Autor del Blog: HERNÁN HUERGO

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01/10/2019: Conversando con Héctor Monteverde, Parte 3: Testimonios


Héctor Monteverde y un libro favorito: "Me lo regaló Martha, mi
señora. La historia medieval es una de mis pasiones".
Héctor Monteverde es un conocido de todos. Un Dino con fama de muchos años y amigo de todos. A la hora de buscar estos Testimonios con los que acostumbro a cerrar estos Conversando elegí tres personas que pueden contarnos algunas cosas más sobre él.

Se trata de Carlos Antonini, Alfredo Pérez y Alejandra Villa.

¡Muchas gracias a los tres por sus aportes!




      Carlos Antonini     
-Hola Carlos. Sé que trabajaste mucho con Héctor Monteverde en Acindar. ¿Me podrías contar algunas anécdotas que recuerdes?

-[Sonríe, encantado] Él tenía un pedacito mínimo limpio del escritorio, todo el resto lleno de papeles. Pero le pedías cualquier cosa y hacía así, ¡tac!, y la sacaba. Parecía desordenado pero estaba todo ordenado en la cabeza de él. Un día se fue de vacaciones, vino la empleada de limpieza. “¡No, no toque el escritorio!”. “¿No son cosas para tirar?”. “¡No!”. La gente preguntaba, “¿Dónde está Héctor?”. “Está de vacaciones”, yo les decía. “No puede ser, si tiene todas las cosas sobre el escritorio”.

En esa época programábamos en Fortran, todo en tarjetas. Él tenía una caja con los programas, la dejaba en cualquier lado, en el piso. Un día viene y pregunta “¿Dónde está la caja de tarjetas?”. La había tirado la empleada de la limpieza. Se fue a la empresa de la limpieza y se asombró, la tenían separada junto con otras cajas de tarjetas, perfecta y completa.

Disfruté muchísimo los viajes que hacíamos juntos a Rosario, justamente para ejecutar esos programas.

-¿Me podrías dar algunos adjetivos que lo definan a Héctor? 

-Muy inteligente. Buenísima persona, jamás le encontré un fallo. A las personas las trataba como personas. Nunca lo escuché hablar mal de ninguna persona.

-Gracias, Carlos.

Alfredo Pérez
Como dice HM, nos conocimos mientras cursábamos Exactas, que él terminó y yo discontinué por los distintos viajes al exterior y la paternidad. Coincidimos numerosas ocasiones en reuniones de SADIO y/o de SAC. Más tarde entré a formar parte de la CD de SADIO, primero Tesorero y luego Vicepresidente; momento en que comencé a apreciar la tarea de apoyo que realizaba Héctor, tanto en la toma de decisiones como en la organización de eventos.

Nuestras carreras profesionales estaban ubicadas “en ambos lados de mostrador”: HM como “cliente”, yo como “proveedor” y, por esa época, comenzamos a actuar en consultoría, en forma separada, lo que permitía un mayor intercambio de experiencias y, más tarde asociarnos en trabajos puntuales.

Finalmente, desde 1996 hasta 2016, coincidimos en INET, formando parte del mismo equipo de trabajo (ocasionalmente, separados), descubriendo una mayor cantidad de intereses comunes, que consolidaron nuestra amistad. Tantas horas compartidas me permitieron reconocer una gran cantidad de valores, como persona y como colega, de Héctor.

Una gran capacidad de planificación: ya se trate de un congreso con 900 asistentes, una serie de clases, o la redacción de un documento de trabajo, Héctor tiene un Pert mental instantáneo, previendo cuellos de botella, tiempo destinado a cada tarea, constantemente actualizado, lo que permite al resto del grupo cumplir con el compromiso.

La capacidad de “escuchar al otro”, no solamente lo que verbaliza, también lo que calla y omite, que potencia su capacidad de convencer, mediar, lograr consensos; que ya surge en su juventud desde la anécdota de la agrupación de estudiantes.
                               
Capacidad de “multitasking” que solamente puedo reflejar con un ejemplo vivido numerosas veces en trabajo en equipo. Tenemos que presentar un documento (20+ pág., desarrollo, informe, presentación, etc.) nos reunimos (2 a 4 personas), se hace un esbozo general, cada uno busca fuentes, un primer enfoque se expone con apuntes, Héctor escucha, recoge los apuntes y escribe un “1er borrador”, que distribuye. Nueva reunión, cada uno presenta verbalmente correcciones, Héctor escucha, interviene y, en un momento dado, participando, vemos que sus manos comienzan a teclear, cuando la charla se estabiliza, Héctor dice “A ver qué les parece", y nos lee un texto corregido, incorporando pareceres, reordenando puntos, desechando otros. Ya tenemos “el 2do. Borrador” que se itera un par de veces y se convierte en el documento conjunto.

Se me ocurren otras capacidades: honestidad, compañerismo, cumplimento de palabra, sin dobleces, no levanta la voz, etc.

Es un "gran tipo", un "porteño de ley", como dirían nuestros padres.


Alejandra Villa,
Gerente de SADIO
Qué puedo decir de Héctor? Primero que tiene una memoria prodigiosa, capaz de citar los más pequeños detalles de algo sucedido hace muchos años, aunque él diga que ya no es como antes...

Ese don, unido a su capacidad de análisis, lo hizo siempre de consulta obligada ante cualquier situación que pudiera salir de lo habitual y requiriera un estudio concienzudo.

Desde que empecé a trabajar en SADIO y a lo largo de los años, fue siempre una persona muy presente desde el rol que le tocara: miembro del Consejo Directivo, chair general de distintos congresos o enlace responsable para llevar adelante la organización conjunta de eventos internacionales. De asistencia casi perfecta a las reuniones, sin lugar a dudas su opinión fue decisiva para la participación de SADIO en todos los eventos internacionales co-organizados en estos últimos 15 años que son los que yo vi.

Con Héctor es un placer trabajar porque tiene gran sentido de trabajo en equipo y responsabilidad. Siempre criterioso, buena persona y con la camiseta de SADIO puesta, sin dudas!



¡Bravo, Héctor, mis felicitaciones!

