 


"Mi hijo Fernando es un piola
del año cero" (clic para ampliar)

HH: ¿Fernando?
HS: Fernando es un piola del año cero. Es sociólogo. 

HH: ¿Tenés nietos?
HS: No..., todavía no. 

Y en la pausa y en el tono es fácil adivinar que le gustaría tenerlos.

HH: Contame más de Fernando. 
Hs: Bueno, se dedica mucho a la política. Es un tipo con enorme sentido del humor. Cada vez que nos juntamos todo el mundo se mata de risa con él. Inventa los chistes en el momento con las situaciones que se dan. Le cae bien a todo el mundo, muy simpático y agradable. Easy going, como dicen los yanquis.

HH: ¿Te admira o te critica?
HS: Las dos cosas, lo cual es lógico. Yo con el tiempo quizás pueda mejorar. Él con el tiempo va a madurar. Nos llevamos bárbaro. 

HH: Tu padre era ruso, ¿sabés ruso?
HS: No. Él llegó a los 11 años acá e hizo el máximo esfuerzo para olvidarlo. A los 23 años ya era médico. O sea que en 12 años hizo primario, secundario y universidad. Se rompió el alma para borrar el ruso e incorporar el castellano, que hablaba perfectamente, sin ningún acento.

HH: ¿Querés añadir alguna cosa?
HS: Me estaba acordando que cuando yo pintaba, el arte me producía un cierto tipo de emoción, distinta de lo que es la actividad matemática. Quizás extraño la pintura, quizás pasó mucho tiempo, quizás es un recuerdo nada más. Hice dos años de la carrera de la Historia del Arte, en el Museo de Bellas Artes.

HH: Eso está muy bueno, muy bueno.
HS: La verdad es que me tocaba fibras. Me enganché mucho con los profesores, realmente me gustó mucho. Me la paso mirando ahora qué hay en Bellas Artes, con ganas de volver a hacer alguna otra cosa.

Tengo un proyecto delirante de investigación en el que estoy hace 10 años buscando la piedra filosofal. Me divierte, me agota, me fascina, me mufa, me provoca un montón de cosas raras. A eso fundamentalmente me dedico.

HH: ¿Le das más importancia a tu proyecto que a volver al arte?

HS: Quizás le tengo un poco de miedo. Uno se siente más conforme con los recuerdos. Son cosas que me siguen dando vuelta en la cabeza. 

HH: Como decía no sé quién, lo dejamos ahí. Muchas gracias, Hugo.

5 comentarios:

luiggi pees labory dijo...

Muy interesante conocer las experiencias vividas por don Hugo S. a través de sutiles preguntas. Personaje polifacético. Qué más puedo decir?

Pepe Lopez de Lagar dijo...

La verdad es que a Hugo lo conozco desde hace muchos años. Le tengo una estima especial y siempre lo admiré y respeté, aunque no sabía de su impresionante capacidad de trabajo y creatividad. La próxima vez que lo vea lo trataré con más respeto y reverencia sincera. Qué maravilla la vida de los que conocemos y de lo que poco sabemos. Brillante su relato y lo tuyo maravilloso en tu rol de periodista. Cuando te juntaste conmigo, me sacaste cosas de mi memoria que ni sabían que estaban. Creo que a Hugo de debe haber pasado lo mismo.
Muy buenas las dos notas. Parte I y Parte II. Felicitaciones a ambos.
Gracias por compartir tantas vivencias-

Alfredo R. Muñiz Moreno dijo...

Hernan espero que estés bien.
Que buen reportaje a Hugo Scolnik!!! Felicitaciones a ambos, aunque el entrevistado se lleva mis mejores elogios.
Te acerco otro tipo interesante, Greg Chaitin. Está viviendo en Rio de Janeiro.
Abrazo

Ricardo dijo...

Interactué bastante con Greg Chaitin. Cuando hace un tiempo le planteé una propuesta para ser coautores de un trabajo (puesto que él tiene fama de la que yo carezco en el tema de ciencias de computación y en especial en compresión de datos), me contestó que había dejado toda la actividad científica, que no publicaba más papers, que no concedía entrevistas, y que estaba casado y viviendo en una isla frente a Rio de Janeiro. Justamente fue en esa ciudad donde lo vi por última vez.

Hugo Scolnik dijo...

En Exactas-UBA formamos un equipo de gente para participar en el mundial de Corea y distintas personas se ocuparon de distintos temas. Mis tareaa fueron codirigir el proyecto con Juan Santos, y me ocupé de diseñar la estrategia basada en teoría de control y también de programar al arquero (normalmente predecía donde iba a llegar la pelota pateada por un robot enemigo con un error no mayor a 1 cm)

Hechos notables fueron la reprogramación de un controlador de Intel que tenía bugs a cargo de Andrés Stoliar y Andrea Katz, un monitor fabuloso hecho por Sergio Daicz que grababa todo un partido y luego mostraba lo que "pensaba" cada robot en cada momento, lo que permitía corregir los errores de video, comunicaciones, o estrategia.

Con la computadora que nos donó Hugo Strachan pudimos asignarle a cada robot un procesador. Divertido fue que el equipo alemán vino a preguntarme las razones para usar una computadora tan poderosa pues ellos usaban una simple PC dado que sus algoritmos eran triviales, como todos los programas que suministraban los fabricantes de robots.

Los fabricantes creían que las razones para el éxito del equipo argentino se debían a una excelente cámara de video donada por Sony, así que nos desafiaron a un partido pero compartiendo la señal de video para estar en igualdad de condiciones. Ganamos 8 a 0 (como River).

Al final vino a vernos el ministro de Industria de Corea quien nos dijo que debido a los resultados obtenidos él estimaba que podíamos aspirar a un market share del 5% del mercado mundial de robótica inteligente que en ese momento (2002) era de 10.000 millones de dólares. Con la experiencia adquirida se diseñó un robot que hubiese costado unos 150.000 U$S para desarrollarlo. Al volver, Aldo Ferrer nos organizó una reunión multitudinaria con empresarios en el Banco Provincia donde expusimos todo el proyecto, el business plan, etc. NI UNO quiso poner capital. No hay nada como el emprendurismo argentino !

https://www.clarin.com/deportes/vamos-vamos-robots_0_Sypw-HgCte.html

http://www.lanacion.com.ar/406407-futbol-robotico-para-que