Hernán Huergo

20/09/2020: Claudia Echenique: Carta a los DINOS y DINAS de una hija

Edgardo Echenique con su hija Claudia

Estimado Ing. Hernán Huergo: 

Encontré su blog casi de casualidad. Buscaba un dato histórico de la SADIO y desde esa página, un link me derivó en DINOS y DINAS. 

Mi nombre es Claudia Echenique, tengo 57 años y le escribo porque entiendo que soy hija de un DINO. Un DINO... que nos dejó siendo muy joven. 

Mi padre era el Ing. Edgardo Luis Echenique, quien murió el 14/08/1971. Tenía solo 34 años, y según le mencionó a mi padrino a fines de 1970, le iba muy bien en lo profesional, tenía 3 hijas (8 y 5 años y la menor de 3 meses) a quienes adoraba. Nada hacía sospechar lo que pasó. Por motivos que no sabemos, se suicidó. Y digo no sabemos pues no dejó una sola línea escrita explicando su decisión, a pesar de que planificaba todo (recuerdo las planillas de la contabilidad mensual de la casa hechas en hoja milimetrada…). Con el tiempo, hemos podido resumir que era una persona muy sólida en lo intelectual pero muy débil en lo afectivo. 

Quién era Edgardo Luis Echenique 

Por los relatos de mi mamá y mi padrino (un amigo de su infancia) supe que estudió Ingeniería civil en la sede de Av. Las Heras, que allí conoció al Dr. Manuel Sadosky y fue su discípulo. Se recibió en 1960 pero desde 1957 hasta su muerte en 1971, trabajó en la UBA, comenzando como Ayudante de Trabajos Prácticos y luego dando clases. Ya recibido, trabajó unos años en Techint y a partir de 1966, trabajó en Shell hasta su partida. También mi mamá nos contó que estuvo en la SADIO y ella nos guardó algunos recortes de diarios donde papá está mencionado. Por lo que leí en esos recortes, papá era vicepresidente de la SADIO al momento de su muerte.

Tengo recuerdos de las tardes de los sábados, cuando salíamos a pasear en el auto por la ciudad, y siempre había que hacer una parada en Av. Diagonal Norte y Esmeralda, el edificio de Shell. ¿Por qué? Porque él había dejado el viernes a la tarde al salir de la oficina, la enorme computadora trabajando y tenía que revisar si seguía procesando la orden que le había dado antes de irse. Si todo estaba bien, el lunes a la mañana estaría todo el trabajo procesado. Nuestro hoy simple “Enter” que en fracción de segundos ya resuelve lo que le pedimos, entonces demoraba 48 horas o más… 

Saludo al Dr. Manuel Sadosky en La Nación - 3/5/2000 

https://www.lanacion.com.ar/sociedad/los-nuevos-desafios-de-la-informatica-nid15031/ 

En mayo del 2000, supe del panel que organizaba el diario La Nación por los 40 años de la SADIO y decidí ir a la antigua sede de la calle Bouchard. Llegué temprano. Unos 20 minutos antes de que comenzara, veo que ingresa un señor muy mayor y que lo ubican en la primera fila. “Este debe ser Manuel Sadosky”, pensé. Me acerqué con idea de saludarlo y pude hacerlo. Había 2 o 3 personas antes que yo. Cuando me llegó el turno, me acerqué y le dije: “Dr. Sadosky, yo vengo a saludarlo en nombre de mi padre” y él me preguntó “¿Y quién es su padre?”. Cuando le dije “Mi padre era Edgardo Echenique”. Hizo un gran silencio, me siguió mirando a los ojos y se le llenaron los ojos de lágrimas. Luego de un momento, se recompuso y me hizo otra pregunta: “¿Cómo está tu mamá?”. Recordaba perfectamente quién había sido mi papá y su trágico final. Entonces pude contarle brevemente que mi mamá estaba bien, que había criado a las 3 hijas y que todas éramos profesionales, una de ellas incluso profesora de Matemáticas. 

El recuerdo de mi padre hoy 

En esta cuarentena, entre tantas actividades para hacer en casa, me dediqué un fin de semana a escanear todas las fotos de mi padre. Esas cosas que uno va postergando y que este tiempo de pandemia nos dio el espacio y el tiempo para ponernos al día. 

Mientras escaneaba las últimas fotos, encontré unas hojas con membretes que decían “6JAIO” y “7JAIO”. Suponía que las JAIO eran las Jornadas Argentinas de Investigación Operativa (SADIO... JAIO...) y entré a la web de la SADIO para saber en qué año se habían realizado la 6° y la 7° JAIO y poder colocar esas imágenes digitalizadas en la carpeta del año correspondiente. Y ahí fue cuando encontré el camino hacia DINOS y DINAS. 

Lo primero que miré fue el video que está arriba a la derecha, a ver si algún nombre me resultaba conocido. Algunos nombres que me resonaron fueron Isidoro Marín, Manuel Sadosky, Jorge Basso Dastugue, Héctor Monteverde… Me intrigaba saber si estaría papá en esa secuencia de fotos, pero no me sorprendió no encontrarlo. ¡Habían pasado tantos años! Luego leí un montón de entradas del blog, súper interesantes. Finalmente, en el buscador escribí “ECHENIQUE” y ¡oh sorpresa! Papá aparece mencionado una vez (solo con el apellido) en una de las entrevistas a Héctor Monteverde, cuando menciona su paso por Shell. 

Nota del autor del Blog: se trata de 25/09/2019: Hernán Huergo: Conversando con Héctor Monteverde, Parte 2 de 3: Un cable a tierra llamado SADIO

Aporte y pedido 

Me pareció muy lindo que se reúnan y sigan vinculados. Han hecho historia en nuestro país. Pensé en escribirles en agosto cuando se cumplieron 49 años de la muerte de papá pero las semanas fueron pasando… Hace 3 días leí en el diario, y luego en su blog, que había fallecido el Ing. Isidoro Marín y me dije “Basta de vueltas, te tenés que comunicar con los DINOS y DINAS”…!! 

Y hoy domingo 20/9/2020 me senté tempranito a escribirles. Lo hago por dos motivos: 

    1. Aportarles algunas fotografías y recortes de diarios de los años ’50, ’60 y ‘70 en las que quizás algunos DINOS se encuentren. 

    2. Me gustaría saber si alguno de ustedes recuerda a mi padre. Con mis hermanas hemos logrado conocer varios aspectos de papá: lo recordamos como padre (a pesar de que éramos muy chicas), como esposo (mi mamá aún vive y tiene 83 años), como amigo (por algunos amigos de su infancia y juventud).  

    Lo que nos dimos cuenta es que no pudimos aun conocer nada de papá en su aspecto profesional. Un amigo nos dijo que era muy inteligente, pero nada más… No nos importa si lo recuerdan como un buen o mal tipo, un buen o mal ingeniero. Nos gustaría, si lo recuerdan, que nos contaran alguna característica como estudiante, como profesor, como colega, alguna anécdota que nos muestre esa faceta que no conocemos de Edgardo Echenique, nuestro papá. 

Le envío en este link algunas fotografías y recortes de diarios del archivo de mi padre, por si quiere compartirlas con los DINOS y DINAS 

https://1drv.ms/u/s!As_7bRG0Rcat4jQ31fQOaPVniby3?e=CAEski 

Desde ya, le agradezco que haya leído mi carta.

Lo saluda cordialmente 

Claudia Echenique
clauechenique@hotmail.com 

25/09/2019: Conversando con Héctor Monteverde, Parte 2: Un cable a tierra llamado SADIO

Héctor Monteverde en Club Palermo, 23/11/2018

Antes de continuar con la entrevista que tuvimos en SADIO comparto con los lectores algunos apuntes e imágenes que me hizo llegar Héctor. Nada mejor para conocerlo mucho más.

Mi padre tenía un taller mecánico de
reparación de proyectores cinematográficos

Provengo 3/4 de Italia (ambos abuelos paternos de Lavagna, cerca de Génova y la abuela materna de un pueblito al norte de Milán) y 1/4 de España (mi abuelo materno nacido en Argentina de padres españoles de San Fernando, una islita del golfo de Cádiz).

Mi padre tenía un taller mecánico de reparación de proyectores cinematográficos (usados en los muchos cines de entonces) en el cual se fabricaban artesanalmente los repuestos y mi madre era maestra especializada en sordomudos, pero para mi nacimiento ya no ejercía.
-En paralelo con toda la actividad profesional que relataste tuviste una actuación en SADIO muy importante. 
-Mi ingreso a SADIO en 1969 fue una sugerencia de Enrique Lechner, Gerente de Investigación Operativa en Shell, a quien tuve de jefe y amigo. De entrada lo ayudé a Víctor Rodríguez en Biblioteca y en las relaciones con los socios del Interior. Estábamos en Libertad 1235, debajo de la entrada del edificio del INTI. En 1974 Nicolini, vocal de SADIO y Director de la Escuela de laInvestigación Operativa del Ministerio de Defensa que estaba en San José 317, le ofreció a SADIO espacio en la Sala de Profesores. 
Más adelante fui Secretario. Fui presidente un periodo entre 1980 y 1982 y luego nuevamente dos períodos, entre 1991 y 1995. Representé a SADIO en la creación de ALIO, la Asociación Latinoamericana de Investigación Operativa, donde, si mal no me equivoco, fui Secretario un periodo (1983-85) y Presidente el siguiente (1985-87), lo que curiosamente hizo que apareciese por TV en la inauguracion de un CLAIO en Chile. También representé a SADIO ante IFIP (International Federation for Information Processing), donde asistí a varias asambleas entre 1986 y 1990. Allí forme parte del Comité de Apoyo a Países en Desarrollo. 
Vuelta la Argentina a gobiernos civiles, en enero de 1984 se produjo
Del archivo de fotos de SADIO: Héctor Monteverde,
Alfredo Pérez, Jorge Clot y Juan Carlos Fränkel


una visita del Secretario de Ciencia y Tecnología de Brasil a la Secretaría de Ciencia y Técnica. De esa visita surgió la creación de un Programa Argentino Brasilero de Investigación y Estudios Avanzados en Informática (PABI), que fue coordinado por la parte argentina por Armando Haeberer, apoyado por Viviana Rubinstein y por mí. El PABI, además de desarrollar algunos proyectos conjuntos de investigación como el ETHOS, organizó Escuelas de Verano de un par de semanas de duración con 250 estudiantes de cada país y publicó unos 40 libros de texto para los cursos. 
-En paralelo con estas actividades en SADIO y relacionados, y como docente, ¿seguiste trabajando como consultor independiente? 
-Por ejemplo, el manual del manejo de Inversiones del grupo Bemberg lo hice como consultor independiente. 
-Leí en algún lado que diste decenas de cursos en Telecom sobre una Metodología de Sistemas. 
-Alfredo Pérez y un amigo tenían un contacto con ellos. Telecom le había comprado una Metodología de Sistemas a Andersen. Tenían una tracalada de gente para capacitar. Me consultaron y se me ocurrió que el mejor método era hacérselas usar. Creamos un caso de estudio que debían resolver aplicando la metodología en dos o tres clases. 
-Con Alfredo Pérez tuviste mucho contacto en tu vida profesional. 
-A Alfredo lo conocí cuando estaba cursando Seminario Elemental de Cálculo Numérico. Lo trajo Sadosky o Marín o no recuerdo quien y lo presentaron como el tipo de Exactas que había entrado en una empresa de Computación, supongo que era Univac, y había tenido éxito. Después nos seguimos viendo en SADIO, era el Tesorero alguna vez, y luego Vicepresidente. Estuvo a cargo del sistema de SOM. 
-¿En qué otras cosas coincidiste con él? 
-Cuando me fui de KPMG yo necesitaba una oficina. Alfredo, junto con su socio, León Carp, me ofrecieron un escritorio en la oficina de ellos, que quedaba en Córdoba al 1200. Un ofrecimiento de amigos. Al tiempo me surgió un trabajo en Mercurio, que se había convertido en banco, y lo llevé a Alfredo para hacerlo juntos. En el INET estuvimos también trabajando juntos mucho tiempo. 
-¿Cuáles son las cosas de tu vida profesional que te dieron más satisfacciones? 
-Uno fue el modelo integrado de Shell, que intentaba optimizar desde el abastecimiento del crudo hasta el aprovisionamiento de las estaciones de servicio, pasando por la refinación y el transporte. Fue un proyecto que empezó Lechner con Echenique y yo me sumé y lo terminé. 
Otra cosa divertida y que después me enteré que tenía antecedentes fue… Shell había encargado a Astarsa la construcción de un barco muy moderno. Astarsa se había comprometido a pagar penalidades si no lo terminaba en fecha. Se atrasó ocho meses. Hubo un juicio. Shell a su vez debía pagar mayores costos si la culpa no era de Astarsa. Con el gerente de mantenimiento de la flota armamos un camino crítico de la construcción del barco para aclarar las responsabilidades por las demoras, ya que había trescientos millones de pesos en juego por cada parte y salimos airosos. Después me enteré que, más o menos por la misma época, en EEUU había habído un uso similar del método de Camino Crítico, pero en este caso lo que estaba en juego eran 10.000 millones de dólares.
Otro proyecto muy interesante fue la construcción del Gasoducto Centro Oeste. A raíz de eso inauguré Internet en la Argentina, en 1981. Bueno, no se llamaba todavía Internet. acá tenía un nombre de Servicio Internacional de Acceso a Base de Datos.
-¿Cómo fue eso?
-Había habido una licitación. Mi jefe, Carlos Langbehn, había asesorado impositivamente a una empresa alemana que perdió la licitación, la que fue ganada por un consorcio liderado por la Royal Boskalis Westminster, una empresa anglo holandesa que tenía relación con nuestra organización, así que visitamos a los ganadores poniéndonos a su disposición y nos pidieron información sobre comunicación de datos. 
Querían controlar el proyecto accediendo en forma remota con algún tipo de procesamiento. Yo averigüé y presenté una propuesta. ITT le venía ofreciendo a Entel, donde estaba Juan Carlos Angio, una conexión a Arpanet vía Puerto Rico. Entel no detectaba interesados. Yo estrené una de esas conexiones utilizando utilizando una terminal portátil Texas de 300 baudios que un holandés me hizo llegar. Pude acceder a los sistemas que permitían el control remoto de la obra.  
-Qué significó SADIO en tu vida. 
-Creo que fue el cable a tierra a lo largo de toda mi historia. Me siento parte de esto. 
-Las JAIIO son una especie de fruto de SADIO en las que has participado mucho… 
-Son lo más importante de SADIO, aunque en mi opinión SADIO es un
poco demasiado dependiente de las JAIIO, sobre todo económicamente. 
14 JAIIO - II CLAIO, Buenos Aires, 1984: Acto Inaugural después
del discurso de Alfonsín. Se ven a Scolnik, Correa, Monteverde,
Sadosky
, Bargagna, Suárez Anzorena, Moruzzi y Oliveros.
Por SADIO fui presidente de ALIO, la Asociación Latinoamericana de Investigación Operativa. Fui representante en IFIP durante seis años. Fui liaison entre SADIO, IEEE y ACM para el ICSE del 2002. También algo parecido para el ICSE del 2017.   
La semana próxima nos vamos con Martha por 10 dias a Salta, para asistir a las 48 JAIIO y, de paso, pasear un poco. 

-Comentame de esa otra faceta importante de tu vida, la docencia.
-De alumno participé como ayudante ad-honorem en cursos de ingreso y en las primeras materias de la FCEN. Luego, mis obligaciones laborales y la necesidad de continuar mis estudios me lo impidieron por un cierto tiempo hasta que la Facultad de Tecnología de la UB me incorporó en 1984 como Profesor Titular. 
Posteriormente, en 1992 me incorporé a ORT, siendo docente de
Análisis de Sistemas, Coordinador de la Carrera de esa especialidad y Vicerrector del Instituto de Tecnología II de Belgrano. 
Para 1996 fui convocado también por el INET, donde me incorporé contratado a un programa de enseñanza basada en competencias en el cual participé hasta 2016 desarrollando perfiles profesionales de referencia para la educación, bases curriculares, cursos para docentes sobre la formación basada en competencias, todo en el ámbito de la formación de recursos humanos en informática. 
Para cerrar esta Parte 2 del Conversando con Héctor continúo compartiendo algunos de sus apuntes e imágenes.
...
Nieto Elías y Martha Cotik
Así, en esa época [se refiere a la época en la que debía viajar continuamente a Rosario por su trabajo en Acindar], seguía estudiando a ritmo lento y me casé con Martha Cotik, compañera de estudios, que trabajó en el Service de IBM, en Sistemas de SIAM y dio cursos a clientes por cuenta de IBM, así como hizo algún trabajo para la Fundación Di Tella utilizando el computador IBM 1130 del Citmade, en el INTI. De esa unión nació el primero mis hijos, Pablo, que después de haber estudiado geología, actualmente tiene una agencia de viajes y organiza salidas poco convencionales, el segundo, Miguel, que tiene un doctorado en Física y enseña e investiga en la Universidad de Paris-Orsay-Saclay, y el tercero, Daniel, que es líder técnico de proyectos en Despegar. De ellos tengo dos nueras y tres nietos.
...
A principios de agosto nos reunimos casi toda la flia (2 hijos mayores con nietos, salvo el menor que se quedo aquí cuidando a la perra) en Saint-Rémy-lès-Chevreuse.




En la foto están Pablo (mi hijo mayor, agente de viajes y dedicado a trekking), Malena (su hija de 5 años), Miguel (el del medio, físico, de la Univ de Paris-Orsay-Saclay) que tiene en sus brazos a su beba Ina (de 6 meses), detrás estoy yo y Martha (mi señora), delante de ella esta Elías (hijo mayor de Miguel) en brazos de Paula (su tía, esposa de Pablo) y la última (después de haber puesto el timer en la cámara) es Chia (la esposa taiwanesa de Miguel, bióloga ella). Allí falta Daniel, mi hijo menor, que es de Ciencias de la Computación y es líder de proyecto en Despegar. 


...

Allí, mi hijo del medio me hizo trabajar en la construcción de una casita de madera que le regalamos para que jueguen los nietos Elías e Ina en el jardín.
...

y le leí cuentos ilustrados con música de Vivaldi al mayorcito
...
De chico, me gustaba mirar mapas y trazar recorridos, también practiqué aeromodelismo, como muchos otros chicos, así como me gustaba andar en bicicleta, práctica que no he abandonado ni ahora, que tengo 78.
...
Actualmente realizo bastante ejercicio, mi perra me lleva a caminar entre 2 y 4 kms varias veces por semana, nado un par de veces por semana y, cuando puedo, salgo en bicicleta, recorriendo alrededor de 10 kms por vez. También leo, interesándome particularmente las novelas históricas, sobre todo si se refieren a la Edad Media. Siempre me interesaron la geografía y la industria aerocomercial. Soy torpe para el trabajo manual, pero lo intento hacer aunque no con mucho entusiasmo. 

¡Gracias Héctor!

Continúa en Parte 3

23/04/2022: Club Palermo 22/04/2022: Un almuerzo extraordinariamente ameno y concurrido.

Queridas Dinas, queridos Dinos,

Le robé la expresión a Lidia Seratti
Para el título de esta crónica, Un almuerzo extraordinariamente ameno y concurrido, le robé la expresión a Lidia, gracias Dina! Me pareció una definición exacta.

Para mí fue un placer muy pero muy especial. Organizar un Club Palermo sin contar con el Germánico, el Master Organizador, se presentaba como un gran
desafío. Me dediqué con alma y vida al tema, algunos lo notaron, doy fe. Era como un proyecto de laburo de mis épocas dinosáuricas más desafiantes. 

¿Podría contar con la ayuda de Héctor Repossi, nuestro tesorero recontra probado? 

Héctor Repossi, Diego Repossi
y Javier Pichot 
(clic en cualquier imagen para ampliarla)
Héctor, por suerte, dijo que podría venir para oficiar de Tesorero. No sólo eso, lo acompañaron como asistentes su hijo Diego y un amigo de éste, Javier Pichot. Gracias Héctor y adláteres. Resultado diez puntos.

Imposible que yo asumiera la tarea de fotógrafo, incompatible con la misión de atajar todos los problemas como Organizador (ahora valoro mucho más todos tus logros en el rubro, Jorge Hofmann). 

Adolfo Drogué, fotógrafo, camarógrafo
y sobre todo artista
Adolfo Drogué asumió con todo gusto ser el 
 fotógrafo único de la reunión, además de camarógrafo, además de producir una nueva obra de arte con su estilo, el magnífico video que encuentran más abajo. Gracias Cacho, te pongo once puntos.

Como si fuera poco, Viviana Esterkin me sorprendió ofreciendo su ayuda para lo que hiciera falta. Regalo del cielo, ofició de tomar lista a la gente que iba llegando. Tarea no menor, en general no los conocía. Fuimos 35, un montón. Gracias Viviana, tenés un Sobresaliente. El reportaje que te hice lo encontrás acá en seguida. 

Reportaje a Viviana Esterkin

Muy bueno la cantidad de gente que fue. Y ahora les comento muchos más que se hubieran sumado, que mandaron sus saludos, pero que les fue imposible por distintas razones: Ida Bianchi y Raúl Saroka -problemas de salud-, Jorge Cassino -salud de la esposa-, Francis Fernie -en la costa-, Antonio Castro Lechtaler, Jorge Basso Dastugue y Sandra Rouget -en el exterior-, Carlos Leone y Jorge Hofmann -en Mendoza-, Hugo Scolnik y Hugo Strachan -reuniones de trabajo de los viernes-, Héctor Monteverde -fuera de la ciudad-, los Bevilacqua -él sufrió esguince de tobillo en la misma mañana-, y disculpen los demás que me hayan avisado y haya omitido en esta reseña.

Claudio Di Veroli, visitante de Luca


Pero es momento de destacar algunas presencias. Claudio Di Veroli, llegado desde Lucca por unos días, bienvenido! 

Y tuvimos la reaparición estelar del Pipi Iglesias. Estaba cerca mío y podía oírlo todo el tiempo, no me imagino en qué momento comió. "No hablaba sólo yo", se defendió, "acá en frente Eduardo casi no me dejaba hablar a mí". Se refería a nuestro fan número uno y decano del grupo, don Eduardo Basseterre, que dice que nuestros almuerzos lo hacen refeliz (disculpen que use lenguaje de mis nietos, eso de re...).

El Pipi Iglesias y Eduardo Basseterre hablaron hasta por los codos

A las trece arrancaron las ceremonias oficiales, tomando la palabra nuestro Dinobedel. Comenzando con la entrega de los Premios Dino pendientes de entrega de las respectivas plaquetas. O sea, Ana Piccin, Mariana Delbue, Jorge Mendivelzúa, Antonio Martino y Adolfo  Drogué.  
Ana Piccin recibiendo su plaqueta
Siguiendo luego con la entrega de los Premios Dino del día, felicitaciones para Miguel Simoes y Alejandro Oliveros. Miguel pronunció un discurso corto, apenas de una palabra, "Gracias". Alejandro estuvo más extenso, dos palabras, "Infinitas Gracias". 

Miguel Simoes y Alejandro Oliveros, Premios Dino del día
Lo ven todo en el video fantástico que preparó Cacho Adrogué, otra obra de arte que es un regalo de punta a punta.

El maravilloso video preparado por el Artista

El almuerzo en Club Palermo estuvo fantástico como siempre, por lo menos me pareció a mí. Lidia logró la opción de Zapallo en almíbar de postre y se lo agradezco, lo pedí y estaba fuera de serie. 

Aprendí que tengo cosas para mejorar. Lo descubrí cuando el encargado me avisó que ya había llevado a la mesa las ocho porciones de pollo solicitadas y que había gente que le seguía pidiendo pollo, al tiempo que sobraban sorrentinos. La conclusión obvia era que algunos se habían "olvidado(?)" de sus opciones y aceptaban o pedían otra. Pero los problemas se fueron solucionando. 

El servicio estuvo un poco demorado, se hicieron casi las cuatro de la tarde, otra cosa para mejorar. 

Pero cuando las cuentas de lo recaudado cerraron perfecto -gracias de nuevo, equipo Repossi- y pagué -separando el aporte plaquetas para Carlos- me sentí enormemente feliz. Tarea cumplida! Y también sentí que la gente que había ido la había pasado muy bien.

Muchas gracias por el regalo, Ana
Piccin, Liana Lew, Jorge Ardoino
y Mimí García
Ah, encima recibí un regalo adelantado de cumpleaños, va la foto. Me lo entregó Liana Lew en nombre de ella, de Jorge Ardoino, de Ana Piccin y de Mimí García, una amiga que tenemos en común con Liana desde aquellos gloriosos días compartidos en Hospital Escuela. Como diría Oliveros, "Infinitas gracias" a los cuatro!

Otra vez lo pensé. Qué gran trabajo realizó y sigue realizando nuestro Dinobedel y amigo de todos, Carlos Tomassino. Esta comunidad que hoy tenemos, que nos da satisfacciones compartidas, creo que es un logro extraordinario. Ayer fui un Dino feliz! Ayer fuimos muchos Dinos y Dinas felices!

En nombre de todos muchas gracias, Carlos! 

Un abrazo a todos.

Hernán

09/04/2020: SEMINARIO SADIO 2003, HISTORIA DE LA COMPUTACIÓN EN LA ARGENTINA, dictado por Nicolás Babini. Introducción

Nicolás Babini (1956)
Agradecimientos:

La Historia de la Computación en la Argentina, dictada en el Seminario SADIO 2003 conducido por Nicolás Babini, se publica en este Blog gracias a:
Héctor Monteverde, quien tuvo la iniciativa.
Alejandra Villa, Gerente de SADIO, quien facilitó el material.
Raúl Carnota, encargado de temas de Historia de SADIO, quien alentó la iniciativa.
Sandra Dagostino, Presidente de SADIO, quien autorizó la publicación.
Y por supuesto agradecemos este trabajo a su conductor, que ya no está más entre nosotros: Nicolás Babini (1921-2009). 






SEMINARIO SADIO 2003

Nicolás Babini
HISTORIA DE LA COMPUTACIÓN EN LA ARGENTINA

Introducción

El Seminario sobre Historia de la computación en la Argentina, que se desarrolló en la sede de Sadio entre 15 de abril y el 16 de septiembre de 2003, tuvo por finalidad iniciar una acción sistemática tendiente a lograr que la historia de la computación sea parte de los curriculos universitarios de esa especialidad. A tal efecto, Sadio dispuso otorgar dos becas que, previo concurso de selección, fueron concedidas a Pablo Factorovich, estudiante avanzado de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, y María Claudia Abeledo, profesora de la Universidad Caece. 
Asistieron a todas las reuniones del Seminario ambos becarios y los socios de Sadio: Carlos Vilensky, Juan Carlos Fränkel y Alfredo Pérez. También lo hicieron, esporádicamente, el Ing. Pedro H. Belizan y Javier Comín, este último estudiante avanzado de la Universidad Tecnológica Nacional, Regional Santa Fe.
El Seminario, que se dictó los días martes de 17:00 a 19:00, comprendió, además de las clases, una serie de entrevistas a personas que actuaron en los comienzos de la computación en la Argentina. Se dispuso, así mismo, la redacción de monografías, que fueron obligatorias para los becarios y optativas para el resto.
Las clases se dictaron los días 15 y 22 de abril, 6 y 27 de mayo, 17 de junio, 8, 15 y 29 de julio y 12, 19 y 26 de agosto. Los días 9 y 16 de septiembre se dedicaron a la revisión de las monografías.
Las entrevistas se realizaron, por una parte, a cinco figuras que fueron pioneras en sus respectivos campos de actuación: Manuel Sadosky (29 de abril), Humberto Ciancaglini y Eduardo Ulzurrun (13 de mayo), Horacio Reggini (3 de junio) y Jorge Santos (24 de junio). Por otra, a otros cuatro profesionales que actuaron también en los comienzos de la computación, como estudiantes o recién graduados: Jonás Paiuk (20 de mayo), Cecilia T. de Berdichevsky (10 de junio), Marcelo M. Larramendy (1° de julio) y Héctor Monteverde (22 de julio). Alfredo Pérez cerró la serie de entrevistas, refiriéndose (5 de agosto) a las máquinas y las empresas de esa época. Aprovechando la presencia en Buenos Aires de Cristina Zoltan, que colaboró en el desarrollo del lenguaje Comic, se la entrevistó, sobre ese tema, el 12 de agosto. Para ilustrar lo realizado en la Argentina en materia de enseñanza asistida por computadora se entrevistó, el 9 de septiembre a Susana Muraro. Las entrevistas fueron filmadas y grabadas por Esteban Jasper, quien fue puesto a disposición del Seminario, junto con el equipo correspondiente, por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.                       

Para el desarrollo de las clases se tuvo en cuenta la necesidad de tratar el caso argentino en el marco de la evolución universal de la computadora y sus aplicaciones. Teniendo en cuenta, también, que la computadora nació como máquina matemática, se consideró conveniente iniciar esa visión panorámica con una breve historia del cálculo mecánico desde las primeras máquinas de calcular del siglo XVII hasta la terminación de la Eniac en 1945, incluyendo en ese repaso la situación en la Argentina, todo lo cual insumió cuatro clases.


La historia de la computación, que ocupó las cinco clases restantes, se limitó al período 1945-1981, que fue llamado de las computadoras tempranas, considerando que la aparición de la IBM PC en esa última fecha señaló el comienzo de la difusión universal de la computación microelectrónica que caracteriza a nuestra época. Para la Argentina se lo cerró en 1989, para poder incluir la trayectoria, breve pero significativa, de la Escuela Superior Latinoamericana de Informática (Eslai).
El dictado de las clases fue acompañado con la presentación de fotografías de las máquinas y personajes mencionados en aquéllas. Las clases sobre la Argentina tuvieron carácter más sintético, ya que estuvieron a disposición de los asistentes los dos libros del suscripto sobre el tema: La informática en la Argentina. 1956-1966 y La Argentina y la computadora. Crónica de una frustrración. En la primera reunión se distribuyó la bibliografía, que se acompaña como Anexo del presente Informe.
Para la redacción de las monografías de los becarios, se consideró conveniente que versaran sobre aspectos relacionados con las casas de estudio donde ambos actuaban, en particular los comienzos de las carreras de computación en ambos establecimientos. Pablo Factorovich trató el caso de la UBA y María Claudia Abeledo el de la Universidad CAECE. Carlos Vilensky, que es estudioso del cálculo mecánico,  se ocupó de las primeras calculadoras de teclado del siglo XIX. Javier Comín, que participó en un congreso de arqueología celebrado en Washington D.C. (fines de junio y principios de julio) que incluyó la "arqueología de las computadoras", agregó la ponencia sobre un museo de computación de Santa Fe, que presentó en esa oportunidad.
Con vistas a la concreción de los objetivos perseguidos por el Seminario, se analizó con los participantes un proyecto de creación de un grupo interno de Sadio dedicado a la historia de la computación,  cuyo texto se agrega como Anexo del presente Informe.

A continuación se presenta una síntesis de las clases dictadas y las entrevistas realiza-das, y se acompañan las monografías de los participantes antes mencionados.  

01/12/2019: Club Palermo 29/11/2019: Amo nuestras reuniones en Club Palermo

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Queridos Dinas y Dinos:

Si algunos pensaban que nuestra querida sede, hablo del Club Palermo, estaba en el ocaso, el viernes 29 de noviembre de 2019 la especie quedó en el olvido, fulminada por el éxito de nuestro último almuerzo Dino del año. Porque todo, una vez más, funcionó de maravilla, de principio a fin. No hay caso, nuestro Master Hofmann es pieza fundamental para que el deleite sea más completo, los mozos vienen con platos cantando nuestros nombres, si hasta a veces ya se han aprendido quiénes somos y aterrizan con acierto sin siquiera preguntar dónde estamos.

Cuando me dirigía a Club Palermo, era mediodía y cuarto, sufrí la nostalgia de no tener a mi amigo Juan Carlos Masjoan a mi lado. A esa hora exacta él solía subir a mi auto en esa esquina de Figueroa Alcorta que todos conocíamos como Rond Point. Yo llegaba con absoluta exactitud, doce horas, quince minutos, cero segundos, sabiendo que él, el hombre más puntual de la tierra, por supuesto estaría allí, por lo menos con cinco minutos de anticipo. Pero el lunes 2 de septiembre anterior al último Club Palermo me llamó para decirme: "Hernán, esta vez no puedo ir, me operan el jueves uno de los dos aneurismas que me detectaron". Como lo noté preocupado, me salió decirle que no era un tema para asustarse y le pregunté cuándo podría llamarlo para ver cómo le había ido. "Llamame el lunes". Lo llamé el lunes a mediodía, hablamos un rato, me pareció que todo estaba bien. Dios se lo llevó esa misma tarde, ¡maldito virus intrahospitalario! Juan Carlos, querido amigo, te voy a extrañar. Quiso la providencia que recibieras un Premio Dino en el último Club Palermo al que pudiste venir. ¡Justicia a tiempo!, palabras raras por estos lares.

Una de las cosas buenas de este Club Palermo de tantas cosas buenas fue que llegamos a ser montón, calificativo que uso cuando somos cuarenta o más. Creo que el logro lo conseguimos una y veintidós de la tarde, después les cuento.

Mi primera foto, que aviso que vienen con novedad, fue para Héctor Coppola y Arturo Regueiro. ¡Qué bueno que pudiste acompañarnos, Arturo! ¡Qué joven y rozagante que se te ve, Héctor!

La novedad de las fotos es que vienen con identifcación de los Dinos que aparecen en ellas. Porque me imagino que en general la gente no conoce a todos y cada uno y acá pueden saber el quién es quién. En la siguiente foto, junto al universalmnte conocido Dinobedel aparece Francis Fernie, una gran alegría para mí y para muchos volverlo a ver luego de tantos años. ¿Cuántos fueron? Unas cuantas decenas. Un personaje inolvidable por tantas razones, Gerente de Sistemas de Shell, único, con palabra filosa inundada de sátiras e ironías, siempre inteligente. También lo recuerdo de las reuniones en USUARIA, en aquellos tiempos espléndidos de la Asociación Argentina de Usuarios de la Informática y las Comunicaciones, que dice la historia que fue fundada en 1982, hace treinta y siete años. ¡Era tan divertido polemizar con Francis sobre cualquier tema! Tenerlo en el otro bando, lo más probable, era garantía de imposibilidad de ganar la discusión.
-Francis, ¡qué placer!, vení que te tengo que hacer el reportaje de rigor.
Que allí va:





Luego me encontré con otro de los forasteros del día, Carlos Antonini, histórico de Acindar, ¡bienvenido!, que estaba con Alfredo Ballarino, histórico de IBM, mi ex compañero de mi curso inicial en la Big Blue, allá lejos y hace tiempo, año 1967.

En el momento que les dije "Acá están los Román", ella me dijo en seguida "No somos los Román. Somos Ida Bianchi y Héctor Román".

Sin inmutarme, y después de la foto, lo llevé al reportaje al segundo forastero del día.


Es muy buena la costumbre de traer a los cónyuges a estos almuerzos. Así que les presento a Martha Cotik de Monteverde, también forastera, en la foto junto a Mercedes López Constanzó, viuda de nuestro tan querido Hugo Castro. Yo estuve sentado en el mismo barrio de ellas difrutando los cuentos de Martha, los perros ovejeros y sus peripecias, inteligencias y aventuras, y los nietos y sus idiomas. Algunos de ellos hablan hasta cinco idiomas, como para llegar a ser Papa. 
En la misma mesa estaban Enrique Simón, Roberto Bevilacqua y la mujer, Mónica Cuschnir, e Irene Loiseau.
-¿Cuántos son los Dinos? -me preguntó Roberto. 
-Registrados son como 230 -contesté-, pero si cuento los que vienen a estos almuerzos serán como unos 80. 
[En realidad me equivoqué, la cuenta de los que he visto en Club Palermo desde que voy (2015), la acabo de hacer y me da unos 120 Dinos.]

Y hablando de los ausentes Irene me comentó que Hugo Scolnik había sufrido alguna lesión, nada grave, pero molesta y razón de la ausencia. Con Irene hablamos un rato de Julián Aráoz, un amigo muy admirado. El relato de Hugo sobre él me pareció excelente. Puede que Irene escriba lo suyo, Julián se lo merece.

Dinas tuvimos unas seis. Alguien me comentó que a Cristina Vélez la tenían que operar, espero que todo bien. A Liana Lew, Ana Piccin, Adriana Risso, Marta Ratti y Adriana Schottlender las extrañé. Más las que ahora olvido.

En estos Club Palermo existen los que llamo barrios, por esa tendencia que tenemos muchos humanos a repetir el lugar elegido para sentarnos en la mesa en U.

Empecemos por el Barrio Tomassino, en la base de la U, de espaldas a la ventana, donde se sientan las autoridades del evento.

Barrio Tomassino

Por allí cerca estaba Pepe y mejor alumna, o sea María Cristina, su señora, junto a Juan Carlos Cattáneo.

El forastero Francis se sentó justo frente a las autoridades, al lado de Adolfo Drogue, alias "El Artista". Las fotos en las que aparezco yo son gentileza de la gente del otro lado de la mesa, como este caso.


Luego tenemos el Barrio Draier. Enrique se sienta siempre que viene en el medio de una de las patitas de la U, de espaldas a la pared. Frente a él se ubicaron sus amigos los Román. Perdón, quise decir Ida Bianchi y Héctor Luis Román.





Otras imágenes del Barrio Draier:


Llegó a la una y veintidós de la tarde y se incorporó al Barrio Draier. Pero se lo perdonamos porque lo queremos y es un lujo tenerlo. De todos modos juré que haría pública la tardanza.

-¿Seguís trabajando en el Boletín Oficial? -pregunté.

-No sé -contestó Raúl Bauer, o al menos fue lo que entendí.

¿Saben una cosa? Creo que hubo alguien que pudo haber llegado incluso más tarde que Raúl. Porque no encuentro tu foto por ningún lado, Mike Kurlat. Y sé que estuviste.

Extrañé la sonrisa de Alberto Chochlac, habitué de ese barrio. Daniel Bronstein mandó justificativo, "estaré en Santiago de Chile". Yo que vos me quedaría encerrado en el hotel.

El otro es el Barrio Martino, del otro lado. Debe su nombre a que el famoso abogado Antonio Martino elige siempre sentarse en el medio de la otra patita de la U, de espaldas a la pared. Allí van las imágenes.


Fue en ese barrio que Patricio Castro, feliz de acompañarnos porque que le habían cancelado uno de sus viajes programados a Bolivia -los "líos" latinoamericanos tienen al menos alguna ventaja para alguien-, me comentó:
-Hernán, quiero que me hagas un nuevo reportaje, tengo unas cuantas cosas nuevas para añadir.
¡Qué bueno, Patricio! Aunque esta materia te la llevás a marzo, próximo Club Palermo.

Eduardo Molinero, habitué del Barrio Martino, esta vez no vino y nos perdimos sus anécdotas multiterreno. Pipi Iglesias y Rodolfo Ratto: ¡se los extraña!, esperemos verlos en marzo. ¿Dónde estás, Espedito Passarello? ¡Se nota tu ausencia! Si volvés con tu famoso lemoncello... ¡mejor!

Bueno, no sigo con la lista... Vuelvan los que han venido alguna vez!! Debuten los que nunca se animaron hasta hoy!!

La foto tradicional de todo el grupo es la que sigue:

A las 13:20. Inútil que los busquen a Raúl Bauer y a Mike Kurlat. 
Ya todos ubicados, o casi todos, el Dinobedel tomó la palabra para pedir un minuto de silencio por Julián Aráoz (20/05/1934 - 25/11/2019) y por Juan Carlos Masjoan (20/04/1941 - 09/09/2019). 

Y a continuación se entregaron los Premios Dino del día. Fueron Lidia Seratti, Eduardo Basseterre, Héctor Monteverde y Pepe López de Lagar. Momentos emocionantes. Mi fiel celular registró cada instante, incluyendo la cara de amor de la mejor alumna del último de los nombrados. Bravo Pepe, bravo María Cristina! Bravo Lidia! Bravo Eduardo! Bravo Héctor!

El único contratiempo para mí fue cuando Pepe en su discurso incluyó un párrafo de agradecimiento a Hugo. Así me llamó, mirándome, yo estaba un par de metros delante sacándole las fotos. Se corrigió en seguida, pero era tarde. Algo desahuciado, volví a mi silla, al lado de Mercedes.
-Me llamó Hugo -le dije. 
-Bueno, a cualquiera le pasa, Héctor -me contestó López Constanzó.
Me senté, más desahuciado todavía. 


No hay mejor momento que éste para incluir el video de "El Artista". Ya saben que me refiero a Adolfo Drogue, que preparó una obra especial para el cierre del año. La filmación de los Premios Dino es imperdible.


La pasamos genial. Como si fuera poco, cerramos a toda orquesta con un brindis por el año vivido y esperando que el nuevo año sea mejor. Carlos Tomassino anunció que el próximo Club Palermo será el primer viernes de marzo. Por favor, no se les ocurra perdérselo!!
Gracias Felicitas!!

Gracias Carlos Tomassino, Dinobedel! Gracias Jorge Hofmann, Master Organizador!! Gracias Héctor Repossi!! Gracias Felicitas!! ¿Que quién es Felicitas? La respuesta está en el video de "El Artista". Gracias Club Palermo, sos nuestra sede!! Gracias Adolfo!!

Un abrazo a todos.

Hernán